Durante años, viajar fue sinónimo de elegir un punto en el mapa. Sin embargo, para el 2026, esta lógica empezará a transformarse. En un contexto global marcado por la inestabilidad económica, las tensiones sociales y la incertidumbre ambiental, los viajes asumen un nuevo propósito: ayudar a las personas a regular emociones, encontrar sentido y fortalecer vínculos con sus seres queridos. Más que acumular bienes, los viajeros buscan coleccionar experiencias significativas.
La motivación emocional empieza a desplazar a la geografía como punto de partida del viaje. Foto:Shutterstock
Esta es una de las principales conclusiones del estudio ‘Experiential Travel Trends 2026’, presentado por ALL Accor —la plataforma de reservas y programa de fidelidad del grupo Accor— en alianza con la consultora internacional de tendencias Globetrender. El informe se basa en una investigación internacional que analizó el comportamiento de 4.300 viajeros de Brasil, Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania, India, Australia y China.
El estudio identifica ocho grandes tendencias que reflejan un cambio profundo en la forma de planificar y vivir los viajes. Uno de los datos más reveladores indica que el 25 por ciento de los viajeros quisiera que la búsqueda online de experiencias comenzara por el “estado de ánimo”, lo que confirma que la motivación emocional empieza a desplazar a la geografía como punto de partida del viaje.
“El verdadero valor del viaje está en sentirse movilizado, en despertar emociones y avivar pasiones. El futuro de los viajes no se trata solo de lo que se ve, sino de la profundidad con la que se siente”, afirma Mehdi Hemici, director de fidelización y e-commerce de Accor.
Entre las tendencias detectadas, se destaca el auge de la llamada “economía de la endorfina”, donde las experiencias inmersivas adquieren un rol central. El 89 por ciento de los viajeros considera que eventos como conciertos, festivales o competencias deportivas hacen que un viaje sea más gratificante, impulsando la búsqueda de emociones compartidas.
Eventos como conciertos, festivales o competencias hacen que un viaje sea más gratificante. Foto:iStock
También crece la demanda de experiencias lúdicas e inmersivas como vía de escape a la rutina hiperproductiva. Más del 30 por ciento de los viajeros busca hoteles con diseños audaces y propuestas divertidas, mientras que el 43 por ciento se siente atraído por restaurantes conceptuales y performáticos que ofrecen algo más que una comida.
Otro cambio relevante es la consolidación de los llamados ‘estilos de vida portátiles’. El 95 por ciento de los viajeros considera esencial mantener sus hábitos durante el viaje, ya sea en términos de trabajo remoto, bienestar personal o la posibilidad de viajar con mascotas, difuminando la frontera entre la vida cotidiana y el tiempo libre.
El bienestar, además, adquiere una dimensión colectiva. Según el informe, el 84,5 por ciento de los viajeros busca conexiones humanas más profundas y el 59 por ciento asocia el bienestar con momentos de convivencia y experiencias compartidas, por encima del autocuidado individual tradicional.
La nostalgia y el deseo de desconexión digital también aparecen como motores clave. El 87 por ciento de los viajeros manifiesta añoranza por tiempos más simples y el 64,5 por ciento reconoce sentirse sobrecargado por el uso constante de smartphones, notificaciones y redes sociales, lo que impulsa la búsqueda de viajes que permitan reconectar con ellos mismos.
En línea con esta tendencia, la relación con la naturaleza cobra mayor protagonismo. El 59 por ciento de los viajeros afirma sentirse desconectado de los ritmos naturales y el 69 por ciento planea viajes con el objetivo de presenciar fenómenos estacionales o naturales específicos, como migraciones, floraciones o eventos climáticos únicos.
El 69 por ciento planea viajes con el objetivo de presenciar fenómenos estacionales. Foto:iStock
Por otro lado, la saturación de las redes sociales está generando un rechazo a los destinos sobreexpuestos. De hecho, el 63,5 por ciento de los viajeros evita lugares excesivamente viralizados, mientras que el 82 por ciento prefiere recomendaciones de residentes locales o de personas encontradas durante el viaje, priorizando experiencias más auténticas.
El informe confirma que el futuro de los viajes estará marcado por la emoción, la autenticidad y la conexión, redefiniendo la industria como una herramienta de bienestar y expresión personal.
ANGIE RODRÍGUEZ – PERIODISTA DE VIAJAR – @ANGS0614
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