El Telescopio Espacial Hubble de la Nasa registró un evento celeste sin precedentes: la huella luminosa de dos colisiones violentas entre cuerpos rocosos en un sistema planetario cercano. Lo que en un principio parecía un exoplaneta cubierto de polvo terminó revelándose como los restos brillantes de un choque cósmico, ofreciendo una oportunidad única para observar, casi en tiempo real, los procesos que intervienen en la formación de planetas.
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El hallazgo se produjo cuando los astrónomos detectaron un objeto brillante alrededor de la estrella Fomalhaut. La primera interpretación apuntó a un exoplaneta que reflejaba la luz estelar. Sin embargo, al desaparecer ese punto luminoso y surgir otro nuevo en una ubicación ligeramente distinta, el equipo internacional de astrofísicos comprendió que no se trataba de planetas, sino de nubes de escombros generadas por colisiones. El estudio, publicado en la revista Science, documenta dos choques separados en el mismo sistema planetario.
“Detectar una nueva fuente de luz en el cinturón de polvo alrededor de una estrella fue sorprendente. No lo esperábamos en absoluto”, explicó Jason Wang, de la Universidad Northwestern. Según el investigador, la hipótesis principal es que “vimos dos colisiones de planetesimales —pequeños objetos rocosos, como asteroides— durante las últimas dos décadas”. Wang subrayó que estos eventos son extremadamente raros y que es la primera vez que se observan fuera del Sistema Solar.
El enigma de Fomalhaut b
Durante años, los astrónomos han intentado descifrar la naturaleza de un objeto brillante conocido como Fomalhaut b, ubicado cerca de la estrella del mismo nombre, a unos 25 años luz de la Tierra, en la constelación Piscis Austrinus. Fomalhaut es más masiva que el Sol y está rodeada por un complejo sistema de cinturones de polvo, uno de los más grandes conocidos. “Eso la convierte en un objetivo fácil de estudiar”, señaló Wang, quien ha monitoreado el sistema durante dos décadas.
Secuencia de acontecimientos que condujeron a la creación de la nube de polvo cs2. Foto:NASA, ESA, STScI, Ralf Crawford (STScI)
Desde su descubrimiento en 2008, Fomalhaut b osciló entre ser considerado un planeta o una nube de polvo en expansión. En 2023, nuevas observaciones del Hubble mostraron que ese objeto ya no estaba visible. En su lugar, apareció otro punto brillante en la misma región. “Asumimos que la luz brillante era Fomalhaut b porque era la fuente conocida”, relató Wang. “Pero al comparar cuidadosamente las nuevas imágenes con las anteriores, nos dimos cuenta de que no podía ser la misma fuente”.
El autor principal del estudio, Paul Kalas, de la Universidad de California en Berkeley, describió el momento como único: “Es la primera vez que veo aparecer de la nada un punto de luz en un sistema exoplanetario”. Para Kalas, la ausencia del objeto en imágenes previas confirma que el equipo fue testigo de una colisión violenta entre dos cuerpos masivos y de una nube de escombros sin precedentes en comparación con el Sistema Solar actual.
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Dos choques en apenas 20 años
La desaparición de Fomalhaut b, ahora denominado Fomalhaut cs1, respalda la idea de que era una nube de polvo en disipación. La aparición del segundo objeto, Fomalhaut cs2, refuerza la conclusión de que ambos son restos de choques entre planetesimales, los bloques de construcción de los planetas. La similitud en ubicación y brillo entre cs2 y las primeras observaciones de cs1 permitió estimar la frecuencia de estos eventos.
“La teoría sugiere que debería ocurrir una colisión cada 100.000 años o más. Aquí, en 20 años, hemos visto dos”, afirmó Kalas. Para ilustrarlo, comparó el fenómeno con una película acelerada de miles de años en la que el sistema de Fomalhaut “estaría centelleando con estas colisiones”.
Credit: NASA, ESA, Paul Kalas (UC Berkeley) Foto:Credit: NASA, ESA, Paul Kalas (UC Berkeley)
El descubrimiento también funciona como advertencia. “Fomalhaut cs2 se ve exactamente como un planeta extrasolar reflejando luz estelar”, advirtió Kalas. El estudio demuestra que grandes nubes de polvo pueden hacerse pasar por planetas durante años, un desafío clave para futuras misiones que busquen exoplanetas mediante luz reflejada.
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Aunque Fomalhaut cs1 ya se ha desvanecido, el equipo continuará observando el sistema, ahora con el Telescopio Espacial James Webb. Con nuevos datos, esperan comprender mejor la naturaleza de estos choques y la composición de los materiales que dan origen a nuevos mundos.
REDACCIÓN CIENCIA

















