En una advertencia que resuena en los círculos científicos y geopolíticos, John Martinis —uno de los ganadores del Premio Nobel de Física de este año— aseguró que China está acercándose a una velocidad sorprendente al liderazgo estadounidense en la carrera por construir computadores cuánticos funcionales. En entrevista con Bloomberg News en Tel Aviv, el investigador sostuvo que la brecha tecnológica entre ambas potencias se ha reducido a un margen mínimo: “Estamos preocupados de que tal vez estemos apenas nanosegundos por delante”, afirmó.
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Martinis, profesor de la Universidad de California en Santa Bárbara y pionero en el desarrollo de hardware cuántico, explicó que hace apenas unos años se consideraba que China estaba unos tres años rezagada en comparación con Estados Unidos. Aquella diferencia se estableció en 2019, cuando Google anunció que había alcanzado la llamada supremacía cuántica: la capacidad de ejecutar una operación computacional de forma exponencialmente más rápida que cualquier supercomputador clásico. Pero, de acuerdo con el físico, ese margen desapareció a una velocidad inesperada.
Computador cuántico. Foto:Daniel Álvarez
“China es definitivamente muy competitiva en esto”, señaló durante la conversación con Bloomberg Tel Aviv. “La gente debería estar preocupada porque hay una carrera real”. Su afirmación no es menor: la computación cuántica es considerada una tecnología estratégica capaz de transformar desde las comunicaciones militares hasta la protección —o vulneración— de infraestructuras críticas. Un computador cuántico suficientemente estable podría, en teoría, descifrar códigos de seguridad considerados hoy inquebrantables y resolver problemas logísticos, científicos y financieros que hoy resultan impracticables.
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El interés global no es nuevo. Estados Unidos, Europa y China compiten por llegar primero a un dispositivo cuántico con aplicaciones prácticas, algo que, según Martinis, podría materializarse en un plazo de cinco a diez años. En esta carrera participan gigantes tecnológicos como Google, IBM y diversas startups especializadas, además de instituciones y gobiernos que ven en esta tecnología una ventaja estratégica de primer orden.
El científico, que años atrás lideró en Google el desarrollo del hardware cuántico que permitió alcanzar la supremacía cuántica, afirma que la comunidad académica china avanza con rapidez, publica resultados consistentes y replica avances occidentales en cuestión de meses. “Leo sus artículos; entienden muy claramente lo que están haciendo”, dijo. Ese ritmo, añadió, ha generado preocupación entre expertos estadounidenses, que ven cómo la frontera entre liderar e ir a la par se hace más tenue.
Computador cuantico. Foto:DANIEL ALVAREZ
Martinis afirmó también que ha trasladado directamente sus inquietudes a funcionarios en Washington, incluida una visita a la Casa Blanca hace algunas semanas. Aseguró que el gobierno de Estados Unidos —en ese momento bajo la administración Trump— era consciente del desafío, pero que por algún tiempo priorizó mantener la ventaja en inteligencia artificial antes de concentrarse plenamente en la computación cuántica. “Ahora están pasando a lo cuántico”, comentó.
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La base tecnológica detrás de esta revolución son los qubits, unidades de información que pueden tomar valores de 0 y 1 simultáneamente, una propiedad que permite procesar volúmenes de datos impensables para la computación tradicional. En octubre, Google informó que corrió un algoritmo en su chip cuántico “Willow” que fue 13.000 veces más rápido que el mejor supercomputador disponible. Según la empresa, ese avance puede replicarse en plataformas similares y abre un camino claro hacia aplicaciones útiles de la tecnología cuántica en un horizonte de cinco años.
Martinis estuvo en Tel Aviv instalando un dispositivo de qubit superconductivo desarrollado por Qolab, la compañía que fundó tras su salida de Google en 2020. El proyecto se lleva a cabo con el Centro Israelí de Computación Cuántica y la startup Quantum Machines, y permitirá que investigadores de todo el mundo accedan a este sistema experimental.
Las palabras de Martinis, sin embargo, van más allá del reconocimiento académico. Su diagnóstico vuelve a poner de relieve que la carrera cuántica es tanto un desafío científico como un pulso geoestratégico. Y, según él, China ya no está lejos: está a “nanosegundos”.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros

















