El fin de semana del puente de Reyes suele marcar, para muchos, el cierre simbólico de las festividades de fin e inicio de año. Es un momento de transición: se apagan las luces, vuelven las rutinas y queda espacio para celebrar sin excesos, con encuentros más tranquilos y brindis pausados. En ese contexto, la coctelería aparece como una alternativa para disfrutar de forma responsable, apostando por mezclas más frescas, diluidas y fáciles de preparar en casa, sin renunciar al carácter de los destilados.
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Desde el mundo del whisky, Patricio Calzada, sommelier y embajador de la marca Glenfiddich, propone mirar más allá del consumo tradicional y aprovechar la versatilidad del single malt en la coctelería.
Whisky en versión highball
De acuerdo con Calzada, el perfil aromático, afrutado y de carácter potente del whisky permite trabajar especialmente bien en highballs: cócteles que combinan una base alcohólica con soda u otras bebidas de dilución como agua tónica o ginger ale. En estos casos, la dilución no opaca el destilado, sino que lo suaviza y redondea, manteniendo sus cualidades distintivas y haciéndolo más amable para ocasiones prolongadas.
Para quienes buscan opciones simples para este puente festivo, el especialista comparte tres recetas fáciles de replicar en casa. La primera es el Cloudy Apple Fizz, que se prepara en un vaso alto con hielo, 45 ml de Glenfiddich 12 años, 60 ml de jugo fresco de manzana y 15 ml de jugo fresco de limón. La mezcla se completa con agua tónica hasta el tope y se decora con finas rodajas de manzana, logrando un trago fresco y fragante.
La segunda opción es el Cloudy Lemon, una combinación directa y refrescante. En un vaso se agregan 50 ml de Glenfiddich 12 años y 125 ml de limonada casera. Tras revolver suavemente, se añade hielo y una rodaja de limón. El resultado es un cóctel ligero, ideal para el calor y para quienes prefieren perfiles cítricos.
El perfil aromático, afrutado y de carácter potente del whisky permite trabajar bien en highballs. Foto:iStock
La tercera propuesta es el Glenfiddich & Ginger, un clásico sencillo. En un vaso alto con hielo se sirven 50 ml de Glenfiddich 12 años y 125 ml de ginger ale. Luego de mezclar, se decora con una rodaja de pera, que refuerza las notas frutales del whisky.
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Calzada subraya que estas preparaciones también responden a un enfoque de consumo responsable: al diluir el alcohol, se reduce su intensidad y se contribuye a una mejor hidratación. Además, recomienda acompañar los cócteles con pasabocas, frutas o alimentos ligeros para una experiencia más equilibrada.
Opciones con tequila
Desde el universo del tequila, Eric Strauss, director de Mercado de Tequila Don Julio para Colombia, presenta una propuesta con un perfil más intenso y simbólico. Sobre Don Julio Ceniza, señala: “Con Ceniza quisimos capturar la fuerza del fuego como metáfora de creatividad y transformación. Es una invitación a explorar el renacer, a celebrar la autenticidad y a conectar con nuestras raíces de manera moderna y audaz”.
Tomar tequila en cócteles puede ser una opción enfocada en el consumo responsable. Foto:iStock
Con esta expresión como base, la recomendación es la Paloma negra, una versión profunda y ahumada de un cóctel clásico. La receta comienza escarchando un vaso corto con sal ahumada. Luego se añade hielo, 40 ml de tequila Don Julio Ceniza, 60 ml de agua mineral y 60 ml de refresco de toronja. Se incorporan cinco gotas de jugo de limón y se finaliza con una garnitura de toronja deshidratada en el borde del vaso.
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Así, entre highballs ligeros y una paloma de carácter marcado, el puente de Reyes se presenta como una oportunidad para cerrar las celebraciones con calma, sabor y conciencia, brindando sin prisas antes de retomar el ritmo cotidiano.
REDACCIÓN VIDA DE HOY

















