EL TIEMPO, el diario que puso la educación en la agenda nacional

Mateo Chacón Orduz Subeditor Vida de Hoy – Educación 30 de enero 2026, 01:43 A.M. Actualizado:30.01.2026 01:43 Era el 16 […]

EL TIEMPO, el diario que puso la educación en la agenda nacional
Mateo Chacón Orduz

Subeditor Vida de Hoy – Educación

Era el 16 de septiembre de 1964, cuando EL TIEMPO publicó por primera vez la ‘Página Universitaria’, un espacio que salía todos los miércoles y que buscaba darle voz a todos los actores del sector, entre ellos a un incipiente movimiento estudiantil. Fue idea de unos muy jóvenes Enrique Santos Calderón y Daniel Samper Pizano, quienes años después serían, el primero, director de este diario, y el segundo, el creador de su Unidad Investigativa. Sin embargo, por ese entonces ambos tenían apenas 19 años de edad y daban sus primeros pasos en el periodismo.

Las fricciones que causó en la redacción provocaron su clausura apenas un año después por el entonces director Roberto García-Peña, porque se había convertido en “un caballo de Troya del comunismo dentro de EL TIEMPO”, como recordó en su momento Santos Calderón en sus columnas publicadas en este mismo diario. Pero, a pesar de lo fugaz del experimento, la Página Universitaria se convirtió en una vitrina para el día a día de la educación en Colombia, una tradición que se mantiene en el periódico y que venía cultivándose desde mucho antes.

El 16 de septiembre de 1964 salió la ‘Página Universitaria’, por Enrique Santos C. y Daniel Samper Pizano.

Foto:EL TIEMPO

  1. Ya desde la década de 1920, esta casa editorial fue pionera en el país en dar visibilidad al sector educativo. Por ese entonces se dieron los primeros brotes del movimiento estudiantil. En Colombia crecía la preocupación por el analfabetismo, la Iglesia Católica controlaba los colegios y, por ende, los currículos, y la educación básica y media empezaba a masificarse para dejar de ser un privilegio de las élites. La educación comenzaba, lentamente, a ocupar un lugar central en el debate público nacional.
  1. Con el paso de los años, la vida universitaria tomó cada vez más relevancia y las protestas y revueltas estudiantiles se hicieron más frecuentes. En ese contexto, en junio de 1954, en plena dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, este diario registró la atroz masacre de 10 estudiantes de la Universidad Nacional a manos de fuerzas policiales, ocurrida en medio de las protestas por el asesinato del también estudiante Uriel Gutiérrez.

Otros editorialistas solo hablaban de educación cuando pasaba algo grande. Pero el periódico creyó que era importante hablar de estos temas. Y ya llevamos casi 30 años hablando de esto en las páginas de EL TIEMPO

Francisco Cajiao, analista educativo y columnista de EL TIEMPO

Esa década de los 50 marcó un antes y un después en el sector. Por primera vez, el Estado creó una entidad para financiar estudios superiores (Icetex, 1950), las universidades del país se agremiaron en la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun, 1957), el mismo año en el que se fundó el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), y nació la Fecode, la federación de sindicatos de maestros (1959). Se sentaban así varias de las bases institucionales del sistema educativo moderno en Colombia.

A lo largo de estos 115 años, por estas páginas han quedado registrados muchos otros hechos que marcaron el acontecer educativo, como las intensas marchas estudiantiles de los años 60, el paro nacional universitario de 1971 o, en hechos más recientes, las movilizaciones que por varios meses paralizaron las universidades en 2011, 2018 y 2019.

Pero la cobertura educativa no ha estado marcada únicamente por la protesta, la política pública o la vida universitaria. También se documentaron hechos trágicos, como la muerte de los 21 estudiantes del Colegio Agustiniano Norte, el 28 de abril de 2004, luego de que una máquina trituradora de asfalto cayera sobre el bus escolar que los transportaba.

Así mismo, vale recordar uno de los episodios más determinantes de los últimos años: el masivo cierre de colegios y universidades a causa de la pandemia del covid-19 en 2020. Este hecho fue catalogado por organismos como la Unesco como una “catástrofe generacional”.

Los intentos por volver a la normalidad se extendieron por varios años. Esta no llegó en su totalidad sino hasta dos años después, dejando a su paso graves rezagos de aprendizaje, cuyos efectos todavía se sienten y que, de acuerdo con expertos, perdurarán durante varios años más.

Dolly Montoya se convirtió en 2018 en la primera mujer al mando de la Universidad Nacional.

Foto:Carlos Ortega / EL TIEMPO

115 años de cambios

A lo largo del último siglo, EL TIEMPO vivió profundas transformaciones, como también las vivió la educación colombiana. El seguimiento constante a estos cambios ha permitido retratar la evolución de un sistema que pasó de ser excluyente a masivo, aunque no necesariamente equitativo. Tal vez uno de los cambios más importantes ha sido la expansión en el acceso a los distintos niveles educativos. De un sistema que antes era un privilegio para unos pocos, hoy se alcanza una cobertura superior al 90 por ciento en los niveles de básica y media.

De una formación en manos de la Iglesia o con un fuerte componente religioso, la Constitución del 91 estableció que la educación en Colombia debía ser laica, una decisión no menor que desencadenó avances en materia de libertades al interior de los colegios. Estos han sido respaldados por decisiones de las altas cortes, como la no discriminación en ambientes escolares por orientación sexual.

En educación superior, la Ley 30 de 1992, explica Carlos Mario Lopera, director del Observatorio de la Universidad Colombiana, “sentó las reglas de juego de la educación superior”, aunque también marcó el punto de partida del histórico déficit presupuestario que hoy arrastran las universidades públicas del país.

Si hay algo que caracterice a la educación moderna, es una democratización desbordada. Hace algo más de un siglo apenas el 10 % de la población del mundo sabía leer y escribir, hoy solo el 10 % es analfabeta

Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional

Desde entonces, la cobertura en educación superior pasó de rondar el 20 por ciento hace tres décadas a ubicarse hoy en el 57 por ciento, con más de 2,5 millones de estudiantes.

Además, desde 1968, con la creación del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes), el país cuenta con herramientas para medir la calidad educativa. Gracias a ello ha sido posible identificar problemáticas persistentes, como el estancamiento en los resultados de las pruebas Saber o las serias dificultades de los estudiantes colombianos en habilidades básicas como la lectura, que, de acuerdo con los últimos informes, ha presentado retrocesos.

“Todo esto demuestra cómo ha sido la evolución de la educación en Colombia en el último siglo. Por un lado, un mayor acceso y una población cada vez más escolarizada. Pero, a la vez, un sistema profundamente desigual, lleno de brechas, donde muy pocos acceden a formación de calidad y hay territorios que permanecen excluidos”, explica el analista educativo Ricardo Rodríguez.

Esa desigualdad es responsable de que hoy uno de cada dos estudiantes en Colombia no termine el colegio, de que cada año alrededor de 340.000 niños, niñas y adolescentes abandonen sus estudios, y de que la deserción escolar acumule cuatro años consecutivos en los niveles más altos de las últimas décadas.

Líneas y líneas podrían escribirse sobre otros grandes hitos, como la gratuidad en la matrícula —también llamada ‘matrícula cero’—; las dos misiones de sabios; la creación de Colciencias y su evolución al Ministerio de Ciencia; las iniciativas privadas, comunitarias y de cooperación internacional para llevar educación a regiones apartadas; el Programa de Alimentación Escolar (PAE); o los avances en los derechos de los docentes del país, entre muchos otros.

Y seguramente estas no serán las últimas transformaciones que este diario registre. En un contexto de cambios acelerados y convulsos, la irrupción de la inteligencia artificial plantea nuevos retos y preguntas sobre la forma de aprender y enseñar, no solo en Colombia sino en el mundo.

Mientras tanto, la acelerada disminución de la natalidad ya empieza a generar estragos en el sector: las matrículas caen y muchos colegios, sobre todo privados, cierran sus puertas. ¿Pasará lo mismo con las universidades? ¿Cómo narrará EL TIEMPO los desafíos educativos que marcarán los próximos 115 años?

MATEO CHACÓN ORDUZ | Subeditor Vida de Hoy – Educación

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