Un nuevo censo de las estrellas más cercanas al Sol marca un avance significativo en la búsqueda de mundos capaces de albergar vida. El estudio, liderado por Sebastián Carrazco-Gaxiola, estudiante graduado en astronomía de la Georgia State University, presenta la primera revisión exhaustiva de miles de estrellas de baja masa próximas a nuestro sistema solar, conocidas como enanas K. Los resultados fueron compartidos en enero de 2026 durante la reunión de la Sociedad Astronómica Americana (AAS, por sus siglas en inglés), celebrada en Phoenix, Arizona.
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“Este estudio representa la primera mirada integral a miles de primas de baja masa del Sol”, explicó Carrazco-Gaxiola. “Estas estrellas, conocidas como enanas K, son comunes en el espacio y proporcionan un entorno estable y de largo plazo para sus compañeros planetarios”. La estabilidad y longevidad de estas estrellas las convierten en candidatas especialmente atractivas para el desarrollo de vida en planetas que las orbitan.
Un mapa detallado de las vecinas del Sol
La investigación se centra en más de 2.000 estrellas situadas a menos de 130 años luz de la Tierra. Para estudiarlas, el equipo realizó mediciones precisas de sus espectros, es decir, del “arcoíris” de colores que emiten. Estos datos permiten conocer con detalle las propiedades físicas de las estrellas, desde su temperatura hasta su actividad magnética.
Las observaciones se llevaron a cabo con espectrógrafos de última generación instalados en dos telescopios de 60 pulgadas: uno en el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, en los Andes chilenos, y otro en el Observatorio Fred Lawrence Whipple, en el sur de Arizona. Al estar ubicados en hemisferios opuestos, ambos instrumentos permiten observar enanas K distribuidas por todo el cielo.
Telescopio Tillinghast en Arizona. Foto:N/A
“La combinación del espectrógrafo CHIRON en el telescopio SMARTS de Chile y el espectrógrafo TRES en el telescopio Tillinghast de Arizona es especialmente poderosa”, señaló la astrónoma Allyson Bieryla, del Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian. “Tener estos dos telescopios en hemisferios opuestos nos da acceso a todas las enanas K en el cielo completo”.
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Las estrellas presentan una amplia variedad de temperaturas y masas. En ese abanico, las enanas K son ligeramente más frías y menos brillantes que el Sol. Sin embargo, en el vecindario solar existen aproximadamente el doble de enanas K que de estrellas similares al Sol. Además, su vida útil es mucho más prolongada, lo que significa que cualquier forma de vida que surja en planetas a su alrededor podría beneficiarse de una iluminación estelar estable durante periodos extremadamente largos.
Claves para evaluar la habitabilidad
El análisis cuidadoso de los espectros permite a los astrónomos estimar la temperatura, la edad, la velocidad de rotación y el movimiento espacial de las estrellas. También revela información sobre capas superiores calentadas por campos magnéticos estelares, factores que influyen directamente en las condiciones que experimentan los planetas en órbita.
“Este estudio será la base de investigaciones sobre estrellas cercanas durante las próximas décadas”, afirmó Todd Henry, profesor distinguido de Física y Astronomía y asesor de Carrazco-Gaxiola. “Estas estrellas y sus planetas serán los destinos de la exploración espacial en el futuro lejano”.
Comparación de las propiedades de las enanas K con las G similares al Sol (tercera y cuarta). Foto:Reproduced from the work by J.-V. Harre and R. Heller
El trabajo, titulado “Un reconocimiento espectroscópico de todo el cielo de más de 2.100 enanas K dentro de 40 pársecs usando espectros de alta resolución”, fue seleccionado para una conferencia de prensa de la AAS debido a su amplio interés científico e incluye resultados inéditos. La investigación cuenta con financiación de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos y de la Nasa, así como con apoyo institucional de la Georgia State University.
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Con este nuevo censo, los astrónomos disponen ahora de un mapa sin precedentes de algunas de las estrellas más prometedoras del entorno solar, un paso clave para identificar los mejores “vecindarios cósmicos” donde la vida podría encontrar un hogar.
REDACCIÓN CIENCIA

















