Hace unos meses, Pantone anunció que el color de 2026 sería Cloud Dancer, un tono con un aire etéreo y calmado. Esta elección va de la mano con una de las tendencias que marcarán la temporada Primavera–Verano 2026: la elegancia y el uso consciente del vestuario, una premisa que destaca CH Carolina Herrera.
La tendencia se inclina hacia la sobriedad. Foto:Cortesía CH Carolina Herrera.
Según la marca, este tono se posiciona como un neutro contemporáneo cuya fortaleza radica en su flexibilidad de uso y en su capacidad de adaptarse a distintos escenarios, momentos del día y estilos. Además, funciona como punto de partida para composiciones más sobrias, donde los cortes, los accesorios, las texturas y los detalles adquieren un rol protagónico.
El 2026 apunta a un uso del color más depurado y con mayor intención, priorizando la armonía visual. Para la temporada Primavera–Verano, la propuesta gira en torno a piezas que se mantienen vigentes en el tiempo y trascienden las modas pasajeras.
Catalina Grau, Country Manager de CH Carolina Herrera, asegura que en Colombia el lujo contemporáneo ya no se mide por la novedad, sino por la coherencia y la durabilidad. “En CH Carolina Herrera buscamos que nuestras propuestas ofrezcan elegancia y estilo pensados para permanecer en el tiempo”, agrega.
En este contexto, los accesorios —entre ellos los bolsos— se convierten en protagonistas de los outfits, al elevar el estilo de quien los usa. Estas piezas no se eligen únicamente por su diseño, sino también por su funcionalidad: la capacidad de adaptarse a diversos contextos y acompañar el día a día.
Algunos ejemplos son la Eugenia Bag de Silvia Tcherassi, que recientemente presentó su segunda edición, disponible en tonos atemporales pero con detalles que la elevan, como flecos largos en cascada. De igual manera, modelos como el Doma Insignia Satchel de CH Carolina Herrera representan una visión del accesorio como una pieza duradera.
La Eugenia Bag de Silvia Tcherassi combina tonos atemporales con detalles que la elevan. Foto:Cortesía Silvia Tcherassi.
A diferencia de otras temporadas en las que la rotación constante del estilo era el eje, hoy los consumidores piensan sus compras para un uso continuo y alineado con su personalidad. Esto responde a una demanda por productos con sentido, calidad y coherencia estética, capaces de integrarse de manera natural en la vida cotidiana.
Así, la moda entra en 2026 con intenciones claras de transformación. El color, los accesorios y la forma de combinarlos serán elementos clave este año, confirmando una tendencia que prioriza el equilibrio y el valor de cada pieza.
ANGIE RODRÍGUEZ – PERIODISTA DE TENDENCIAS – @ANGS0614
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