El síndrome del intestino irritable (SII) afecta de forma desproporcionada a las mujeres desde hace décadas, sin que existiera una explicación biológica clara.
Ahora, un estudio realizado por científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), en Estados Unidos, y publicado en la revista Science, aporta nuevas evidencias sobre el papel del estrógeno en el desarrollo del dolor y la hipersensibilidad intestinal, a partir de experimentos realizados en modelos animales.
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La investigación detalla cómo esta hormona activa mecanismos específicos en el colon que incrementan la percepción del dolor abdominal. Al reproducir en ratones machos niveles de estrógeno similares a los de las hembras, los investigadores observaron que la sensibilidad intestinal de los machos aumentó hasta equipararse con la femenina, lo que refuerza la relación directa entre la hormona y el malestar digestivo.
El hallazgo explica por qué el SII afecta más a mujeres y por qué varía según el ciclo menstrual. Foto:iStock
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Un mecanismo hormonal detrás del dolor intestinal
El equipo científico descubrió que el estrógeno actúa sobre receptores localizados principalmente en la parte inferior del colon y, de manera inesperada, en las llamadas células L, y no en las células enterocromafines (CE), como se creía inicialmente. Al unirse a estas células, la hormona desencadena una secuencia de señales: las células L liberan el péptido YY (PYY), que a su vez estimula a las CE cercanas para que secreten serotonina, un neurotransmisor que activa las fibras nerviosas asociadas al dolor.
En ratones hembra, la eliminación de los ovarios o la inhibición del estrógeno, la serotonina o el PYY redujo de forma significativa el dolor abdominal intenso. Estos resultados ayudan a explicar por qué el SII y otros trastornos de dolor intestinal son más frecuentes en mujeres.
«En lugar de simplemente decir que las mujeres jóvenes padecen SII, buscamos una explicación científica rigurosa», señala la doctora Holly Ingraham, profesora Herzstein de Farmacología Molecular y Celular en la UCSF y coautora principal del estudio. «Hemos respondido a esa pregunta y, en el proceso, hemos identificado nuevos objetivos farmacológicos potenciales».
El estrógeno activa mecanismos del colon que aumentan el dolor y la sensibilidad intestinal. Foto:Istock
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El estudio también aclara observaciones clínicas previas relacionadas con la dieta y el ciclo menstrual. Las células L, bajo la influencia del estrógeno, incrementan la expresión de Olfr78, un receptor que detecta ácidos grasos de cadena corta producidos por la fermentación de ciertos alimentos. Esta mayor sensibilidad facilita la liberación de PYY y, con ello, la aparición del dolor.
«Sabíamos que el intestino posee un sofisticado sistema de detección del dolor, pero este estudio revela cómo las hormonas pueden aumentar esa sensibilidad al interactuar con este sistema a través de una interesante y potente conexión celular», explica el doctor David Julius, catedrático de Fisiología y coautor principal de la investigación. Julius recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2021 por sus aportes al estudio de la sensación del dolor.
Científicos señalan que el descubrimiento abre nuevas opciones de tratamiento más allá de la dieta. Foto:Istock
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Implicaciones para la dieta y futuros tratamientos
Los hallazgos aportan una posible explicación a la eficacia de las dietas bajas en FODMAP en algunos pacientes con SII. Estos carbohidratos fermentables (presentes en alimentos como cebolla, ajo, trigo, miel o legumbres) generan los ácidos grasos que activan el receptor Olfr78. Al reducir su consumo, se limitaría la activación de esta vía y, en consecuencia, la señalización del dolor.
Durante años, el PYY fue estudiado principalmente por su función en la regulación del apetito, incluso como posible fármaco para la pérdida de peso. Sin embargo, los ensayos clínicos se abandonaron debido a efectos secundarios digestivos severos. Los nuevos resultados sugieren que estas molestias estaban relacionadas con su papel en el dolor intestinal.
«Anteriormente, el PYY nunca se había descrito directamente como una señal de dolor», indica el doctor Eric Figueroa, investigador posdoctoral y coautor del estudio. «Establecer este nuevo papel del PYY en el dolor intestinal replantea nuestra perspectiva sobre esta hormona y sus efectos locales en el colon».
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Aunque esta vía celular también existe en los hombres, los niveles más bajos de estrógeno suelen mantenerla poco activa. No obstante, podría tener relevancia en pacientes que reciben tratamientos bloqueadores de andrógenos, ya que estos pueden elevar el estrógeno y generar efectos digestivos secundarios.
Los investigadores destacan que, si bien la dieta baja en FODMAP puede ser útil, resulta difícil de sostener a largo plazo. Por ello, las rutas moleculares identificadas podrían convertirse en nuevas dianas terapéLa hormona provoca liberación de PYY y serotonina, sustancias vinculadas a la percepción del dolor.uticas para tratar el SII en mujeres y hombres. Actualmente, el equipo estudia posibles fármacos y analiza el papel de otras hormonas, como la progesterona, así como la influencia del embarazo, la lactancia y los ciclos menstruales en la función intestinal.
Europa Press
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en la información publicada por Europa Press, y contó con la revisión de la periodista y un editor.
















