La historia más temprana de las migraciones humanas acaba de sumar una pieza clave. Un fósil de 1,5 millones de años, hallado en el yacimiento de Gona, en la región de Afar, Etiopía, ha permitido reconstruir por primera vez un rostro casi completo de un homínido del Pleistoceno temprano en el Cuerno de África. El hallazgo aporta nuevos detalles sobre Homo erectus, la primera especie humana que se dispersó más allá del continente africano.
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El fósil, conocido como DAN5 y fechado entre 1,6 y 1,5 millones de años, fue reconstruido de manera virtual por un equipo internacional liderado por la paleoantropóloga Karen Baab. El trabajo, publicado en Nature Communications, revela un rostro sorprendentemente arcaico para su antigüedad y plantea nuevas preguntas sobre la evolución y diversidad temprana de nuestra especie.
Según explica Baab, el nuevo análisis va más allá de lo que se sabía hasta ahora. “Ya sabíamos que el fósil DAN5 tenía un cerebro pequeño, pero esta nueva reconstrucción muestra que el rostro también es más primitivo que el del Homo erectus africano clásico de la misma antigüedad”, señala. Para la investigadora, una posible explicación es que “la población de Gona conservó la anatomía de la población que originalmente migró fuera de África aproximadamente 300.000 años antes”.
Un rompecabezas en tres dimensiones
El cráneo reconstruido combina fragmentos del rostro y de la caja craneana que pertenecen a un mismo individuo. Parte del material ya había sido descrito en 2020, pero ahora, gracias a técnicas digitales avanzadas, los investigadores lograron ensamblar las piezas dispersas y los dientes para obtener la imagen más completa posible del cráneo.
El proceso no fue sencillo. Los científicos realizaron escaneos micro-CT de alta resolución de cuatro fragmentos principales del rostro, recuperados durante trabajos de campo en el año 2000. A partir de esos datos generaron modelos tridimensionales que luego fueron encajados digitalmente. “Fue un rompecabezas 3D muy complicado, y uno en el que no se conoce el resultado exacto de antemano”, relata Baab. “Afortunadamente, sí sabemos en términos generales cómo encajan los rostros, así que no partíamos de cero”.
El cráneo más completo de un antepasado humano de esta época en el Cuerno de África. Foto:National Museum of Ethiopia. M. Rogers and G. Suwa.
El ensamblaje final, que tomó cerca de un año y pasó por varias versiones, permitió unir el rostro a la caja craneana y obtener un cráneo mayormente completo, el primero de este periodo hallado en el Cuerno de África.
Rasgos antiguos en un viajero temprano
El análisis comparativo mostró que la población de Gona presentaba una combinación inusual de características. Mientras la caja craneana exhibe rasgos típicos de Homo erectus, el rostro y los dientes conservan rasgos más ancestrales, propios de especies anteriores. Entre ellos destacan un puente nasal plano y molares de gran tamaño.
Una combinación similar ya se había documentado en fósiles de Eurasia, pero nunca antes dentro de África. Este hecho cuestiona la idea de que Homo erectus haya evolucionado exclusivamente fuera del continente. “Nunca olvidaré la sorpresa que sentí cuando la doctora Baab me mostró por primera vez el rostro y la mandíbula reconstruidos”, confiesa Yousuke Kaifu, coautor del estudio.
Fotomontaje de los cinco elementos principales del cráneo fósil DAN5. Foto:Dr. Michael Rogers
Para Baab, el hallazgo refuerza el origen africano de la especie. “Los fósiles más antiguos de Homo erectus proceden de África, y esta reconstrucción muestra que allí también existieron fósiles transicionales”, afirma, aunque matiza que “el fósil DAN5 es posterior a la salida inicial de África, por lo que otras interpretaciones son posibles”.
Michael Rogers, codirector del proyecto en Gona, coincide en la relevancia del hallazgo. “Este cráneo reconstruido subraya aún más la diversidad anatómica presente en los primeros miembros de nuestro género, una diversidad que probablemente aumentará con futuros descubrimientos”, sostiene.
El fósil también aporta información sobre el comportamiento de estos homínidos. Según Sileshi Semaw, en Gona se hallaron herramientas de piedra simples del tipo olduvayense junto con hachas achelenses tempranas. “Es notable que este Homo erectus estuviera fabricando ambos tipos de herramientas, una de las evidencias más antiguas de estas dos tradiciones asociadas directamente a un fósil humano”, destaca.
De cara al futuro, los investigadores esperan comparar DAN5 con fósiles europeos de alrededor de un millón de años de antigüedad, incluidos los atribuidos a Homo erectus y Homo antecessor. También plantean explorar escenarios evolutivos alternativos, como posibles mezclas genéticas entre especies. “Vamos a necesitar muchos más fósiles datados entre uno y dos millones de años para aclarar este panorama”, concluye Rogers.
REDACCIÓN CIENCIA

















