En un escenario marcado por niveles persistentemente altos de violencia contra las mujeres en las Américas, la Organización Panamericana de la Salud lanzó una nueva herramienta de evaluación rápida orientada a fortalecer la atención a mujeres sobrevivientes de violencia sexual dentro de los servicios de salud.
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Según el comunicado, en la región se estima que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual a lo largo de su vida. Frente a esta realidad, la herramienta fue concebida como un instrumento práctico y basado en evidencia, que permitirá al sector de salud pública evaluar los servicios ofrecidos en salas de emergencia y clínicas, identificar brechas críticas en la atención posterior a una violación y fortalecer la respuesta del personal sanitario.
La iniciativa fue presentada durante un seminario web con más de 400 participantes, en el que se destacó su potencial para traducir los compromisos regionales en mejoras concretas dentro de los establecimientos de salud. El instrumento medirá cómo los servicios responden a las necesidades de las sobrevivientes y orientará los próximos pasos para fortalecer la atención.
“Cada mujer y niña que ha sido agredida sexualmente merece atención de salud oportuna, sensible e integral”, afirmó Britta Baer, asesora de la OPS en Prevención de la Violencia y Lesiones. “Los sistemas de salud no son solo un medio de respuesta, sino salvavidas cuyas acciones pueden restaurar la dignidad, prevenir lesiones y traumas de por vida, y romper el ciclo de violencia. Al priorizar la atención centrada en las sobrevivientes y dotar a los trabajadores de salud de herramientas, podemos garantizar que ninguna sobreviviente quede atrás”.
Atención oportuna y compasiva
La herramienta se sustenta en la Estrategia y Plan de Acción de la OPS para el Fortalecimiento del Sistema de Salud para Abordar la Violencia contra las Mujeres 2015–2025, que reconoce el papel central del sector salud tanto en la respuesta como en la prevención de la violencia. El desarrollo del instrumento respondió a solicitudes de los Ministerios de Salud, que plantearon la necesidad de contar con herramientas prácticas para monitorear el progreso en relación con indicadores regionales y mejorar los servicios, incluso en contextos de recursos limitados. La OPS elaboró la herramienta con el apoyo del Gobierno de Canadá.
El comunicado resalta que la herramienta es resultado de una amplia colaboración con equipos de los Ministerios de Salud y puntos focales regionales, lo que permitió que el instrumento reflejara las realidades operativas de los servicios de salud en América Latina. Fue diseñada inicialmente en español y adaptada específicamente a las necesidades de los sistemas de salud de la región.
La atención posterior a una violación debe ser brindada de manera oportuna y compasiva. Foto:iStock
En un contexto donde las tasas de violencia sexual y física siguen siendo elevadas, la atención posterior a una violación, brindada de manera oportuna y compasiva, es señalada como fundamental para prevenir embarazos no deseados, el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, así como para proteger la seguridad y el bienestar de las sobrevivientes.
Una herramienta adaptada a la región
El instrumento se basa en las directrices clínicas y normativas de la Organización Mundial de la Salud sobre violencia de pareja y violencia sexual, así como en instrumentos de aseguramiento de la calidad existentes de socios. La OPS adaptó estas directrices al contexto regional, con un enfoque en los elementos centrales de la atención posterior a una violación y en las competencias de apoyo de primera línea.
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La herramienta ya fue pilotada en Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú, mediante un proceso de colaboración estrecha con Ministerios de Salud, gestores nacionales y subnacionales, y cientos de trabajadores de la salud. Esta participación activa fortaleció la pertinencia y adaptabilidad del instrumento, además de consolidar la capacidad institucional para su despliegue.
Finalmente, la herramienta fue validada en reuniones con expertos y puntos focales de los Ministerios de Salud. Al ayudar a los servicios a evaluar cómo identifican a las sobrevivientes, garantizan la privacidad y el consentimiento informado, y proporcionan intervenciones que salvan vidas, la OPS plantea que el instrumento contribuirá a generar datos y capacidades clave para mitigar las consecuencias de la violencia sexual y avanzar hacia una atención de calidad, basada en el respeto, para cada mujer y niña.
REDACCIÓN SALUD

















