Las celebraciones de Navidad y Fin de Año suelen estar marcadas por encuentros familiares alrededor de mesas copiosas, preparaciones ricas en grasa y un mayor consumo de bebidas alcohólicas.
Aunque estas prácticas forman parte de la tradición, también representan un desafío para la salud digestiva, especialmente cuando los excesos se repiten durante varios días.
LEA TAMBIÉN
El gastroenterólogo quirúrgico y clínico Dinimo Bolívar-Sáenz, profesor universitario y CEO del Instituto de Salud Digestiva PLARIS – GASTER, advierte que en esta época del año se observa un aumento significativo de consultas por molestias gastrointestinales. De acuerdo con el especialista, gran parte de estos cuadros podrían evitarse con una alimentación más equilibrada y conductas preventivas.
“El sistema digestivo no entra en vacaciones. Cuando lo sometemos a excesos repetidos, las consecuencias aparecen rápidamente y pueden arruinar las festividades”, señala el médico.
Un gastroenterólogo advierte que el sistema digestivo no descansa y sufre efectos inmediatos. Foto:iStock
LEA TAMBIÉN

Cinco riesgos digestivos que se intensifican en diciembre
Entre los problemas más frecuentes, el especialista identifica las siguientes:
1. Intoxicaciones alimentarias: estas están asociadas a una conservación inadecuada de los alimentos, preparaciones que permanecen durante horas a temperatura ambiente y fallas en la manipulación. Estas condiciones favorecen infecciones gastrointestinales que se manifiestan con vómito, diarrea, fiebre y deshidratación.
2. Crisis de reflujo gastroesofágico: las cenas abundantes, el consumo de alcohol y acostarse poco tiempo después de comer facilitan la aparición de acidez, ardor en el pecho, regurgitación amarga, dolor torácico y la sensación de que los alimentos no descienden adecuadamente. Estos síntomas suelen ser más intensos en personas con antecedentes de esta enfermedad.
3. Dolor abdominal y distensión también se presenta con mayor frecuencia: el consumo excesivo de grasas, azúcares y alcohol aumenta la atracción de agua hacia la luz intestinal y la producción de gases como hidrógeno, metano y CO2. Como resultado, aparecen flatulencias, inflamación y cólicos, además de alteraciones en la velocidad de la digestión que afectan el bienestar durante las celebraciones.
4. Síndrome de distrés postprandial: caracterizado por una sensación molesta de llenura “plenitud” o por la incapacidad de finalizar una comida habitual debido a la saciedad temprana “saciedad”. Este cuadro se relaciona con ingestas voluminosas, alimentos grasos o ricos en FODMAP, gaseosas, alcohol y condimentos, que enlentecen el vaciamiento gástrico y prolongan el proceso digestivo, generando pesadez e inflamación.
5. Gastritis asociada al consumo de alcohol: el alcohol actúa como un irritante directo del estómago, reduce la producción de moco y bicarbonato que protegen la pared gástrica y aumenta su permeabilidad. Esto facilita el daño por el ácido gástrico y puede ocasionar erosiones o sangrados digestivos que, en situaciones graves, requieren atención médica inmediata.
Intoxicaciones, reflujo y gastritis figuran entre los riesgos más comunes de las fiestas. Foto:Imagen extraída de IStock
LEA TAMBIÉN

Recomendaciones para reducir riesgos durante las fiestas
Para disminuir la probabilidad de complicaciones, el doctor Bolívar aconseja evitar porciones excesivas en una sola comida, mantener una hidratación adecuada, no consumir alcohol en ayunas y alternar las bebidas alcohólicas con agua. También sugiere moderar la ingesta de dulces, alimentos picantes y condimentos, así como respetar los horarios habituales de alimentación.
El especialista insiste en no automedicarse ante la presencia de síntomas digestivos de “alarma”, entre los que menciona vómitos persistentes, diarrea de más de cuatro semanas, anemia, sangrado rectal (heces negras o presencia de sangre), pérdida de peso o dificultad para tragar. En estos casos, consultar oportunamente es fundamental.
“Celebrar sin reservas en diciembre hace parte del espíritu de la Navidad, pero no significa excederse. Disfrutar con equilibrio permite cuidar la salud y evitar visitas innecesarias a urgencias. La prevención siempre será la mejor herramienta”, concluye.
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial.
Más noticias en EL TIEMPO
















