Pensar en los últimos 115 años es pensar en cambios vertiginosos para una sociedad como la colombiana. Si bien más de un siglo parece mucho, basta con recordar que fueron nuestros abuelos los que nacieron en un país más rural que urbano, sin televisión ni radio, donde el acceso a la educación superior era más la excepción que la regla, y donde el revolcón que trajo la llegada de Internet estaba aún muy lejos en el horizonte.
En ese mundo que hoy parece distante, la vida cotidiana transcurría, en su mayoría, alrededor de un hogar que respondía a un modelo específico. Familias numerosas, organizadas bajo una autoridad masculina y sostenidas por el trabajo invisible de las mujeres, formaban parte de un proyecto social más amplio. “La familia tradicional no surge de manera natural: se gesta como un proyecto civilizatorio ligado a la Revolución Industrial y al desarrollo del capitalismo”, explica Cristina María Giraldo Hurtado, docente e investigadora de la Universidad de Antioquia. Según la experta, se trató de una construcción histórica que buscaba garantizar disciplina, consumo y reproducción de normas sociales.
En 2016, la Corte Constitucional reafirmó el matrimonio igualitario. Así lo registró EL TIEMPO.
Foto:
Ese modelo familiar —un hombre proveedor, una mujer dedicada al hogar y a la crianza, e hijos sujetos a jerarquías rígidas— no solo estructuraba la vida privada, sino que organizaba la sociedad entera. “A las mujeres no se les reconocía como mujeres, sino únicamente como madres y esposas; no existía la categoría mujer por fuera del cuidado”, señala la profesora Giraldo Hurtado. La familia era, además, el principal espacio de socialización: allí se transmitían los valores religiosos, políticos y morales, así como las nociones de autoridad, obediencia y los comportamientos esperados para hombres y mujeres en lo público y lo privado.
Pensar en la familia colombiana de comienzos del siglo XX es, sin embargo, pensar en un ideal dominante más que en una realidad homogénea, pues las uniones consensuales han estado presentes incluso desde la Colonia, según explica Ángela Guarín, profesora asociada de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes. “Históricamente, el matrimonio convivió con la unión libre, ya fuera por restricciones legales y religiosas o por segundas uniones. Eso se ha transformado en años recientes, incluso en sectores donde el matrimonio era dominante, la unión libre se ha vuelto más frecuente”, añade.
Más de un siglo después, el país ha cambiado de paisaje, de ritmo y de reglas. Se urbanizó, atravesó guerras, desplazamientos y migraciones, amplió derechos y transformó profundamente sus formas de convivencia. En ese proceso, la familia —lejos de desaparecer— se ha adaptado a los nuevos contextos. “La familia nunca ha sido una institución estática; lo que vemos es una reorganización constante de sus funciones y de sus vínculos”, afirma Giraldo Hurtado.
La familia no es ni biológica ni legal: es el significado simbólico que le damos a los vínculos con las personas con las que compartimos la vida, las normas, las tareas y los afectos
Ese modelo, que durante décadas fue presentado como el único posible, dejó de ser hegemónico. “La familia en Colombia no se ha debilitado, se ha diversificado y se ha reconfigurado”, señala la profesora Guarín. Hoy conviven arreglos familiares muy distintos: familias monoparentales, reconstituidas tras separaciones o divorcios, familias extensas donde varias generaciones comparten vivienda, parejas sin hijos, personas que viven solas, familias con padres del mismo sexo y las llamadas familias multiespecie.
Las cifras actuales reflejan estas transformaciones. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Dane, en 2024 Colombia tenía 18,5 millones de hogares y un tamaño promedio de 2,86 personas, confirmando la reducción sostenida del tamaño familiar. El 46,5 por ciento de los hogares tiene jefatura femenina, lo que equivale a cerca de 8,6 millones de hogares liderados por mujeres. Para Guarín, este fenómeno exige atención prioritaria desde la política pública, pues “son familias que tienen mucha más probabilidad de vivir en la pobreza”.
La transición de un país rural a uno urbano también reordenó la vida familiar. El conflicto armado, el desplazamiento forzado y la migración interna obligaron a muchas familias a recomponerse tras pérdidas y separaciones. En las ciudades, el alto costo de vida llevó a compartir vivienda y a fortalecer arreglos familiares extensos. A esto se suman los flujos migratorios internacionales, que dieron origen a familias transnacionales, cuyos vínculos se sostienen a pesar de las fronteras.
Derechos
Mientras la vida familiar se transformaba, el país avanzaba —no sin resistencias— en la ampliación de derechos. Uno de los hitos ocurrió el 25 de agosto de 1954, cuando el Capitolio Nacional acogió un debate histórico: la defensa del voto femenino. Josefina Valencia y Esmeralda Arboleda tomaron la palabra para reclamar la ciudadanía plena de las mujeres, tras años de lucha feminista. El derecho se concretó poco después, durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla.
Décadas más tarde, la Constitución de 1991 redefinió el marco social y político del país. Reconoció la diversidad étnica y cultural, la libertad de cultos y fortaleció los derechos fundamentales a través de mecanismos como la acción de tutela. También consagró la salud, la educación, la seguridad social y el trabajo como derechos, y estableció la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.
En los años siguientes, decisiones judiciales ampliaron derechos en ámbitos íntimos y profundamente debatidos. En 1997 se despenalizó el homicidio por piedad, lo que permitió regular la eutanasia, y en mayo del 2022 se despenalizó el suicidio asistido. Ese mismo año, la Corte Constitucional despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 24, estableciendo un modelo mixto que amplió la autonomía reproductiva de las mujeres (desde el 2006 era legal solo en tres casos: cuando el embarazo era producto de una violación o inseminación no consentida, en caso de malformación grave del feto y en caso de riesgo para la salud de la mujer).
Estos avances están ligados a cambios culturales más amplios. “El hecho de que las mujeres hayamos podido participar en educación y en el mercado laboral es un cambio muy grande”, afirma Guarín, quien subraya que persiste una deuda en la redistribución del cuidado, que sigue recayendo de manera desproporcionada en las mujeres.
Portada de EL TIEMPO tras el histórico fallo sobre el aborto en 2022.
Foto:
Diversidad sexual
Otro de los grandes cambios sociales de las últimas décadas ha sido el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBTIQ+. A través de litigios estratégicos, la Corte Constitucional ha garantizado derechos como el matrimonio igualitario, la adopción por parejas del mismo sexo, el acceso a seguridad social y pensiones, y el reconocimiento legal de la identidad de género de las personas trans, por mencionar algunos.
Colombia no solamente es un país inclusivo, sino que podría decir que es de los países más avanzados en el mundo en temas LGBTI. Me parece muy importante dar los créditos a la Corte Constitucional colombiana, que es famosa en el mundo, reconocida y aplaudida por ser una corte progresista y garantista
Expertos en el tema como Germán Rincón Perfetti, abogado defensor de esta población, han señalado que estos fallos permiten afirmar que Colombia es hoy, al menos en el plano jurídico, un país mucho más incluyente. Sin embargo, la distancia entre la norma y la realidad sigue siendo amplia. Desde la comunidad LGBTIQ+ han advertido reiteradamente que en el país persisten obstáculos en trámites y servicios.
Ciento quince años después de aquella Colombia rural, el país es otro. Las familias ya no responden a un único molde y los derechos alcanzan esferas antes impensables para nuestros abuelos, que nacieron en un contexto en el que las mujeres no podían votar y en el que las parejas homosexuales no podían ni siquiera pensar en contraer matrimonio.
ALEJANDRA LÓPEZ PLAZAS | Redacción Vida de Hoy
Conforme a los criterios de

















