Desde moscas de la fruta con mandíbulas endurecidas hasta un dinosaurio emplumado conservado con los restos de su última comida, 2025 fue un año de hallazgos excepcionales para la ciencia.
Investigadores del American Museum of Natural History (AMNH) describieron más de 70 nuevas especies que abarcan un espectro extraordinario de la vida: dinosaurios, mamíferos, peces, reptiles, insectos, arácnidos, invertebrados marinos e incluso un mineral hasta ahora desconocido. El conjunto de descubrimientos reafirma el papel del museo como una de las instituciones líderes en la exploración y comprensión del mundo natural.
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Las nuevas especies no proceden de una sola fuente ni de un único momento. Algunas fueron identificadas gracias a expediciones de campo recientes y a campañas modernas de recolección. Otras, en cambio, surgieron de una mirada renovada a ejemplares que llevaban décadas preservados en las colecciones del museo, a la espera de nuevas tecnologías y de enfoques científicos capaces de revelar información oculta.
“En conjunto, estos descubrimientos destacan la notable riqueza de la biodiversidad de la Tierra y subrayan el valor perdurable de las colecciones de historia natural”, afirmó Cheryl Hayashi, vicepresidenta sénior y provost de Ciencia del AMNH. “Los especímenes preservados a lo largo de generaciones continúan revelando nuevos conocimientos, recordándonos cuánto queda aún por aprender sobre la vida en nuestro planeta”.
Vida nueva en mares, selvas y archivos científicos
Entre las especies descritas se encuentra un nuevo género y especie de anémona de mar, Endolobactis simoesii, con proyecciones similares a frondas en sus lóbulos. Este hallazgo forma parte de un esfuerzo por mejorar la comprensión de la diversidad de anémonas en el Atlántico mexicano y eleva a 24 el número de especies documentadas en esa región.
También destacan dos especies de moscas de la fruta cuyos machos poseen piezas bucales modificadas en una especie de “mandíbulas” duras, una característica extraordinaria entre los dípteros y que probablemente se utiliza durante el cortejo. Ambos insectos eran conocidos solo por ejemplares únicos recolectados en Filipinas en la década de 1930, pero fueron estudiados recién ahora.
Marmosa chachapoya. Foto:Pedro Peloso
La lista incluye además reptiles fósiles, como Breugnathair elgolensis, un animal del Jurásico con dientes ganchudos similares a los de una pitón y un cuerpo comparable al de un gecko. Descubierto en la isla de Skye, en Escocia, este fósil es uno de los lagartos relativamente completos más antiguos conocidos y aporta pistas sobre el origen de lagartos y serpientes.
En el ámbito de los minerales, se describió Lucasite-(La), hallado en una roca volcánica de Rusia y aprobado oficialmente este año por la Asociación Mineralógica Internacional. El material tipo pasó a formar parte de la colección permanente del museo.
Fósiles, mamíferos diminutos y dinosaurios con plumas
Entre los mamíferos actuales, los científicos describieron a Marmosa chachapoya, una pequeña zarigüeya ratón de hocico y cola excepcionalmente largos. La especie fue encontrada en el Parque Nacional Río Abiseo, en una zona remota de los Andes peruanos, anteriormente habitada por la cultura precolombina Chachapoya, de la cual toma su nombre. Pocas especies de este grupo han sido recolectadas a una elevación tan alta.
Desde el Jurásico temprano de China proviene Camurocondylus lufengensis, un animal del tamaño de una ardilla que vivió entre hace 174 y 201 millones de años. En un estudio conjunto entre investigadores del AMNH y de la Academia China de Ciencias, esta especie fue analizada junto con otra descubierta en la década de 1980, revelando que la evolución de la mandíbula de los mamíferos modernos es más compleja de lo que se pensaba.
El registro fósil marino se amplió con un nuevo género y especie de crinoideo, Anticosticrinus natiscotecensis, descubierto en el río Natiscotec, en la isla Anticosti, Quebec. Este antiguo grupo de animales marinos, emparentado con estrellas y erizos de mar, presenta en esta especie un patrón único de placas en la estructura principal del cuerpo.
En Madagascar se describió un pez cíclido, Paretroplus risengi, recolectado originalmente hace más de 20 años cuando el científico principal era estudiante de posgrado. La especie se distingue, entre otros rasgos, por una coloración reproductiva única.
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El trabajo de los investigadores también permitió describir 47 especies de insectos fósiles y modernos, en su mayoría abejas. Entre ellas se encuentran una “abeja oso de peluche” de Vietnam, Habropoda pierwolae; una abeja cuco con largas espinas en forma de espada en el dorso, Xiphodioxys haladai; una abeja excavadora de Chile, Anthophora brunneipecten, con un pequeño peine facial para recolectar polen; y una especie fósil de abejorro del lago volcánico de Enspel, en Alemania, Bombus messegus, conservada aún con polen adherido.
Aulacigaster alabaster. Foto:David Grimaldi
Dos nuevas especies de los primeros dinosaurios emplumados, que vivieron hace unos 125 millones de años en lo que hoy es China, también fueron descritas. Una de ellas, Sinosauropteryx lingyuanensis, había sido identificada originalmente como un “ave” primitiva y fue descubierta hace más de una década. La otra, Huadanosaurus sinensis, fue hallada con dos esqueletos de mamíferos en el abdomen, evidencia directa de su última comida.
La lista continúa con dos nuevas especies de bagres de boca succionadora del río Congo, Chiloglanis kinsuka y Chiloglanis wagenia, altamente adaptadas a los rápidos del río y separadas entre sí por cerca de 1.600 kilómetros. A ellas se suman cuatro especies de pequeñas moscas de la savia conservadas en ámbar dominicano de 17 millones de años, que revelan conexiones inesperadas entre el Caribe y América del Norte.
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También se describió Supradiscus varidiscus, un pez de boca succionadora recolectado hace 25 años en las tierras altas de Vietnam y examinado solo recientemente, así como cuatro nuevos arácnidos, entre ellos un escorpión iraní cuyo veneno es de interés farmacéutico y varias especies descubiertas en cuevas y selvas de Venezuela y México.
Completan los hallazgos un pez africano de grandes ojos que había sido confundido durante años con otra especie, Labeo niariensis, y una avispa del polen, Metaparagia cuttacutta, recolectada en Australia durante los meses en que su descubridor quedó varado allí por la pandemia de covid-19. En conjunto, estos descubrimientos confirman que, incluso en el siglo XXI, la Tierra sigue revelando nuevas formas de vida.
REDACCIÓN CIENCIA

















