La madrugada del martes el Sol volvió a recordar su influencia sobre la vida tecnológica de la Tierra. A las 3:23 de la mañana, hora local de la costa este de Estados Unidos, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) activó una alerta por una tormenta solar que alcanzó el nivel G4, clasificado como “severo”, el segundo más alto en la escala que utiliza el Centro de Predicción del Clima Espacial.
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Horas después, el organismo redujo la alerta a un nivel “moderado”, pero el episodio ha dejado señales claras de su paso, también en países de la región andina como Colombia y Perú.
Una tormenta solar ocurre cuando una gran cantidad de partículas cargadas, expulsadas por el Sol durante una llamarada o una eyección de masa coronal, alcanza el campo electromagnético terrestre. El choque provoca perturbaciones conocidas como tormentas geomagnéticas, capaces de alterar sistemas tecnológicos sensibles.
La NOAA advirtió desde un inicio que este evento podría generar anomalías en el funcionamiento del GPS, interferencias en las comunicaciones de radio de alta frecuencia y posibles afectaciones en infraestructuras críticas.
En Colombia, los efectos comenzaron a ser monitoreados por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac), que mantiene seguimiento permanente del comportamiento geomagnético. De acuerdo con su equipo técnico, el fenómeno mostró hoy una tendencia a la disminución, aunque sin desaparecer del todo. “Ha venido disminuyendo pero aún nos encontramos en tormenta geomagnética, aunque de menor intensidad”, señalaron los expertos del instituto.
Una tormenta solar afectaría las comunicaciones. Foto:iStock
El Igac precisó que, si bien la alerta se redujo, las recomendaciones para las autoridades y los operadores de servicios se mantienen vigentes, debido a que “podrían afectarse las redes de internet y eléctricas”. El organismo fue enfático en descartar cualquier impacto sobre la salud humana.
La advertencia apunta, más bien, a la necesidad de vigilancia técnica sobre sistemas de navegación, telecomunicaciones y suministro eléctrico.
La tormenta se produjo en un contexto de alta actividad solar. El ciclo del Sol, que tiene una duración aproximada de 11 años, atraviesa actualmente una fase cercana a su máximo, periodo en el que aumentan las manchas solares y las erupciones energéticas. La NOAA ya había emitido alertas por eventos similares en noviembre y diciembre, una señal de que este tipo de fenómenos podría repetirse con mayor frecuencia en los próximos meses.
Efectos regionales y el caso de Perú
Más al sur, en Perú, el Instituto Geofísico de este país (IGP) informó que la tormenta geomagnética de categoría G4 —la más intensa en dos décadas a nivel global— ha provocado “perturbaciones significativas” en el campo eléctrico ecuatorial y el desarrollo de irregularidades ionosféricas sobre el país andino.
Danny Scipión, director de Ciencias del Geoespacio del IGP, explicó que estas perturbaciones pueden tener consecuencias importantes para los sistemas espaciales, la aviación, las redes eléctricas y los sistemas globales de navegación por satélite, así como para los satélites de órbita terrestre baja. Aunque los efectos no siempre son visibles para la población, su alcance técnico es significativo y obliga a mantener protocolos de prevención y monitoreo constante.
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Claves para entender las tormentas solares
- ¿Qué son las tormentas solares o geomagnéticas?
Según explica Santiago Vargas, doctor en Astrofísica del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional, una tormenta geomagnética es una perturbación del campo magnético terrestre causada por la actividad solar. “Una tormenta solar, que representa una emisión de materia y energía ocurrida en el Sol, puede causar fluctuaciones en la magnetósfera de la Tierra, como consecuencia de la llegada de partículas de alta energía”, señala.
- ¿Qué efectos pueden tener en la Tierra?
Estas erupciones pueden afectar las comunicaciones por radio, las redes de energía eléctrica, las señales de navegación y representar riesgos para satélites y misiones espaciales. Su impacto se concentra en la infraestructura tecnológica, tanto en órbita como en superficie.
Su impacto se concentra en la infraestructura tecnológica, tanto en órbita como en superficie. Foto:iStock
- ¿Cuál ha sido la más fuerte registrada?
El llamado Evento Carrington, ocurrido el 1 de septiembre de 1859, es considerado la tormenta solar más potente documentada. En aquel episodio se quemaron líneas de telégrafo en Europa y Norteamérica y, de forma excepcional, se observaron auroras boreales incluso en el norte de Colombia, en Montería, según investigaciones académicas.
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- ¿Puede repetirse un evento así?
No existe consenso científico. Para el físico Juan Camilo Buitrago-Casas, investigador vinculado al proyecto Foxsi en la Universidad de Berkeley, “la probabilidad no es nula, pero tampoco es alta”. Advierte que no se puede descartar, aunque tampoco afirmar que ocurra en el actual ciclo solar.
- ¿Representan un peligro para las personas?
Los expertos coinciden en que no. La Tierra está protegida por su campo magnético, que actúa como un escudo frente a la radiación solar. El riesgo, subrayan, es principalmente tecnológico, no sanitario.
REDACCIÓN CIENCIA

















