“Siempre me ha encantado el rojo, desde que tengo memoria, pero lo descubrí y se apoderó de mí después de mi primer viaje a España”, recordaba uno de los diseñadores más influyentes de la industria de la moda, Valentino Clemente Ludovico Garavani, más conocido como Valentino, quien falleció este lunes 19 de enero, según informó su fundación.
El ‘rojo Valentino’ fue su sello distintivo. Foto:Getty Images.
Mientras se encontraba de vacaciones, en los años 60, el diseñador —nacido en Voghera, una región de Lombardía (Italia)— fue al Gran Teatre del Liceu, en Barcelona, para disfrutar de la ópera. En ese momento vivía en París y ya había trabajado como figurinista en los talleres de Jean Dessès, antes de establecerse con Guy Laroche, y para grandes casas como Balenciaga y Jacques Fath.
“Una noche me invitaron al teatro y allí contemplé a una serie de mujeres españolas elegantísimas vestidas de rojo. Espléndidas, muy sensuales y elegantes”, agregó en su relato.
Ese fue el momento en el que el italiano se sintió atraído por esa tonalidad y terminó convirtiéndola en la estética de su maison. Años después, expertos de la moda lo llamarían ‘rojo Valentino’, descrito por especialistas como una mezcla de 100 por ciento magenta, 100 por ciento amarillo y 10 por ciento negro.
La primera vez que lo usó fue en su primera colección primavera/verano de 1959, con su vestido ‘fiesta’, según relatan, inspirado por una mujer vestida de terciopelo rojo en la Ópera de Barcelona. De ahí en adelante, el color se convirtió en su sello distintivo.
“Cuando un color se utiliza de forma sistemática y se vincula a momentos públicos, cuerpos específicos y rituales sociales, deja de ser un recurso visual y se convierte en un código. En ese punto, el color ya no representa una prenda, sino una firma”, explicó a EL TIEMPO Helena Fadul, consultora y estratega para marcas de moda.
El último emperador
Valentino se interesó por la moda desde pequeño Foto:EFE
Valentino nació en 1932. Su marca, Valentino S.p.A., es una de las más prestigiosas del mundo. Se interesó por la moda desde pequeño; a los 14 años ingresó a la Escuela de Arte del Figurín, en Milán. Posteriormente se mudó a París y, a los 17 años, estudió en la École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne. Este recorrido académico y creativo le permitió combinar la tradición italiana con técnicas francesas clásicas.
En 1960, Valentino conoció a Giancarlo Giammetti, quien se convirtió en su socio comercial y pareja sentimental durante años. Juntos construyeron la casa Valentino, con Giammetti al frente de los negocios y Valentino a cargo de la estética y la creatividad. La marca se fundó oficialmente en 1960 en Roma, Italia, en la Via Condotti, y posteriormente abrió tiendas en París, Milán, Nueva York, Londres y Tokio.
“Ocupa un lugar singular porque construyó una casa italiana con el mismo peso simbólico que las grandes maisons francesas, sin replicar sus códigos. Su legado se articula desde la identidad, no desde la imitación del sistema parisino”, asegura Fadul.
Además de la alta costura, Valentino expandió años después su marca al prêt-à-porter, perfumes, accesorios y boutiques en todo el mundo, incluyendo tiendas en Roma, Milán y Nueva York.
En aquella época, Valentino se acercó a Jacqueline Kennedy, a quien vistió en numerosas ocasiones a lo largo de su vida y, específicamente, en su boda con Aristóteles Onassis en 1968, cinco años después del asesinato de John F. Kennedy.
Algunos momentos clave en su historia como diseñador fueron su debut en la Sala Bianca del Palacio Pitti, en 1962, cuando presentó su primera colección de couture en Florencia —momento con el que consolidó su carrera— y el lanzamiento de la ‘White Collection’ en 1968, una línea monocromática en blanco, marfil y beige, con la que fue ampliamente reconocido y galardonado con premios como el Neiman Marcus, considerado el ‘Óscar de la moda’.
De acuerdo con Fadul, Valentino logró construir un lenguaje estético reconocible y duradero a partir de decisiones constantes en silueta, color y construcción. Más que responder a tendencias —señala—, estableció un sistema visual propio que se sostuvo por repetición, control y coherencia a lo largo del tiempo.
“El aporte más determinante de Valentino fue demostrar que la moda podía avanzar sin romper con lo que la sostenía. En un siglo marcado por cambios rápidos, defendió la idea de continuidad: la prenda como resultado de un proceso, de una técnica y de una visión sostenida en el tiempo. Su trabajo ayudó a que la alta costura no quedara reducida a archivo o nostalgia, sino que siguiera funcionando como referencia cultural”, explicó Fadul.
En 1998, aunque vendió su empresa, decidió seguir dirigiéndola. Valentino fue uno de los diseñadores de alta costura más destacados de su época y sus creaciones fueron lucidas por figuras centrales de la élite internacional, como Elizabeth Taylor, Nancy Reagan, Sharon Stone, Julia Roberts y Gwyneth Paltrow. Garavani dejó un legado de creaciones atemporales, llenas de detalles, plumas, plisados, drapeados y volantes.
Valentino falleció este lunes a los 93 años en su residencia de Roma.
Foto:EFE
En los años ochenta amplió su firma e incluso lanzó una línea de ropa vaquera, algo inusual en su momento. En esa década también recibió reconocimientos oficiales de su país: en 1985 fue nombrado Gran Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana y, un año después, Caballero de la República.
“El maestro indiscutible de la gracia y la elegancia”, señaló un comunicado difundido por la casa Armani este lunes sobre el impacto de Valentino en la industria de la moda. “Encarnó la excelencia de la couture, el rigor del oficio y una visión única de la moda, caracterizada por líneas puras, colores icónicos y una belleza absoluta”.
Leonardo Peña, diseñador de moda y docente del área creativa de la CUN, asegura que el legado de Valentino fue el de la elegancia y la sofisticación. Era un diseñador que no buscaba la extravagancia, sino la sutileza, y resalta también su respeto por el cuerpo femenino, en una búsqueda de armonía y equilibrio.
Con esto coincide Fadul, quien señala que, incluso en la actualidad, sigue vigente la comprensión de la marca desde el cuerpo, el oficio y la coherencia estética.
Esa visión se reflejó también en la manera en que decidió cerrar su carrera. El 23 de enero de 2008, Valentino se retiró con un histórico desfile en París. En el ámbito cinematográfico, en 2009 se estrenó Valentino: The Last Emperor, un documental rodado a lo largo de un año y dirigido por Matt Tyrnauer, que retrata la vida profesional y privada del diseñador. Además, hizo una aparición en El diablo viste a la moda (2006).
Su influencia, sin embargo, trascendió la pasarela y continuó proyectándose en el ámbito cultural. El año pasado se inauguró el espacio cultural PM23 en Roma, un proyecto de la fundación que lleva su nombre y el de Giancarlo Giammetti, dedicado a la intersección entre moda, arte y cultura. La exposición rinde homenaje al rojo Valentino: la curaduría propuso un diálogo entre vestidos de alta costura y piezas de arte contemporáneo, en una conversación visual que gira en torno a ese color.
Esa idea de la moda como un lenguaje de bienestar y no de imposición la expresó el propio Valentino en una entrevista con El Mundo en 2021: “Las mujeres de hoy no deben sentirse inseguras porque la moda se haya convertido en un símbolo, un cartel o un manifiesto intimidatorio. La ropa es para sentirse mejor, no para hacer alarde de una idea”.
La despedida
La fundación confirmó que el diseñador falleció en su residencia en Roma, rodeado de sus seres queridos, debido a causas naturales. Sus exequias fúnebres se realizarán en la Piazza Mignanelli 23, en Roma, el miércoles 21 y jueves 22 de enero de 2026, donde tendrá lugar la capilla ardiente. El funeral se llevará a cabo el viernes 23 de enero de 2026, en horas de la mañana, en la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires.
Donatella Versace lo recordó como un referente de la moda. Foto:EFE
Una de las primeras personas en lamentar su deceso fue Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, quien lo describió como “Valentino, el maestro indiscutible del estilo y la elegancia y el símbolo eterno de la alta costura italiana. Hoy, Italia pierde una leyenda, pero su legado seguirá inspirando a generaciones”, escribió en su cuenta de X.
También se pronunciaron al respecto la maison Armani y Donatella Versace. Versace lo recordó como un referente de la moda: “Será siempre recordado por su arte”, escribió en su cuenta de Instagram.
Más allá de los homenajes, su legado creativo queda resumido en la lectura que hacen los expertos. Valentino, según Fadul, propuso una feminidad basada en la estructura, el gesto y la presencia, no en la provocación. “Su trabajo reafirmó una idea de elegancia ligada al control del cuerpo, al equilibrio formal y a la puesta en escena”, concluye.
ANGIE RODRÍGUEZ – PERIODISTA DE TENDENCIAS – @ANGS0614
ANGROD@ELTIEMPO.COM

















