Realizar ejercicio físico de forma regular es una de las prácticas más recomendadas para la prevención de enfermedades y el mantenimiento de la salud. Cuando esta actividad se lleva a cabo al aire libre, incluso en días de frío o lluvia, sus efectos positivos pueden intensificarse, especialmente en el ámbito del bienestar mental, de acuerdo con diversos expertos citados por CuidatePlus.
La médica de familia Montserrat Romaguera, coordinadora del grupo de trabajo de Actividad Física y Salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFYC), explica que el ejercicio aporta más de un centenar de beneficios para la salud. Entre ellos, destaca la reducción del riesgo de diabetes en un 40 %, de enfermedad cardiovascular en un 35 %, de lumbalgia en un 30 % y de algunos tipos de cáncer en un 20 %, además de la mejora en la gestión del estrés y la calidad del sueño.
Ejercicio bajo la lluvia Foto:iStock
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Cuando la práctica deportiva se realiza en entornos naturales, estos efectos se ven reforzados. La exposición a la luz solar favorece la síntesis de vitamina D, esencial para la salud ósea y muscular, y contribuye a mejorar el estado de ánimo. Respirar aire más limpio, alejado de la contaminación urbana, facilita la oxigenación celular y el rendimiento físico.
El contacto con espacios abiertos también se asocia a una disminución de la ansiedad y a beneficios cognitivos. Cambiar el entorno habitual de entrenamiento, como sustituir el gimnasio por un espacio natural, actúa como estímulo mental y favorece la vitalidad, la autoestima y la sensación de bienestar. Además, este contexto incrementa la adherencia a la actividad física, al reducir la percepción de fatiga y facilitar la continuidad en el tiempo.
Álvaro Puche, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador especializado, subraya que el ejercicio en la naturaleza estimula el cerebro de forma distinta al entrenamiento en espacios cerrados. Según explica, esta conexión con entornos verdes favorece la liberación de neurotransmisores y la activación del sistema nervioso parasimpático, relacionado con la relajación, la recuperación y el equilibrio interno del organismo. En este proceso intervienen hormonas como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, vinculadas al estado de ánimo.
Ejercicio bajo la lluvia Foto:iStock
Las condiciones meteorológicas propias del invierno también influyen. El frío puede contribuir a la disminución del cortisol, hormona asociada al estrés, mientras que el ejercicio en terrenos irregulares o con resistencia al viento incrementa el gasto calórico.
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En días de lluvia, según señala Albert de Gràcia, geólogo y divulgador en Meteopirineus, predominan en el ambiente cargas iónicas negativas que acentúan la sensación de relajación, un efecto similar al que se experimenta cerca de ríos o cascadas.
De Gràcia añade que la lluvia y el frío suelen reducir la afluencia de personas en espacios naturales, lo que intensifica la conexión con el entorno. A ello se suman estímulos sensoriales como los olores más intensos o sonidos específicos, como el crujido de la nieve o de las hojas al caminar, que pueden tener un efecto calmante sobre el sistema nervioso.
Los especialistas coinciden en que, para practicar ejercicio al aire libre en estas condiciones, es fundamental contar con una indumentaria adecuada que mantenga el cuerpo seco y a una temperatura confortable, elegir actividades acordes al nivel físico de cada persona e hidratarse correctamente. En entornos de mayor exigencia, recomiendan hacerlo con la orientación de guías o profesionales experimentados.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y un editor.
ALEJANDRA HERNÁNDEZ TORRES
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
EL TIEMPO
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