En el Perú, más del 80 % de los niños que atraviesan un proceso final de vida pasan sus últimos días en hospitales, lejos de un entorno cálido que les permita estar acompañados por sus seres queridos y acceder a cuidados paliativos pediátricos especializados. Esta realidad es el punto de partida de la nueva campaña nacional de donaciones lanzada por Casa Khuyana, organización sin fines de lucro que ha construido el primer hospice pediátrico del país y que busca asegurar los recursos necesarios para iniciar su funcionamiento en 2026.
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La iniciativa tiene como objetivo recibir a los primeros niños y ofrecer, por primera vez en el territorio peruano, un servicio dedicado exclusivamente al cuidado paliativo pediátrico desde un enfoque humanizado, respetuoso y amoroso. Casa Khuyana se presenta como una respuesta concreta a una necesidad urgente y largamente postergada, en un contexto donde la mayoría de los menores en situación terminal permanecen hospitalizados, sin espacios adecuados para el acompañamiento integral de sus familias.
Mónica Pfeiffer, directora y fundadora de Casa Khuyana. Foto:Casa Khuyana
Ubicada en el corazón del Valle Sagrado de los Incas, Casa Khuyana fue concebida como un hogar de cuidado, naturaleza y acompañamiento. El hospice está pensado como un espacio donde los niños en proceso final de vida y sus familias puedan transitar este momento con dignidad, contención y apoyo especializado. La atención que brindará será completamente gratuita, posible gracias al aporte solidario de personas, empresas y aliados institucionales que se sumen a la campaña.
Desde su creación, la organización ha convocado a la colaboración colectiva como pilar fundamental de su modelo de sostenibilidad. Con miras a iniciar operaciones en 2026, esta búsqueda de apoyo se intensifica, enfocada en asegurar el presupuesto del primer año de funcionamiento. Dicho presupuesto contempla la conformación de un equipo interdisciplinario permanente, que debe estar disponible de manera continua e independiente del número de niños que se encuentren internados en un mismo momento. Este requisito es considerado indispensable para garantizar una atención segura, constante y alineada con estándares internacionales de calidad en cuidados paliativos pediátricos.
Mónica Pfeiffer, fundadora y directora general de Casa Khuyana, subrayó el carácter urgente de la apertura del hospice y el llamado a la acción colectiva. “Cuando algo es urgente, lo hacemos juntos. La apertura de Casa Khuyana no es un sueño: es una urgencia nacional. Cada niño en proceso final de vida merece vivir sus últimos días sin sufrimiento físico, acompañado por sus seres queridos y con dignidad. Y cada familia merece despedirse con amor”, afirmó. Las donaciones pueden realizarse desde cualquier parte del mundo mediante un aporte en línea.
La institución enfatiza que todas las donaciones, sin importar su monto, son fundamentales para hacer posible la operación del hospice. Cada contribución se traduce directamente en acompañamiento especializado, terapias, medicamentos esenciales, equipos clínicos y bienestar tanto para los niños como para sus familias. En ese sentido, la campaña busca sensibilizar a la sociedad sobre el impacto concreto que tiene cada aporte en la calidad de vida de los pacientes y en el proceso de despedida de sus seres queridos.
En la ciudad de Calca, en pleno Valle Sagrado, se ubica Casa Khuyana. Foto:Casa Khuyana
Casa Khuyana también destaca su compromiso con la transparencia y la confianza pública. La organización cuenta con una auditoría externa anual a cargo de PricewaterhouseCoopers (PwC), así como con una Comisión Técnica especializada en cuidados paliativos pediátricos que supervisa los procesos clínicos y éticos del hospice. Estos mecanismos de control y acompañamiento buscan asegurar que los recursos donados sean utilizados de manera responsable y alineada con los más altos estándares de atención.
Con el lanzamiento de esta campaña, Casa Khuyana aspira a que el Perú cuente, por primera vez, con un servicio dedicado exclusivamente a brindar cuidados paliativos pediátricos a niños en proceso final de vida, desde una perspectiva centrada en la persona y la familia. El proyecto se plantea no solo como una infraestructura de atención, sino como un modelo de cuidado que reconoce la importancia del acompañamiento emocional, el respeto y el amor en una etapa particularmente sensible.
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“Aunque no es posible cambiar el desenlace de su vida, como sociedad sí podemos cambiar su camino. Y juntos podemos hacerlo”, concluyó Pfeiffer. La campaña de donaciones se presenta así como una invitación abierta a la solidaridad, con el objetivo de transformar una realidad marcada por la hospitalización y el aislamiento en una experiencia de cuidado digno, humano y acompañado para los niños y sus familias en el Perú.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















