La actividad del volcán Puracé, en la cadena volcánica Los Coconucos, continúa mostrando señales asociadas a su dinámica interna, según el más reciente informe del Servicio Geológico Colombiano (SGC). La entidad señaló que “se mantiene la ocurrencia de sismos asociados con el movimiento de fluidos dentro del edificio volcánico”, un comportamiento que sigue concentrado bajo el cráter principal.
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De acuerdo con el reporte, la sismicidad registrada corresponde principalmente a eventos tipo Largo Periodo (LP), pulsos de Tremor (TR) y tremor continuo, localizados a menos de un kilómetro de profundidad. Estas señales están relacionadas con “la dinámica interna de los gases y su liberación hacia la atmósfera”, un proceso que ha sido constante durante el periodo de seguimiento más reciente.
Emisiones de ceniza y dinámica interna
Dentro de este contexto, el SGC informó que dos de las señales sísmicas detectadas se asociaron con emisiones de ceniza. Estas emisiones motivaron alertas dirigidas a la Aeronáutica Civil y se dispersaron siguiendo la dirección de los vientos. Sin embargo, “debido a las malas condiciones climáticas, no fueron apreciadas a través de la red de cámaras instaladas en la zona de influencia del volcán”.
El monitoreo también ha identificado señales sísmicas de baja magnitud vinculadas a procesos de fracturamiento de roca. Estas se han localizado principalmente bajo los volcanes Puracé y Piocollo, a profundidades entre uno y dos kilómetros, lo que evidencia que la actividad no se limita a un solo punto de la cadena volcánica.
En paralelo, los instrumentos continúan detectando “valores importantes de emisión de dióxido de azufre (SO₂) hacia la atmósfera”. A esto se suman registros de temperatura en la zona del cráter similares a los observados en días anteriores, posiblemente relacionados con la emisión de gases calientes desde el interior del volcán.
Volcán Puracé Foto:Óscar Manzo. SGC
Alerta naranja y recomendaciones oficiales
El informe también da cuenta de una desgasificación persistente en el volcán Curiquinga, específicamente a través de una grieta ubicada en la pared norte del interior de su cráter. Según el SGC, este proceso ocurre “sin evidencia de emisión de cenizas”, aunque forma parte del panorama general de actividad en la cadena volcánica.
Mientras se mantiene el estado de alerta naranja, la entidad advirtió que pueden presentarse fluctuaciones temporales en los niveles de actividad. Esto significa que en algunos momentos la actividad podría disminuir frente a días o semanas anteriores, pero aclaró que “esto no necesariamente implica que el volcán haya retornado a un nivel de actividad estable”.
El SGC explicó que un eventual cambio a alerta amarilla, que indica mayor estabilidad, requiere “un tiempo prudencial en el que se evalúen todos los parámetros monitoreados y se determinen tendencias que así lo indiquen”. Por ahora, la vigilancia instrumental y el análisis continuo siguen siendo fundamentales.
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Con base en esta evaluación, la entidad recomendó “no acercarse al cráter del volcán Puracé ni a sus alrededores” y pidió a la comunidad seguir atentamente la evolución del proceso mediante los boletines extraordinarios y la información divulgada en sus canales oficiales. También reiteró la importancia de acatar las instrucciones de las autoridades locales, departamentales y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
REDACCIÓN CIENCIA

















