La liposucción continúa siendo uno de los procedimientos estéticos más solicitados en el mundo para modelar el contorno corporal, pero expertos insisten en que sigue rodeada de malentendidos sobre su alcance, sus limitaciones y los compromisos que exige del paciente. Aunque es frecuente asociarla con resultados rápidos y permanentes, la evidencia clínica apunta en otra dirección: el verdadero cambio va más allá del quirófano. Así lo explica el cirujano plástico Luis Devoz, quien advierte que la cirugía es solo una herramienta y que el éxito depende de la modificación de hábitos en el mediano y largo plazo.
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La liposucción sigue siendo uno de los procedimientos estéticos más solicitados. Foto:Cortesía
El procedimiento consiste en la eliminación de depósitos localizados de grasa que no responden ni a la dieta ni al ejercicio. Estas acumulaciones suelen ubicarse en zonas específicas como el abdomen, los flancos, los muslos o la papada. No obstante, el especialista precisa que su propósito real no es la pérdida de peso, una idea que, según afirma, aún persiste entre muchos pacientes. Para Devoz, la liposucción debe entenderse como una intervención destinada a moldear el cuerpo, no como una estrategia para combatir la obesidad.
Al abordar quiénes son los candidatos ideales para esta cirugía, el cirujano explica que se trata de personas con acumulaciones de grasa puntuales y con un peso estable. Subraya, además, la importancia de que las expectativas sean realistas. “No es una cirugía para bajar de peso. Si no cambias tus hábitos, si no entrenas, la grasa va a volver al mismo sitio donde la removí”, señala, insistiendo en que el procedimiento exige disciplina para mantener sus efectos con el paso del tiempo.
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Otro de los mitos frecuentes tiene que ver con los tiempos de resultado. La percepción común de que la liposucción genera cambios inmediatos no corresponde con lo que ocurre durante la recuperación. Según explica Devoz, el cuerpo atraviesa un proceso de inflamación natural que puede prolongarse durante semanas.
Especialistas advierten que el éxito de la liposucción depende del compromiso del paciente. Foto:iStock.
“Los cambios no son inmediatos. Los tejidos se inflaman y hay que esperar el efecto de los posoperatorios, de los masajes. La piel puede durar sin adherirse hasta 6 meses y también los cambios de peso pueden variar el resultado”, sostiene. Por eso, aunque es posible observar mejoras preliminares en las primeras semanas, la definición final puede tardar seis meses o incluso más.
Además de aclarar expectativas, el especialista destaca que la etapa posoperatoria representa un componente determinante para el éxito del procedimiento. Aunque la cirugía remueve grasa localizada, el comportamiento del paciente en su recuperación define en buena medida la apariencia definitiva. En ese sentido, Devoz identifica tres pilares que considera indispensables.
El primero es el uso adecuado de compresión. Elementos como la faja, la espuma y la tabla deben utilizarse durante la mayor parte del tiempo, pues contribuyen a que la piel se adhiera correctamente a los tejidos y ayudan a disminuir la inflamación. El segundo elemento clave son los drenajes linfáticos posoperatorios. El médico insiste en que estos deben iniciarse lo más pronto posible, incluso al día siguiente de la intervención, como estrategia para eliminar líquidos y disminuir el riesgo de fibrosis, una complicación que puede afectar la apariencia de la zona tratada.
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El procedimiento elimina grasa localizada, pero no es una respuesta a la obesidad. Foto:iStock
El tercer pilar se relaciona con la adopción de hábitos saludables. Una vez superados los primeros 20 días de recuperación, el paciente debe comenzar una dieta baja en carbohidratos e implementar una rutina de ejercicio que facilite el regreso progresivo al gimnasio. En este punto, el especialista recuerda que la liposucción no sustituye el compromiso personal con el estilo de vida. Más bien, marca el inicio de un proceso de transformación que debe sostenerse en el tiempo.
“El posoperatorio es clave: el uso de la faja, la alimentación y los masajes, es importante para el resultado final”, resume Devoz. Su mensaje, en últimas, apunta a derribar la idea de que la liposucción es una solución definitiva por sí sola. La cirugía, dice, ofrece una oportunidad para redefinir el contorno corporal, pero exige una responsabilidad compartida entre el profesional y el paciente. En ese balance, sostiene, radica la verdadera diferencia entre un cambio temporal y una transformación duradera.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















