Una nueva observación astronómica permitió conocer con mayor detalle una región activa de formación estelar en la Vía Láctea.
Se trata del cúmulo Pismis 24, un conjunto de estrellas jóvenes que se encuentra inmerso en una nebulosa mucho más extensa y luminosa, cuya estructura ha sido modelada por procesos energéticos extremos.
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Pismis 24 está localizado dentro de la nebulosa de emisión NGC 6357, a una distancia aproximada de 8.000 años luz de la Tierra.
En la imagen, el cúmulo aparece sobre una fracción de la nebulosa, mientras que el gas situado debajo de las estrellas brilla debido a la ionización provocada por la intensa radiación ultravioleta emitida por los astros más masivos y jóvenes del grupo.
El estudio de estas regiones ayuda a entender el nacimiento y evolución de estrellas masivas. Foto:Nasa
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Radiación intensa y estrellas de gran masa
La energía liberada por estas estrellas, caracterizadas por su color azul blanquecino, no solo ilumina el gas circundante. La combinación de radiación extrema y fuertes vientos estelares empuja el material de la nebulosa hacia el exterior, dando lugar a burbujas de baja densidad dentro de NGC 6357, una de las muchas estructuras similares que se observan en esta región.
En el centro de Pismis 24 se encuentra Pismis 24-1, una estrella brillante que durante años fue considerada una de las más masivas de la galaxia. Llegó a ser una de las principales candidatas al título de «Milky Way Stellar Heavyweight Champion», ya que se estimaba que su masa oscilaba entre 200 y 300 veces la del Sol.
El cúmulo Pismis 24 destaca por concentrar estrellas masivas de color azul blanquecino y corta vida. Foto:Nasa
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Sin embargo, observaciones posteriores realizadas con el Telescopio Espacial Hubble cambiaron esa percepción. Las mediciones lograron distinguir que Pismis 24-1 no era una sola estrella, sino un sistema compuesto por dos astros independientes. Al resolverse esta diferencia, la estimación de su masa se redujo y, en palabras de los astrónomos, se «halved», quedando en un rango aproximado de 100-150 masas solares.
Estos hallazgos aportan información clave sobre la formación y evolución de las estrellas más grandes de la galaxia, así como sobre el impacto que ejercen en el entorno que las rodea desde sus primeras etapas de vida.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
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