Imagine tener como hobby armar 10.000 piezas para formar una estructura de metro y medio de la Torre Eiffel o una réplica del Titanic con 10.200 piezas. Este es un trabajo que puede durar incluso meses, pero para los aficionados a las figuras LEGO® es diversión sin límite. Sobre todo, si se trata de regalos para las festividades o un cumpleaños, estas piezas nunca fallan por su versatilidad para todas las edades.
Sin embargo, existen aficionados para los que el juego se convirtió en un hobby que mezcla ingenio, pasión, organización e incluso arquitectura. En Colombia, desde hace 10 años se fundó la comunidad LUG Colombia, un grupo sin fines de lucro reconocido por la millonaria empresa de bloques desde Dinamarca. Su objetivo es unir a los adultos aficionados de LEGO® en todo el país y compartir su amor por los ladrillos plásticos entre ellos y con los demás.
Alejandro Burgos, representante de la comunidad ante LEGO® en Dinamarca, cuenta en una entrevista con EL TIEMPO que el grupo comenzó hace 10 años por inspiración de lo que realizaban en otros países. “Vimos que en otras partes del mundo hacían cosas muy grandes (…) y nos encontramos con el término comunidad reconocida por LEGO®”, dice. “Empezamos a averiguar cómo lo podíamos hacer en Colombia”, de esta forma reunieron toda la documentación y lograron certificarse a nivel internacional en 2015 bajo la dirección del entonces representante, Barry Swan.
Exposición navideña en el BrickFest. Foto:María Camila Monsalve
“Éramos alrededor de unas 20 personas”, cuenta Burgos sobre los inicios. “Hoy en día somos unas 40 personas, pero han pasado un par de cientos por el grupo” todos ellos son familias que han convertido este hobby en una actividad de unión familiar; ya que como parte de los requisitos deben ser mayores de edad, son los padres quienes incluyen a sus hijos dentro de las diferentes actividades.
Como es, de hecho, el caso de Alejandro Burgos, a quien siempre le había gustado jugar con estas figuras. “Retomé el tema del LEGO® cuando me convertí en papá”, cuenta que aunque al principio ingresó a la comunidad por su hijo terminó el tomando el liderazgo del grupo.
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Comunidad en construcción
Durante sus diez años LUG Colombia ha convertido en tradición participar en algunos de los eventos culturales y de entretenimiento más importantes del país. Desde 2016, hacen parte del SOFA –el Salón del Ocio y la Fantasía en Bogotá– con diferentes exhibiciones cada año. También participan en el Festival de Astronomía de Villa de Leyva, donde integran piezas, dioramas y actividades pensadas para públicos de todas las edades y del StarFest, el festival organizado por la comunidad de Star Wars en Colombia.
Han llevado sus exhibiciones y exposiciones a ciudades como Cali, Pasto, Bucaramanga, Neiva y Manizales en espacios académicos y culturales. Sus muestras han llegado a bibliotecas como la Virgilio Barco, la Julio Mario Santo Domingo, el sistema de bibliotecas públicas, el planetario de Bogotá, así como a instituciones educativas.
De hecho, este año realizaron una actividad junto a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional, donde exploraron nuevas formas de acercar el LEGO® a procesos de aprendizaje. Por otro lado, realizan exhibiciones en vitrinas, tiendas y restaurantes, donde las piezas pueden permanecer durante semanas. Sin embargo, Burgos enfatiza que todas estas actividades no tienen otra intención que exponer sus creaciones, “lo hacemos como un hobby, no tenemos ánimo de lucro”.
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Red de Embajadores de LEGO®
También conocida como LAN (LEGO® Ambassadors Network), la Red de Embajadores LEGO® es un programa que permite a The LEGO® Group colaborar con comunidades de fans de la construcción en todo el mundo. El objetivo de LAN es fomentar y apoyar a los AFOL –la forma en la que se llama a los aficionados a la marca– de todo el mundo, ofreciendo a los fans adultos la posibilidad de conectar y construir juntos.
Croquis de Colombia con figuras LEGO®. Foto:María Camila Monsalve
Existen tres tipos de comunidades LAN reconocidas: Comunidades en Línea Reconocidas (RLOC), que existen exclusivamente en internet; Medios de Fans Reconocidos (RLFM) como las revistas impresas y digitales, los blogs y los canales de YouTube dirigidos a los AFOL; y, Grupos de Usuarios de LEGO Reconocidos (RLUG) con presencia física en una zona específica, como es el caso en Colombia.
Cientos de miles de bloques
“Fácilmente había unas 300.000 a 500.000 piezas o probablemente muchas más”, cuenta Burgos con respecto a la cantidad de bloques que hacían parte de la exhibición durante el primer Brickfest en Colombia.
La organización del evento comenzó meses antes de su realización, como suele suceder cada vez que participan de festivales, específicamente iniciaron con un proceso de planeación en el que el grupo evaluó la viabilidad de hacer el primer festival en el país. “Esos últimos dos meses fueron de mucho trabajo”, dice Burgos con respecto al Brickfest.
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A partir de allí se conforman unos comités encargados de definir el formato, la duración y el alcance del evento, así como de establecer si era gratuito y en qué espacio se llevaría a cabo. En el caso del festival realizado el pasado
15 y 16 de noviembre tras un primer acercamiento con la biblioteca (donde realizaron actividades previas de menor escala) se decidieron por un festival sin costo, para darles acceso a familias, niños y público general, lo que permitió la visita de cientos de bogotanos.
El Brickfest contó con la participación de los Scouts de Colombia. Foto:María Camila Monsalve
Con el formato definido, el grupo se dividió en comités de trabajo para abordar las distintas necesidades del evento a realizar: logística, curaduría de las piezas, comunicación interna y externa, y coordinación con invitados nacionales e internacionales.
Según dice Burgos, por la ambición que tenían para el festival en Bogotá “solicitamos el acompañamiento de los Scouts de Colombia”. Ellos apoyaron los diferentes talleres y actividades durante los dos días del evento.
Tras semanas y muchas horas fuera de las jornadas habituales de cada miembro de la comunidad se coordinó la a planeación, el montaje y la ejecución, hasta materializar un evento que integró exposición, charlas, talleres y actividades participativas para el público
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Bloque a bloque
Los miembros de esta comunidad adquieren la mayoría de bloques con sus propios recursos, conscientes de que el LEGO® es costoso en todo el mundo y aún más en Colombia por la variación del dólar. Esa apuesta individual se refleja en la variedad y complejidad de las obras: desde modificaciones de sets existentes —llamados MODs— hasta creaciones completamente originales o MOCs, que surgen de bocetos, pruebas empíricas o incluso desde maquetas digitales elaborados en herramientas como Brickit que deconstruye por bloques como si fuese un manual de instrucciones
Esa dinámica de construcción es un proceso entre creatividad y un constante ciclo de armar, desarmar y perfeccionar. Todo esto se fusiona con una estructura interna que, aunque no es camisa de fuerza, se sostiene en la organización minuciosa de los eventos y la confianza dentro del equipo.
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El grupo procura reunirse al menos una vez al mes, de manera virtual o presencial, para coordinar proyectos, distribuir tareas y revisar avances. Aun así, Burgos afirma que las labores se suelen rotar según la disponibilidad y las habilidades de cada integrante en cada uno de los eventos.
La preparación de una exposición implica un engranaje bloque a bloque que inicia con una pregunta central: “¿Qué vas a llevar?”. A partir de esa información determinan cuántas mesas necesitan, cómo organizar la exhibición por temáticas y dónde ubicar piezas que requieren electricidad o mayor visibilidad dependiendo de la escala y nivel de complejidad. Todo se construye, literalmente, desde el diálogo y la colaboración, conscientes de que el valor de sus montajes —económico, creativo y tiempo invertido— exige un alto nivel de coordinación.
La ciudad de los Simpsons, Springfield, en figuras LEGO® . Foto:María Camila Monsalve
Un regalo para todas las edades
De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Internacional de La Rioja este año se destaca que “los juguetes LEGO fomentan creatividad al ofrecer a los niños y niñas la oportunidad de construir algo desde cero, donde la inspiración y la imaginación desempeñan un papel fundamental”. Esto frente a la versatilidad cada bloque que les permite a los jóvenes explorar un sinfín de posibilidades de construcción para experimentar con distintos diseños y estructuras. Además, el estudio señala que “la manipulación de los bloques y el potencial creativo que emana de ellos son aspectos esenciales en el proceso de aprendizaje y desarrollo de los niños y de las niñas”.
MARÍA CAMILA MONSALVE MARTÍNEZ – ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO

















