¿Qué se requiere para que los jóvenes entren al mundo laboral después de terminar sus estudios? La situación de los jóvenes en Colombia ha mostrado cambios recientes.
En los últimos años se ha registrado una reducción en la población que no estudia ni trabaja, ‘ninis’, lo que ha estado asociado tanto a una mayor permanencia en el sistema educativo como a transformaciones demográficas y sociales.
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Dentro de ese panorama general, los jóvenes enfrentan obstáculos estructurales al momento de integrarse al mercado laboral. Las dificultades suelen concentrarse en el tránsito entre la finalización de los estudios y el acceso al primer empleo, una etapa marcada por la falta de experiencia, la escasa conexión con el sector productivo y desigualdades acumuladas desde etapas tempranas de formación.
La brecha laboral juvenil persiste pese a mejoras generales en ocupación y reducción de ninis. Foto:iStock
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El reto de pasar del estudio al trabajo
Esta realidad se evidencia en las cifras más recientes de empleo. La desocupación entre personas de 18 a 28 años alcanzó el 15,7 % en el segundo trimestre, una proporción muy superior al promedio nacional del 8,8 %. A esto se suma que más de la mitad de los egresados de programas técnicos y tecnológicos, el 57 % según el SNIES, no logra vincularse laboralmente durante su primer año después de graduarse.
Este escenario responde a un conjunto de barreras que se refuerzan entre sí. La limitada experiencia laboral, la falta de claridad de las empresas sobre los perfiles de entrada y una orientación profesional insuficiente se combinan con factores estructurales como brechas tecnológicas, abandono temprano de los estudios y redes laborales débiles. Sin acompañamiento ni contacto con el entorno productivo, muchos jóvenes quedan excluidos de procesos de selección que priorizan competencias específicas.
Empresas demandan experiencia previa incluso para cargos de entrada, limitando oportunidades. Foto:iStock
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Frente a este contexto, El Empleo, un producto de EL TIEMPO, comparte distintas estrategias para reducir la distancia entre formación y empleo. Entre las acciones más relevantes se encuentran:
- Potenciar habilidades interpersonales como la comunicación, el trabajo en equipo y la gestión del tiempo.
- Fortalecer las competencias digitales, incluyendo el manejo de herramientas ofimáticas y plataformas colaborativas.
- Priorizar formación corta y aplicada mediante microcursos y certificaciones puntuales.
- Acceder a acompañamiento profesional a través de orientación vocacional, asesorías y mentorías.
- Vincularse a redes y experiencias prácticas como pasantías, ferias laborales y alianzas con empresas.
En conjunto, estas medidas apuntan a mejorar la empleabilidad de los recién graduados y a responder de forma más directa a las necesidades del mercado.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
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