Escribir a mano puede resultar romántico y hasta arcaico en tiempos de dispositivos digitales que agilizan la toma de apuntes en los colegios y universidad; pero, ¿hasta dónde puede resultar mejor para la memoria y la habilidad cerebral usar lápiz y papel?
Escribir a mano activa áreas del cerebro vinculadas con la memoria, la atención y la creatividad, de acuerdo con el Centro Bronfenbrenner para la Investigación Traslacional.
A diferencia de teclear, este proceso exige una coordinación simultánea entre los movimientos finos, la percepción visual y la memoria, lo que genera una mayor activación cerebral. Gracias a ello, se fortalecen las conexiones neuronales implicadas en la comprensión y la retención de información, potenciando la capacidad cognitiva en distintos niveles.
Estudios validan que es mejor escribir a mano
Investigadores noruegos han estudiado las redes neuronales subyacentes implicadas en ambos modos de escritura.
«Demostramos que cuando se escribe a mano, los patrones de conectividad cerebral son mucho más elaborados que cuando se escribe en un teclado», afirma la profesora Audrey van der Meer, investigadora del cerebro en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y coautora del estudio publicado en Frontiers in Psychology, en abril de 2025. «Se sabe que una conectividad cerebral tan extendida es crucial para la formación de la memoria y para codificar nueva información y, por tanto, es beneficiosa para el aprendizaje».
Los investigadores recogieron datos de electroencefalogramas de 36 estudiantes universitarios a los que se pidió repetidamente que escribieran o teclearan una palabra que aparecía en una pantalla. Al escribir, utilizaron un bolígrafo digital para escribir en cursiva directamente en una pantalla táctil. Al escribir, utilizaban un solo dedo para pulsar las teclas de un teclado. Los electroencefalogramas de alta densidad, que miden la actividad eléctrica del cerebro mediante 256 pequeños sensores cosidos en una red y colocados sobre la cabeza, se registraron durante cinco segundos por cada indicación.
La conectividad de las distintas regiones cerebrales aumentaba cuando los participantes escribían a mano, pero no cuando lo hacían a máquina. «Nuestros resultados sugieren que la información visual y de movimiento obtenida mediante movimientos de la mano controlados con precisión al utilizar un bolígrafo contribuye ampliamente a los patrones de conectividad del cerebro que favorecen el aprendizaje», afirmó van der Meer.
Recientemente, investigaciones de Georgia Southern University y University of Nebraska–Lincoln, en Estados Unidos, o la Universidad de Poitiers, en Francia, señalan que «los apuntes artesanales siguen siendo la mejor herramienta para tener un alto rendimiento académico, mientras que escribir en un ordenador en lo único que ayuda a los alumnos es a escribir más cantidad de contenido que de forma manual».
El impacto en los niños
Los beneficios de la escritura manual se evidencian con claridad en el aprendizaje infantil. Los niños que escriben a mano aprenden con mayor rapidez y desarrollan más ideas que aquellos que utilizan exclusivamente teclados. Esto ocurre porque el acto físico de formar letras refuerza los patrones de aprendizaje y la organización mental.
‘Psychology Today’ señala que “Investigaciones anteriores demuestran que la escritura a mano es esencial en el desarrollo cerebral de los niños. En este estudio, se pidió a niños de cinco años con alfabetización previa que escribieran, mecanografiaran y trazaran letras mientras se sometían a una resonancia magnética funcional. Los estudiantes que escribieron a mano fueron los únicos que demostraron actividad cerebral en un circuito del cerebro utilizado para aprender a leer”. Este hallazgo respalda la idea de que el aprendizaje manual estimula áreas cerebrales clave durante el proceso educativo.
*Con información de El Universal (México) / GDA y Frontiers

















