Puede parecer un título divertido o irónico, pero refleja una realidad muy particular que están viviendo muchas personas mayores en su interacción con los chatbots de inteligencia artificial. ChatGPT sostiene una conversación natural, cumple instrucciones de inmediato, está disponible las 24 horas del día, 365 días al año, y nunca muestra cansancio, molestia ni impaciencia. Además, adapta su lenguaje según las indicaciones de la persona mayor y quizás lo más llamativo, no cuestiona las órdenes ni discrimina por la edad; por el contrario suele siempre elogiarlas.
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Esta experiencia, que surge de una innovación tecnológica, tiene un impacto profundo en la vida cotidiana de las personas mayores. Les permite sentir que recuperan cierto control gracias a que pueden resolver dudas, pedir información, planear su agenda, crear contenidos, disfrutar de lecturas en cualquier idioma traducido a su lengua materna y realizar múltiples actividades cotidianas sin depender de familiares o cuidadores que no siempre están disponibles.
Tampoco necesitan conocimientos tecnológicos avanzados; por el contrario, basta con escribir una instrucción y recibir una respuesta clara en su dispositivo que, gracias a los avances tecnológicos, hoy tienen precios cada vez más cómodos para las personas mayores, sin requerir grandes inversiones. Es un empoderamiento discreto para la persona mayor en la medida en que utiliza un Chatbot con mayor frecuencia e incorpora sus funciones en las actividades del día a día.
Sin embargo, existen riesgos importantes dentro de esta ilusión del “yo mando, tú obedeces”. Esta sensación de control puede generar una dependencia excesiva, llevando a la persona a consultar al chatbot casi cualquier asunto, incluso decisiones simples. También es frecuente que algunas personas mayores comiencen a usarlo como si fuera un terapeuta para sus desafíos emocionales, lo cual puede ser peligroso, en la medida en que no puede sustituir la ayuda de expertos con consecuencias graves para su salud mental.
Además, puede surgir una falsa sensación de compañía en momentos de soledad no deseada, así como la posibilidad de recibir información incorrecta o imprecisa. Un uso desmedido también puede hacer que se dejen de ejercitar habilidades clave para las personas mayores, como la memoria, el análisis crítico o la interacción social, favoreciendo el aislamiento y disminuyendo la confianza en las propias capacidades. A esto se suma el riesgo de compartir datos personales en entornos digitales que no siempre son completamente seguros.
Surge la pregunta inevitable: ¿quién obedece realmente a quién? Las personas mayores, al igual que todos, pueden ser influenciadas en sus pensamientos, hábitos y decisiones por los algoritmos sin darse cuenta. Las encuestas e investigaciones que realizamos desde Voz Mayor nos muestran tres recomendaciones clave: tener muy claro para qué se va a usar el chatbot con límite de tiempo para su uso, comprender sus limitaciones y no asumir que puede reemplazar la interacción humana tan importante para la vida cotidiana.
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En conclusión las personas mayores deben explorar y experimentar el mundo de los chatbots, como ChatGPT, con precaución y preparación. La clave está en saber cómo formular preguntas, es decir, plantear promts (instrucciones) inteligentes que les genere respuestas útiles, una habilidad en la que las personas mayores son expertas gracias a su conocimiento de la vida real, a su experiencia y sabiduría.
Alejandro Cheyne – VOZ MAYOR

















