Pese a que los empleados del Vaticano tienen prohibido formar sindicatos, gracias a un sondeo publicado por una asociación de trabajadores laicos del Estado más pequeño del mundo, pudo verse reflejada la insatisfacción con los superiores jerárquicos.
La Asociación del Personal Laico del Vaticano, que agrupa a cerca de 300 trabajadores, llevó a cabo una encuesta entre empleados no clericales de la Santa Sede. En el Vaticano laboran alrededor de 4.000 laicos en distintos oficios que van desde labores de cocina y jardinería hasta servicios de limpieza, la mayoría de los cuales reside fuera de sus muros.
El sondeo, aplicado entre el 15 de diciembre y el 7 de enero, contó con la participación de 250 personas. De acuerdo con los resultados, el 73,9% de los encuestados percibe una falta de conexión con los directivos, mientras que el 75,9% manifestó sentirse poco valorado y desmotivado en su trabajo.
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Un representante de la asociación que fue contactado por la agencia AFP, afirmó que es la primera encuesta sobre las condiciones laborales del personal del Vaticano.
La asociación manifestó estar “especialmente preocupada” por otro de los hallazgos del sondeo: el 56% de los participantes aseguró haber sido víctima de situaciones de injusticia o acoso por parte de un superior.
Durante el pontificado del papa Francisco, la relación con parte del personal del Vaticano fue en algunos momentos tensa. Por eso, entre los trabajadores existe expectativa de que el clima laboral mejore bajo el liderazgo del papa León XIV.
De hecho, una de las primeras decisiones atribuidas al nuevo pontífice habría sido restablecer una asignación extraordinaria de 500 euros (unos 420 dólares) para los empleados del Vaticano con motivo de la elección papal, un gesto que ha sido interpretado como una señal de cambio.
Como parte del sondeo, la asociación consultó a los trabajadores por sugerencias que pudieran ser elevadas al papa en caso de tener la oportunidad. De acuerdo con el informe, la mayoría de las respuestas coincidió en una misma demanda: dignidad, participación y garantías reales para el personal, a través de mecanismos de representación, mayor transparencia, diálogo y respeto.
El Vaticano, sede de la Iglesia católica, funciona como un Estado con características propias: cuenta con diario oficial, himno nacional en latín y una autoridad suprema, el papa. En su interior residen cerca de 900 personas, entre ellas el pontífice, cardenales, monjas, sacerdotes, diplomáticos y trabajadores laicos.
Los empleados en el Vaticano ganan salarios que son libres de impuestos, además de tener atención médica gratuita, pero no pueden ni formar ni unirse a sindicatos.

















