Desde muy joven, Valentino Clemente Ludovico Garavani, más conocido como Valentino, mostró pasión por el arte y la moda. Cuando tenía 17 años, con el apoyo de sus padres se fue de su natal Voghera (Lombardía) a París para estudiar en L’École de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne. En ese momento, la capital francesa se encontraba en la edad dorada de la alta costura y ese mismo año presentó ‘Ibis’, su primera colección de ‘haute couture’.
Varios libros de historia de la moda señalan que sus primeros contactos en París fueron los diseñadores Jacques Fath y Cristóbal Balenciaga, y que trabajó como aprendiz de Jean Dessès durante cinco años y de Guy Laroche durante dos. En 1959 regresó a Italia, puntualmente a Roma, para fundar la Maison Valentino en 1960, de la mano de Giancarlo Giammetti, quien después se convirtió en su pareja durante 12 años.
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Desde el principio, su taller se inspiraba en el modelo de la “máxima expresión de la moda” con la elaboración de prendas hechas a mano con materiales y detalles lujosos. Se convirtió, entonces, en uno de los pocos diseñadores que impregnó la alta moda italiana con el prestigioso mundo de la alta costura francesa. Siempre se mantuvo fiel a los estándares de excelencia y a una estética tanto femenina como opulenta.
El reconocimiento internacional para Valentino llegó en 1962 cuando lo invitaron a presentar una colección de alta costura en su primer gran desfile de moda en la Sala Bianca del Palazzo Pitti, en Florencia. Después, empezó a mostrar sus diseños en su propio salón, en la capital italiana. Sus eventos se convirtieron en encuentros sociales muy glamurosos. En 1968, presentó otra de sus colecciones más icónicas: la ‘Colección Blanca’, la cual, en contraste con la época, hablaba de pureza y ligereza cromática.
Entre sus clientas se encontraban mujeres destacadas de la realeza o de Hollywood, como Elizabeth Taylor, Sofía Loren y Jacqueline Kennedy, quien llevó un top de encaje de cuello alto y una falda plisada blanca de Valentino el día de su boda con Aristóteles Onassis en 1968. Valentino recibió sesenta pedidos de vestidos idénticos y la pieza se convirtió en uno de los hitos de la casa italiana.
Ese mismo año abrió su primera boutique en París, y después, otras en Milán (1969), Roma y Nueva York (1970), Londres (1974) y Tokio (1976). Desde ese momento, su marca homónima no paró de crecer.
Se convirtió, entonces, en uno de los pocos diseñadores que impregnó la alta moda italiana con el prestigioso mundo de la alta costura francesa.
En la década de los 70, cuando Valentino vivía una fase de exageración de la moda que creaba, fue uno de los primeros diseñadores en introducir sus colecciones prêt-à-porter en París. En la biografía que el libro ‘Fashion Designers A–Z’ (Taschen) le dedicó, se destaca que él fue el primer diseñador italiano que realizó con éxito la transición a la capital francesa.
Desde 1975 y hasta la fecha, la casa italiana empezó a presentar sus colecciones en París. En 1978, dio a conocer su primer perfume, llamado “Valentino”, en un majestuoso evento en el Teatro de los Campos Elíseos. La década siguiente estuvo marcada por el crecimiento internacional, eventos enriquecidos con ópera y varios reconocimientos, como el título Caballero de la Gran Cruz, máxima distinción que otorga la República Italiana a méritos sobresalientes en áreas como las artes.
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A principios de los 90, la casa celebró sus primeros 30 años con dos grandes exposiciones en los Museos Capitolinos y en la Academia Valentino, en Roma. En 1998, el diseñador anunció que vendería su marca. “Valentino vende su marca por 45.000 millones a una filial de Fiat”, tituló el diario El País de España. Después, la adquirió el grupo Marzotto y tanto Valentino como Giammetti mantuvieron sus cargos.
Creo que una mujer vestida de rojo es siempre maravillosa, es la imagen perfecta de la heroína”
Los diseños creados por Valentino se caracterizan por unos rasgos distintivos, texturas y motivos extravagantes. Entre ellos, los encajes delicados, lunares llamativos, fruncidos y plisados opulentos, sus propias versiones de estampados florales y de animal, y adornos como plumas o pétalos. A pesar de que el blanco y negro tuvieron protagonismo en su obra, el rojo se convirtió en su color emblemático y en un básico de todas sus colecciones.
El Rojo Valentino
“Las posibilidades del rojo son infinitas”, afirmaba. Y así, se volvió un signo de identidad para el italiano, presente incluso en todas las líneas de su marca: alta costura, prêt-à-porter, bolsos, zapatos, maquillaje y fragancias. Con el paso del tiempo, pasó de ser un color representativo a ser marca registrada, y la industria de la moda lo empezó a reconocer como el “Rojo Valentino”.
Según afirma la revista Vogue, “el Rojo Valentino se origina por el vestido de una dama elegante entre la multitud en la Ópera de Barcelona”. Desde que era estudiante, el diseñador conservó la imagen de esa mujer y decidió que la ‘mujer Valentino’ iría vestida de rojo. En el mismo artículo, citan una frase del diseñador: “Entre todos los colores que llevaban otras mujeres, me parecía única, aislada en su esplendor. Nunca la he olvidado. Creo que una mujer vestida de rojo es siempre maravillosa, es la imagen perfecta de la heroína”.
El ‘rojo Valentino’ fue su sello distintivo. Foto:Getty Images.
Valentino después de Valentino
En el 2007, la casa italiana celebró su aniversario 45 con un evento en el Museo del Ara Pacis en Roma, en el que se exhibieron más de 350 creaciones y piezas de archivo. En septiembre del mismo año, Valentino Garavani se retiró del mundo de la moda. Se despidió de las pasarelas con una última colección bajo su dirección creativa que fue presentada en la Semana de la Alta Costura de París. Tuvo lugar en el Museo Rodin y asistieron alrededor de 800 invitados. El célebre final del desfile es recordado por las modelos vestidas del rojo que lleva su nombre.
Aquella colección no solo fue una muestra de técnica y glamour, sino también una declaración sobre la feminidad: “una lección en técnica, ‘joie de vivre’ (alegría de vivir) y los principios del glamour clásico”, según señaló la revista Vogue.
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Su primera sucesora fue la diseñadora italiana Alessandra Facchinetti. Sin embargo, su paso por el cargo duró poco, ya que solo presentó dos colecciones para la casa. En octubre del 2008, la prensa internacional anunció que los italianos Pierpaolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri eran los nuevos directores creativos. El dúo artístico tomó la dirección de todas las colecciones. Ambos habían trabajado durante más de diez años junto al propio Valentino, diseñando accesorios. En julio del 2012, el fondo de inversión catarí Mayhoola adquirió Valentino, impulsando su crecimiento.
Medios especializados como la revista Grazia afirman que ambos diseñadores redefinieron la imagen de Valentino y la convirtieron de nuevo en una marca relevante y deseada. Chiuri se mantuvo en el cargo hasta 2016 y Piccioli pasó a ser el único director creativo. Según Hola, en 2016, Valentino había alcanzado los 1.000 millones de euros en ventas, una cifra inédita en sus reportes financieros.
Aunque el Rojo Valentino siempre se mantuvo presente, hubo un año en el que el Valentino de Piccioli impuso otra gama cromática: el Pink PP, un fucsia intenso que fue el protagonista de la colección otoño-invierno 2022-2023, y se transformó en fenómeno de moda. Fue otro ejemplo de cómo la casa italiana escribe su historia a través del color.
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En el 2023 empezó una nueva era para Valentino con el anuncio de que el grupo Kering, otro de los gigantes del lujo, se convertiría en otro de los accionistas de la casa, como parte de una asociación estratégica. Piccioli abandonó el cargo, y Alessandro Michele, antes en Gucci, inició un nuevo capítulo como director creativo de la casa italiana. Con su debut, bajo el nombre de “Vertiginoso”, homenajeó algunos de los códigos de la casa de los años 60 y 70, con un concepto maximalista y teatral en donde las faldas voluminosas y los bordados fueron el centro de atención.
Mientras tanto, Valentino Garavani nunca dejó de estar presente, desfile tras desfile. A pesar de su retiro, continuó siendo uno de los personajes más destacados del jet-set italiano y se le vio aplaudiendo las colecciones de sus sucesores.
El pasado 19 de enero, en medio de la Semana de la Moda Masculina de Milán, el mundo de la moda despertó con la noticia. “Falleció tranquilamente en su casa de Roma, rodeado del amor de su familia”, informó en un comunicado la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti.
Valentino murió en Roma a los 93 años. Foto:EFE
En sus redes sociales, Piccioli expresó: “Fuiste mi mentor sin necesidad alguna de un atril; no lo necesitabas. Me enseñaste que la moda es alegría, aunque una alegría profundamente seria… Fui testigo de todo lo que vive en el imaginario colectivo de la moda a través de tus ojos y de tus historias: las discusiones interminables sobre Sanremo y sobre por qué los zapatos de cuero nunca deben acompañar a un vestido de gasa. Me enseñaste tantas cosas. Sobre todo, a no dudar nunca de mí ni de mis ideas. Y los lazos también, sí, me enseñaste a hacer los lazos más hermosos del mundo”.
La boutique en Roma despide al diseñador con la célebre frase “Amo la belleza. No es mi culpa”, que se lee en el escaparate.
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Además, la capilla ardiente de Valentino, en el centro cultural de la Fundación en Roma, fue abierta al público. Piccioli acudió acompañado por Donatella Versace, quien vistió de rojo.
El funeral fue el viernes en la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, en el centro de Roma. Entre los 200 asistentes estuvieron personalidades del cine y la moda, entre ellos Anne Hathaway, Naty Abascal, Anna Wintour, Tom Ford y, por supuesto, Michele, quien había expresado que Valentino representa una figura que encarnó la esencia de la elegancia y la creatividad italiana.
La siguiente colección de Michele para Valentino será la de otoño-invierno 2026 y se presentará el próximo 12 de marzo en Roma, fuera del calendario oficial de la Semana de la Moda de París.
CAMILA VILLAMIL NAVARRO
Para EL TIEMPO
* Con información de Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti, AP y los libros Fashion Designers from A to Z y Diseñadores de Moda.

















