El hecho ocurrió en enero de 2023 en Estados Unidos, cuando regresaba de un supermercado, y fue revelado públicamente meses después, tras compartir su experiencia en redes sociales.
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El movimiento era automático y formaba parte de su rutina diaria. KayLynne Felthager solía mover el cuello de lado a lado para aliviar molestias asociadas al estrés. Ese día, tras sentir un leve dolor de cabeza, decidió repetir el gesto que realizaba con frecuencia.
«Siempre lo hacía, era un hábito. Me dolía la cabeza y de inmediato me troné el cuello», explicó sobre el episodio ocurrido en enero de 2023.
Tras el crujido de cuello apareció un dolor intenso y persistente que no cedió durante varios días. Foto:Redes Sociales
La mujer estiró la cabeza completamente hacia la derecha hasta percibir un chasquido en el lado izquierdo del cuello. No utilizó las manos ni aplicó fuerza adicional. En un primer momento, el alivio fue inmediato.
Sin embargo, poco después apareció un dolor intenso y punzante que se extendía por el cuello. En los días siguientes, las molestias persistieron y le dificultaban mover la cabeza con normalidad, por lo que necesitó analgésicos para sobrellevar la situación.
A pesar de notar que algo no estaba bien, intentó continuar con sus actividades habituales y mantuvo sus planes familiares para el fin de semana, según informó la revista ‘People’.
Los médicos detectaron una disección arterial y un coágulo que alcanzó el cerebro sin intervención. Foto:iStock
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Pérdida de visión y síntomas neurológicos
Días más tarde, mientras se maquillaba para salir, una luz brillante impactó repentinamente su ojo derecho y perdió la visión de ese lado.
«Fue como si una luz cegadora me hubiera entrado en el ojo derecho y luego perdí la visión. Era como si solo pudiera ver esa luz brillante, pero nada más en el lado derecho», relató.
Tras unos 15 minutos, la visión regresó y pensó que se trataba de otro dolor de cabeza. Aunque no se sentía bien, salió a caminar por la noche con su esposo.
Poco después, comenzó a sentir hormigueo y entumecimiento en todo el lado derecho del cuerpo. Las sensaciones le resultaban confusas y difíciles de interpretar.
Presentó pérdida temporal de visión, hormigueo corporal y dificultad para hablar con claridad. Foto:iStock
La situación se volvió crítica cuando intentó hablar y notó que no podía articular frases coherentes.
«Todo salió como un montón de palabras sin sentido», señaló Felthager. Ante esto, su esposo condujo de inmediato hacia la sala de emergencias.
En el hospital, el personal médico realizó una serie de exámenes mientras la paciente experimentaba desorientación. Con el paso del tiempo, recuperó la claridad mental y el habla.
Los médicos le informaron que había sufrido una disección arterial y que un coágulo se había desplazado hasta el cerebro, provocando un ataque cerebrovascular. El coágulo se disolvió antes de que fuera necesaria una intervención.
Tras meses de estudios, se recuperó por completo y decidió abandonar definitivamente ese hábito. Foto:iStock
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Como medida preventiva, fue trasladada a un centro médico con mayor capacidad, donde le explicaron que este tipo de lesiones puede presentarse en contextos que incluyen movimientos quiroprácticos o crujidos de cuello.
Durante varios meses, se sometió a tomografías computarizadas de seguimiento hasta que los especialistas confirmaron su recuperación completa.
«Obviamente, me dijeron: ‘Quizás deberías dejar de crujirte el cuello'», recordó. «Y yo respondí: ‘Me parece bien. No lo volveré a hacer'».
Aunque abandonó el hábito, la experiencia modificó su relación con las señales de su cuerpo. «Tengo un poco más de ansiedad relacionada con la salud», afirmó, y explicó que cambios leves en su visión aún le generan preocupación.
O Globo (Brasil) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de O Globo, y contó con la revisión de un periodista y un editor.
















