Augusto Galeppi tomó una decisión que modificó por completo su forma de vivir: dejó su empleo administrativo, abandonó la estabilidad de la oficina y salió a recorrer el país en bicicleta junto a su perra Yara.
El proyecto comenzó durante la pandemia, cuando replanteó su rutina diaria y decidió transformar su pasión por viajar en un modo de vida, inspirado por experiencias de otros viajeros que documentaban sus recorridos en redes sociales.
LEA TAMBIÉN
El proyecto nació durante la pandemia, cuando cuestionó la rutina y buscó un cambio profundo vital. Foto:Instagram: @abriendomundoss
Desde pequeño, el viaje fue parte central de su historia personal. Junto a sus padres y sus hermanas recorrió distintos puntos de la Argentina, experiencias que marcaron su mirada sobre el movimiento y el camino como forma de aprendizaje. Años más tarde, ya instalado en una vida laboral estable, esa inquietud volvió a aparecer. Aunque exploró actividades artísticas como la danza folclórica y el teatro, sentía que aún faltaba algo.
El contexto del aislamiento profundizó esas preguntas. Con más tiempo para reflexionar, comenzó a imaginar un futuro lejos de la rutina fija. “El proyecto arrancó de alguna manera porque yo amo viajar. Siempre estuve viajando, con familia, con amigos y demás por Argentina y siempre tuve el anhelo de vivir viajando”, explicó en diálogo con ‘La Nación’.
La idea tomó fuerza al descubrir a creadores de contenido que viajaban en bicicleta con sus perros. Como responsable del cuidado de Yara, ese punto fue decisivo. “Yo como soy papá de Yara, la negrita, mi compañera, es como que eso fue la llave”, relató, y agregó que ver esas experiencias fue “una llave” de su cerebro “para desbloquear esa posibilidad”. A partir de allí, pensó en documentar su propio camino: “Che, si me hago un canal de YouTube y muestro y me voy a viajar en bicicleta con una perra… la bicicleta es un vehículo súper económico”.
LEA TAMBIÉN

El comienzo de la aventura en la ruta
El primer gran objetivo fue llegar a Ushuaia. La travesía se inició por la Ruta 3, desde Cañuelas, con la costa atlántica como escenario principal. “Arrancamos desde Cañuelas y llegamos hasta Ushuaia”, recordó. El trayecto incluyó campamentos al aire libre, bajas temperaturas y jornadas extensas de pedaleo, en una experiencia que exigió resistencia física y adaptación constante.
El plan se concretó luego de 72 días de viaje. “Era como el primer objetivo, decir ‘bueno, me voy de Buenos Aires a Ushuaia’… y se logró”, señaló. Durante ese tiempo, destacó la sensación de autonomía que encontró lejos de la ciudad. “Romper esas cadenas de que nadie te maneje el tiempo”, expresó, al reflexionar sobre el valor del tiempo personal y las prioridades cotidianas.
Ushuaia no fue un punto de cierre. “No es que era llegar y listo, volver a la ciudad, no: era el comienzo”, aclaró. Desde allí continuó el recorrido por Tierra del Fuego y avanzó hacia la cordillera, incluyendo unos 500 kilómetros por la región magallánica de Chile. En ese tramo, resaltó la ayuda recibida en el camino: “La gente es increíble, se abrió un montón”. Según contó, recibió alimentos, ofrecimientos de alojamiento y múltiples gestos solidarios. “Te paran en la ruta, te quieren dar comida, me han ofrecido un techo, abrirte las puertas de la casa”, afirmó.
LEA TAMBIÉN

Yara, el eje del proyecto y del viaje
La presencia de Yara fue central desde el inicio. Rescatada de un tacho de basura cuando era recién nacida, se convirtió en su compañera inseparable al poco tiempo. Antes de salir, Augusto dedicó un año a preparar el viaje y a entrenarla para que se adaptara al carro en el que se trasladaría.
El 8 de diciembre del 2025 comenzaron oficialmente la travesía. La adaptación de la perra fue rápida y, según su dueño, el cambio de rutina impactó de forma positiva en su bienestar. “Los perros, con tal de estar con su dueño, hacen lo que sea”, explicó. También aseguró que el nuevo estilo de vida fortaleció el vínculo entre ambos y mejoró su calidad de vida. “Hizo que ella fuera mucho más feliz”, sostuvo.
Además del viaje, Galeppi impulsa la adopción responsable de animales, una causa que considera transformadora. “Nos salvamos mutuamente”, afirmó, al referirse al vínculo que construyó con Yara y al impacto que tuvo en su vida personal.
Hoy, mientras continúa recorriendo rutas y compartiendo experiencias, documenta cada etapa del camino en su cuenta de Instagram @abriendomundoss y en su canal de YouTube Abriendo Mundos, donde muestra el día a día del viaje y la convivencia constante con su compañera de cuatro patas.

















