Era 2006. Sentado en un café de su hotel, Alejandro Luna esperaba que su hijo, Diego, cumpliera la cita que habían acordado. Por ese entonces, el actor disfrutaba del éxito que le había traído encarnar uno de los protagónicos de Y tu mamá también. Ya posaba en grandes estrenos de Hollywood como La Terminal, dirigida por Steven Spielberg, y cada vez tenía menos tiempo para reunirse con su padre. Mucho menos tenía la oportunidad de ver las producciones que su padre ponía sobre las tablas.
Bogotá se convirtió en el lugar en que Alejandro, gran escenógrafo mexicano, y Diego, uno de los actores más importantes del cine contemporáneo del mismo país, se dedicaron unos escasos minutos. Dos décadas después, Cartagena es la ciudad de Colombia a la que Diego vuelve para recordar a quien lo introdujo en el mundo de los vestuarios, las cámaras y el show.
En la charla inaugural del Hay Festival, que se realizó ayer en el Teatro Adolfo Mejía, Andrés Mompotes, director de EL TIEMPO, llevó a quien protagonizó Rogue One: una historia de Star Wars, a un emotivo viaje al pasado.
“Diego regresó al Festival de Teatro para ver la obra que en ese momento estaba montando su padre, Alejandro Luna: Hamlet, que se presentaba entonces en la ciudad. Nos pusimos a escarbar en el archivo histórico de EL TIEMPO —un archivo que hoy cumple 115 años— y encontramos una historia fascinante que relata el encuentro de Diego Luna con su padre. Lo hace de una manera muy particular: como si fuera un libreto, como si fuera un guion”, afirma Mompotes.
Un fragmento de ese guion sacó lágrimas a Diego en medio de una conversación y provocó risas ante los más de 640 asistentes:
Diego: Tengo curiosidad de ver esa obra, porque, como ya no vivimos juntos, pues no estoy presente en el proceso de tus escenografías. Ya son sorpresa.
Alejandro: Es que para verte ya tengo que comprar un boleto de cine. No hay de dónde.
Diego: Ahora nos cuesta estar en el mismo espacio, sí.
Alejandro: No esperaba yo tener un hijo famoso. No deja de sorprenderme todos los días. Tiene su chiste comprar el periódico para ver dónde andas. No sabes el lío que fue cuadrar esta cita de hoy.
Diego: De pronto, a mis 40 años, voy a estar tranquilo en una granja, haciendo leche, quesos…
Alejandro: No lo creo.
Charla inaugural del Hay Festival 2026 con Andrés Mompotes y Diego Luna Foto:Daniel Fernando López
Luego de escuchar lo que el periodista leía, Diego contó con melancolía por qué recordar a su padre le movía el corazón. “Mi padre fue perdiendo la memoria antes de fallecer. Murió hace, yo creo, dos años. Eso fue muy interesante y, al mismo tiempo, muy doloroso. Ver cómo alguien que se dedicó a dejar imágenes, que dedicó su vida entera —y lo digo desde el reclamo del hijo, porque incluso en mi cumpleaños estaba haciendo eso—, a crear imágenes que volvieran esos momentos inolvidables. Se le fue olvidando todo lo que había sembrado. Yo me la pasé con muchísima intensidad tratando de impresionar a mi padre. Y pues a mi padre se le olvidó todo”, explicó.
Diego nunca hizo quesos. Ahora tiene 46 años. Lejos del campo, se mueve entre producciones de películas, series y documentales con trasfondos sociales y políticos, como Pan y circo, que cree que vale la pena compartir. De hecho, agradece mucho el poder compartir su visión del mundo a través de una cámara y de vez en cuando se devuelve a esos inicios que le otorgaron una visión crítica: el teatro.
Según contó, llegó a ese lugar por la irresponsabilidad del mismo Alejandro, quien lo internó en las tablas luego de cada jornada escolar y le enseñaba a hacer maquetas con las escenografías que diseñaba para las obras en las que trabajaba. A los 7 años se estrenó como actor en De película, una obra que simulaba una sala de cine y en la que se revelaba la magia del séptimo arte.
“Había una escena en donde todos nos desnudamos y yo estaba preocupado de lo que pudiera decir mi familia”, le confesó al entrevistador Andrés Mompotes.
Entre desnudos, guiones y un desborde de emociones, los teatreros se convirtieron en su familia y Gael García, en su hermano de otra madre. Gael y Diego se conocen desde que nacieron. Sus padres más de una vez se pusieron la ropa que la mamá de Diego diseñaba y usaban los espacios que Alejandro creaba, para darles vida a las historias que contaban. De hecho, “nacimos mientras ellos hacían una puesta en escena que se llamó Lástima que sea puta. Gael nació ahí mientras ensayaban y yo mientras daban funciones. Desde entonces nos llaman Los hijos de la puta”, bromeó con el director general de EL TIEMPO.
El salto a la gran pantalla llegó con Y tu mamá también, dirigida por Alfonso Cuarón, aunque Luna estuvo a punto de quedar por fuera del proyecto. Todo casi sale mal. Según contó Diego a Mompotes, Gael acababa de filmar Amores perros y el director ya había visto su trabajo, por lo que inició el casting para el otro personaje, que finalmente terminaría interpretando Luna.
“Para ese momento ya había hecho muchas películas en México, pero estaba atravesando un momento complejo, medio turbio de mi vida. Fue hasta que hicimos una prueba juntos, Gael y yo, que de repente Alfonso fue testigo de algo que pasa cuando nos pone en un mismo espacio. Somos amigos de toda la vida y hay una química, una dinámica entre nosotros que les prestamos a los personajes y que es imposible ensayar”, agregó.
Con este film, que fue lanzado en 2001, a Diego se le abrió un mundo nuevo. Se dio cuenta de que era capaz de realizar un trabajo en cine con un rigor que no había vivido antes. Alfonso Cuarón los enseñó a ver y a hablar los lenguajes del cine, además de un respeto enorme por las profesiones que dan vida al séptimo arte.
Charla inaugural del Hay Festival 2026 con Andrés Mompotes y Diego Luna Foto:Daniel Fernando López
Esa película, en la que casi no lo reciben, se convirtió en una catapulta que lo lanzó hacia los lentes de Steven Spielberg, quien le pidió que actuara en La Terminal, sin ni siquiera presentarse al casting.
“Creo que es indispensable que los actores hagan casting antes de trabajar en cualquier proyecto. En esa ocasión no me pidieron hacerlo. Él había visto Y tu mamá también y me mandó una carta diciendo que acababa de verme en esa película y que quería trabajar conmigo. Él se acerca al cine como un niño: quiere jugar, quiere invitar a jugar y dice: ‘Ay, te quiero invitar a ti, a ti, a ti, nos vemos mañana aquí’. Solo que eso termina convirtiéndose en una película”, contó Luna.
Hablar de la clave del éxito es observar su hoja de vida. Hay trabajo detrás de cada una de sus producciones y castings. Pero, él puntualmente se devuelve a aquella película en que su personaje viaja hacia Oaxaca con su amigo y la exesposa de su primo.
“No estaba pensando a dónde me iba a llevar esa película. En esta carrera, sobre todo en el cine, la gente tiende a hacer preguntas como: ¿dónde te ves en cinco años? Esa manera de pensar lo más probable es que termine alejándote de eso que realmente quieres. Cuando hicimos Y tu mamá también, estábamos concentrados en hacer una película que respondiera a nuestras preocupaciones y nuestros intereses; que fuera honesta con la reflexión en la que estábamos inmersos en ese momento, y que hablara de México y de un contexto muy específico”, compartió.
Esas intenciones honestas, llevadas a la pantalla, parecen volverse inmortales. Años después, cuando audicionó para Rogue One, el director le comentó que lo había visto desde aquella película memorable y que desde entonces quería tenerlo en una de sus producciones. Esa es la maravilla del cine: viaja y se encuentra con públicos de los que uno no tenía idea de que existían ni de que pudieran interesarse por la historia que se está contando.
Luego de compartir el detrás de escena de su vida, Andrés Mompotes invitó a Diego a cerrar la charla con su otra gran pasión: comer rico. Jaime Rodríguez apareció en una de las pantallas del evento para contar el enfoque social que tiene su restaurante, Celele, el único de Colombia en estar en la lista de 50 Best, y que va alineado a lo que busca mostrar Diego a través del cine y la televisión.
El actor y el periodista fueron finalizando su charla comiendo una ensalada de flores, mientras conversaban sobre los feminicidios. En ese contexto, Andrés Mompotes le preguntó cómo podría contribuir el cine a reducir ese flagelo en el mundo.
“Lo primero que yo diría es que la historia la tienen que contar ellas. Pan y circo buscaba sentar a personas que piensan distinto sobre temas urgentes y tratar de que se escucharan, que por lo menos se entendieran. En el programa sobre violencia de género y feminicidio, la primera certeza era terrible: México era el país más peligroso para una mujer en América Latina. Las cifras eran altísimas y las violencias estaban presentes en todos los círculos sociales. En esa mesa estuvo la madre de una víctima y terminó acaparando la conversación durante más de una hora. Fue durísimo, pero revelador. Es el programa que más me ha acompañado, el que me hizo escuchar todo de otra manera. Yo creo que la escucha es la única oportunidad para que las cosas cambien, porque de ahí puede surgir el involucramiento”, reflexionó el actor.
Luego probaron un plato con atún, pomarrosa, perita de agua y hoja de mango, mientras hablaban sobre el narcotráfico. En ese sentido, el director de EL TIEMPO le preguntó por su trabajo en la serie Narcos México y si se trataba de una forma de emular a los criminales o de contar una realidad.
Charla inaugural del Hay Festival 2026 con Andrés Mompotes y Diego Luna Foto:Daniel Fernando López
“Mi percepción es que no es ni una cosa ni la otra. Me parece absurdo pensar que el problema que tenemos hoy se reduce a lo que cuenta una serie en particular. Lo que hace falta es cambiar la noción de cuál es la razón de la violencia con la que convivimos. Falta profundidad en la reflexión, y no la veo solo en las series: tampoco en la reflexión pública ni en el periodismo que le llega a la gente. Pareciera que estuviéramos contando las historias por encima”, afirmó el actor mexicano.
Por último, comieron algo llamado los limones de Gabo, una fruta mencionada por el Nobel en sus libros, que sirvió de pretexto para hablar de su próxima película, Ceniza en la boca, basada en la novela de Brenda Navarro y que se estrenará en el segundo semestre del año.
María Jimena Delgado Díaz
Periodista de Cultura
@Mariajimena_delgadod
* Enviada especial Hay Festival

















