En Colombia, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) continúa siendo un desafío de alto impacto para la salud pública, no solo por su prevalencia sino por las condiciones sociales, médicas y emocionales que rodean el diagnóstico. Según cifras del Ministerio de Salud y Protección Social, en el país hay más de 185 mil personas que viven con el virus. A este panorama se suma que, durante 2024, se identificaron 20 mil nuevos casos, lo que equivale a un promedio de 55 diagnósticos diarios, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud. Las cifras reflejan una realidad que exige mayores esfuerzos de atención, prevención y acompañamiento integral en todo el territorio nacional.
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Aunque el VIH ha dejado de ser sinónimo inmediato de muerte gracias a los avances científicos, expertos advierten que persisten barreras importantes que dificultan el control efectivo de la enfermedad. La desinformación, el estigma social y factores asociados al estilo de vida continúan afectando la salud de las personas que viven con el virus. “El avance de la medicina ha permitido que el VIH sea una condición tratable, sin embargo, la desinformación, el estigma y factores como el estrés oxidativo, una mala alimentación o la falta de tratamiento oportuno comprometen al sistema inmune, permitiendo que la enfermedad evolucione”, explicó el doctor Hugo Palafox, experto en metabolismo celular y vicepresidente de Ciencia en Immunotec.
La desinformación, el estigma y factores como el estrés siguen afectando el sistema inmune. Foto:iStock
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el aumento gradual de los diagnósticos tardíos en los últimos años. En muchos casos, el virus es detectado cuando ya ha causado daños importantes al sistema inmunológico, lo que dificulta el tratamiento y reduce la capacidad de respuesta del organismo. Este fenómeno ha impulsado nuevas líneas de investigación orientadas a explorar estrategias complementarias que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas que viven con VIH.
De acuerdo con el doctor Palafox, existen alternativas que, sin reemplazar el tratamiento antirretroviral, pueden contribuir al bienestar integral de los pacientes. Una de ellas es el incremento de los niveles de glutatión, un antioxidante natural fundamental para prevenir la oxidación celular y proteger la función del sistema inmune. Investigaciones recientes han demostrado que, en personas con VIH o SIDA, el uso de precursores de glutatión puede favorecer la recuperación de la masa muscular, fortalecer la capacidad del organismo para afrontar el estrés oxidativo y potenciar la actividad antiviral, ayudando a disminuir el agravamiento del virus.
“Con la evolución de nuevos tratamientos es posible generar una mejor calidad de vida para las personas que padecen VIH en Colombia. Si bien estos nuevos datos no sustituyen de ninguna manera el tratamiento antirretroviral, sí brindan un nuevo panorama que permite acceder a herramientas adicionales para cuidar el sistema inmune”, señaló el experto.
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Además de las estrategias complementarias, la atención médica continua sigue siendo un pilar esencial para mantener una calidad de vida estable. Los especialistas recomiendan consultar de manera regular con un profesional de la salud para evaluar el estado clínico, cumplir de forma constante con el tratamiento antirretroviral y monitorear el sistema inmunológico. A ello se suma la importancia de mantener al día el cuidado dental y las vacunas anuales, como parte de un enfoque preventivo integral.
El componente emocional también ocupa un lugar central en el manejo del VIH. Recibir un diagnóstico puede representar un impacto psicológico significativo, por lo que el acceso a apoyo profesional y a una red de acompañamiento sólida resulta indispensable. Este respaldo contribuye a reducir el estigma, fortalecer la adherencia al tratamiento y ofrecer contención en los momentos de mayor dificultad.
Otro factor clave señalado por los expertos es el manejo del estrés. Aunque evitarlo por completo puede resultar complejo, aprender a controlarlo es fundamental, ya que los picos de estrés pueden debilitar las defensas del organismo. Por ello, se recomienda incorporar técnicas de relajación, ejercicios de respiración y actividades que ayuden a mantener la mente ocupada y equilibrada.
Expertos resaltan la importancia de hábitos saludables, apoyo emocional y seguimiento médico. Foto:Cortesía
“El VIH sigue aquí y es importante abordarlo desde un enfoque humano y claro”, concluyó el doctor Palafox. La ciencia ha demostrado que una persona con el virus puede llevar una vida plena, proactiva y saludable, siempre que cuente con información adecuada, acceso a tratamiento y hábitos que favorezcan la salud integral. Una buena alimentación, el descanso completo, la actividad física y el fortalecimiento de la capacidad antioxidante del organismo hacen parte de las estrategias que hoy amplían el horizonte de bienestar.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















