En esta era, hay pantallas en todas partes. Los celulares, las tablets, los anuncios gigantes, los televisores y los computadores abundan en cada rincón. Ni los niños ni los adolescentes son ajenos a la saturación de las pantallas, por eso, la crianza en la era digital se ha convertido en un reto para los padres, que muchas veces no saben cómo acompañar a sus hijos en un mundo lleno de información y estímulos.
Red PaPaz, una corporación sin ánimo de lucro que tiene como propósito abogar por los derechos de los niños y adolescentes en Colombia, tiene una lista de recomendaciones que van desde los primeros años de edad hasta bien entrada la adolescencia, pues no todos los niños de todas las edades tienen el mismo nivel de exposición ni los mismos riesgos.
“Los padres necesitan entender que no es prohibición. Es un tema de acompañamiento con límites claros”, afirmó Cristina Escobar, la directora de Protección Infantil de Red PaPaz en conversación con EL TIEMPO.
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Red PaPaz propone las siguientes recomendaciones para los primeros años (0 a 8 años):
En esta etapa, se deben crear hábitos saludables y evitar que la tecnología sustituya el vínculo, el juego y la exploración. Algunos tips son:
Los cambios de plano y los colores intensos saturan de información el cerebro de los niños. Foto:iStock
● Evitar la exposición antes de los 2 años y, después, limitarla a un máximo de 30 minutos diarios, privilegiando siempre el juego, la exploración y las interacciones cara a cara.
● Supervisar de manera directa los momentos frente a pantallas.
● Preferir pantallas grandes como televisión, computador o tableta; evitar celulares.
● No permitir pantallas en momentos clave de socialización o cuidado: comidas, antes de dormir, baños o trayectos cortos.
● Evitar contenidos con reproducción automática o ritmos acelerados.
● No usar pantallas como calmante o regulador emocional.
“Es importante que en la primera infancia, los niños no dejen de jugar y explorar. Que no dependan de las pantallas para hacer actividades básicas, como comer o bañarse, ni que tampoco se conviertan en un regulador emocional, porque es un riesgo para el desarrollo cognitivo pero también uno para la salud mental”, comentó la directora, que también dice que un niño antes de los dos años no debería todavía estar expuesto a las pantallas.
Cristina Escobar también le recomienda a los papás que no le tengan miedo a que los niños lloren. “Hay que entender que los niños no tienen que estar todo el tiempo regulados. Es normal que, por ejemplo, lloren en los aviones. No les den una pantalla, jueguen con ellos, lleven plastilina, cosas para que ellos puedan pintar o dibujar”.
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Durante la infancia (9 a 12 años)
La OMS ha declarado que hasta los 2 años no debe haber nada de pantallas (eso incluye la TV). Foto:iStock
Aquí es importante fortalecer los hábitos y construir, junto a los niños, un plan familiar digital con reglas claras sobre tiempos, usos y consecuencias. Esto implica:
● Establecer horarios definidos (máximo 1 hora al día).
● Definir y respetar zonas del hogar libres de tecnología. Prefiriendo que en los espacios privados como habitaciones o espacios de interacción como el comedor no se usen dispositivos.
● No permitir redes sociales (todas exigen mínimo 13 años).
● Conversar sobre los riesgos asociados a la privacidad, contactos desconocidos, contenidos inapropiados y publicidad engañosa.
● Seleccionar contenidos, videojuegos y aplicaciones seguros y adecuados para la edad.
● Enseñar a identificar señales de cansancio o saturación.
● Evitar aplicaciones con funciones persuasivas como reproducción automática, notificaciones o videos en scroll infinito.
“Se debería definir qué zonas son libres de tecnología. Nosotros, por ejemplo, establecemos que cuando se está comiendo, en el comedor, no se usa la tecnología. Tampoco en los espacios privados, como las habitaciones de niñas, niños y adolescentes”, dijo Escobar. Para la Red PaPaz, también es importante que los menores de 12 años no usen redes sociales y que vayan comenzando a formar criterio.
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En la adolescencia (13 a 18 años):
La adicción al celular y dispositivos electrónicos es llamada nomofobia. Foto:iStock – EFE – Penguin Random House Bill Gates
En esta etapa el foco está en desarrollar criterio, autocuidado digital y un equilibrio sano entre la vida dentro y fuera de línea. Para lograrlo se recomienda:
● Acompañar el acceso a redes sociales hablando sobre seguridad, privacidad, consentimiento, huella digital y bienestar emocional.
● Prevenir la hiperconexión apagando notificaciones, estableciendo horarios y evitando el uso nocturno de pantallas.
● Conversar abiertamente sobre riesgos como sexting, grooming, retos virales, desinformación y violencia digital.
● Regular el uso de videojuegos con horarios y selección cuidadosa de contenidos.
● Fortalecer el pensamiento crítico explicando cómo funciona la Inteligencia Artificial y los algoritmos en redes y videojuegos y cómo estos influyen en sus emociones, decisiones y percepciones.
“Hay que hablarles de la importancia del autocuidado, de cómo deben tener una vida equilibrada. Es necesario como mamás, papás y cuidadores, hacer acompañamiento con lo relacionado a redes sociales. Conocer qué plataformas usan, que videojuegos juegan y a qué información acceden”, comentó la directora de Red PaPaz. También afirmó que “en esta etapa es clave fortalecer 100% el pensamiento crítico y que entiendan cómo funcionan las redes sociales y la Inteligencia artificial”.
Cristina Escobar también da recomendaciones para que los padres ayuden a sus hijos a formar criterio: “Es a partir de las conversaciones abiertas en casa. Preguntar: “¿Qué te gusta? ¿Qué ves? ¿Qué riesgos crees que tiene esto?” y poder generar confianza en sus hijos.
La Red PaPaz invitó a reflexionar y aprender en familia, ya que los mismos adultos también pueden cometer el error de no saber cómo parar ni hasta dónde se deberían usar las pantallas.
Carol Tatiana Gómez Suarez – Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO

















