El uso de remedios naturales para frenar la caída del cabello ha ganado popularidad en los últimos años, pero pocos ingredientes cuentan con el respaldo de la comunidad médica. Entre ellos, el aceite de romero destaca por haber sido objeto de investigaciones clínicas que analizan su capacidad para estimular el crecimiento capilar.
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Especialistas de la Cleveland Clinic han examinado la evidencia disponible para determinar hasta qué punto este preparado herbáceo puede competir con los tratamientos farmacológicos tradicionales.
El sustento principal de estas afirmaciones proviene de un ensayo clínico realizado en 2015, el cual comparó la eficacia del aceite de romero frente al minoxidil al 2 %, un fármaco de uso tópico ampliamente aprobado para combatir la alopecia.
El estudio reveló que, tras seis meses de aplicación constante, ambos tratamientos lograron un incremento similar en el número de cabellos. Un dato relevante es que durante los primeros tres meses no se observaron cambios significativos, lo que sugiere que la paciencia es fundamental en este proceso.
Romero al nivel del Minoxidil
La doctora Shilpi Khetarpal, dermatóloga de la mencionada institución, explica que el secreto de esta planta reside en el ácido carnósico. Este compuesto posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que ayudan a reparar tejidos y a optimizar la circulación sanguínea en el cuero cabelludo. «Los hallazgos son consistentes, pero todavía necesitamos más investigación para entender a quiénes ayuda y en qué medida», advierte Khetarpal en el sitio oficial de la Cleveland Clinic.
A pesar de sus beneficios, los expertos aclaran que el romero no es una solución milagrosa ni universal. Los resultados positivos se han observado principalmente en casos de alopecia androgénica y cuando el debilitamiento es reciente.
Según la especialista, el éxito del tratamiento depende estrechamente de la causa de la pérdida y de la salud actual del folículo; si este ha dejado de funcionar hace años, es poco probable que el extracto produzca nuevos brotes.
Para quienes decidan integrar este ingrediente en su rutina, los especialistas sugieren seguir ciertas pautas de aplicación:
- Utilizar solo unas pocas gotas aplicadas directamente sobre el cuero cabelludo, evitando el largo del pelo.
- Mantener la constancia con al menos dos o tres aplicaciones por semana durante un periodo mínimo de seis meses.
- Realizar una prueba en un área pequeña de la piel para descartar posibles irritaciones antes del uso generalizado.
- Preferir extractos puros sin fragancias añadidas para reducir el riesgo de reacciones alérgicas.
- Dejar actuar el producto durante varias horas, preferiblemente durante la noche, antes de lavar el cabello.
Su capacidad antiinflamatoria puede disminuir la descamación en casos de dermatitis seborreica. Foto:iStock
Romero, no solo para crecer el pelo
Más allá del crecimiento, la dermatología identifica otras ventajas secundarias del uso de este aceite. Su capacidad antiinflamatoria puede ayudar a disminuir la descamación en casos de dermatitis seborreica y fortalecer la estructura de la fibra capilar gracias a una mejor irrigación de nutrientes. Incluso existen investigaciones en curso que exploran su influencia en la prevención del encanecimiento prematuro vinculado al estrés.
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Sin embargo, existen restricciones importantes. La Cleveland Clinic desaconseja el uso de aceite de romero puro durante el embarazo o el periodo de lactancia, debido a las advertencias sobre posibles efectos adversos.
Asimismo, el tipo de cabello influye en la experiencia de uso: mientras que el cabello grueso tolera bien la textura del aceite, el cabello fino puede verse saturado o pesado si el producto se aplica en exceso.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.

















