Durante más de 20 jornadas de campo y 15 talleres comunitarios, la Expedición Bio, Naturaleza, Paz y Territorio recorrió humedales, ríos y veredas del Guaviare y el sur del Meta para tejer ciencia, memoria y reconciliación en una de las regiones más biodiversas y golpeadas por el conflicto armado en Colombia.
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La iniciativa, liderada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi, con la coordinación del Ideam, Parques Nacionales Naturales de Colombia y el Fondo Mixto de Cultura y las Artes del Guaviare, dejó como resultado más de 700 registros biológicos, incluidos hallazgos de especies endémicas clave para el monitoreo de ecosistemas en procesos de restauración. Además, recopiló memorias territoriales, expresiones culturales y testimonios de vida que fortalecen el tejido social de comunidades históricamente afectadas por la violencia.
“Esta expedición es un ejercicio de ciencia viva y de construcción de paz en un territorio que ha sido históricamente afectado por la violencia, pero que guarda una riqueza biológica y cultural invaluable. Es una oportunidad para caminar con las comunidades y escuchar lo que el bosque tiene para decirnos”, afirmó Luz Marina Mantilla Cárdenas, directora general del Instituto Sinchi.
Ciencia para reconciliar territorios
La Expedición Bio, Paz y Territorio se enmarca en una apuesta nacional por integrar la investigación científica con procesos de reconciliación, restauración ecológica y desarrollo sostenible. Su enfoque participativo, territorial y multidisciplinario buscó no solo generar datos, sino fortalecer capacidades locales e impulsar políticas ambientales y culturales en los departamentos amazónicos.
La ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Yesenia Olaya, resaltó el valor estratégico de la iniciativa: “Resaltamos la expedición como un instrumento estratégico que conecta los compromisos internacionales y nacionales de Colombia en biodiversidad, así mismo nos permite avanzar en las metas de la política de crecimiento verde y bioeconomía”.
Humedales, ríos y saberes compartidos
El trabajo de campo se desarrolló en el sistema lagunar y fluvial del bajo río Guayabero y el alto río Guaviare, una región de transición entre la Amazonia y la Orinoquia, caracterizada por humedales influenciados por dinámicas hídricas complejas. La expedición abarcó los municipios de San José del Guaviare, Puerto Concordia y Puerto Rico, y se ejecutó de manera conjunta con las comunidades locales.
Expedición Bio, Naturaleza, Paz y Territorio. Foto:Minciencias
Según explicó Mariela Osorno, investigadora principal del Instituto Sinchi, los registros obtenidos “serán curados y depositados en las colecciones biológicas del Sinchi, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional y de la Universidad de Antioquia”. Uno de los aportes clave, añadió, es su contribución al fortalecimiento del turismo de naturaleza: “La información científica generada servirá como soporte para iniciativas locales y nuevos destinos de interés ecoturístico, especialmente en los sistemas lagunares asociados a los ríos Guaviare y Guayabero”.
El equipo científico estuvo conformado por especialistas en flora, fauna, ecosistemas acuáticos, microbiología, hongos, geografía, etnobotánica y educación ambiental, con experiencia en restauración ecológica, monitoreo participativo y desarrollo de bioeconomías amazónicas. Además de nutrir el inventario nacional de biodiversidad, los datos serán publicados en el Sistema de Información en Biodiversidad de Colombia (SiB Colombia).
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De forma paralela, se elaborarán materiales pedagógicos, productos de divulgación y espacios de retroalimentación comunitaria que promuevan la apropiación social del conocimiento. La participación del Ideam permitió enriquecer la caracterización ambiental, mientras que Parques Nacionales Naturales facilitó el trabajo en áreas protegidas y zonas de amortiguamiento. El Fondo Mixto de Cultura del Guaviare lideró acciones culturales orientadas a las artes comunitarias y la recuperación de memorias colectivas.
La expedición contó, además, con la participación activa de investigadores locales, asociaciones comunitarias, resguardos indígenas, productores rurales y autoridades municipales y departamentales.
REDACCIÓN CIENCIA

















