Enero es percibido, por muchos, como un mes de reinicio y claridad. Más allá del calendario, es un momento propicio para realizar un detox consciente que ayude a simplificar rutinas, ordenar espacios y redefinir hábitos.
Este proceso comienza con las actividades cotidianas. Volver a lo esencial, reducir el ruido y escuchar al cuerpo se convierten en los primeros pasos hacia una vida más equilibrada. En el hogar, esta lógica se traduce en espacios más ligeros y funcionales, donde cada objeto debe cumplir un propósito.
Este enfoque se aplica también al clóset. Depurarlo no significa vaciarlo por completo, sino observarlo con criterio. Para ello, es clave identificar las prendas que siguen representando a su usuario y dejar ir aquellas que ya cumplieron su función. Separar lo que se usa de lo que solo ocupa espacio se convierte en un ejercicio estético que, a la vez, impacta en el estado anímico.
“El detox moderno no se trata de renunciar, sino de elegir con claridad. Cuando editamos nuestros espacios, incluido el clóset, también estamos editando nuestra energía”, explica Ana Jiménez, country manager de GoTrendier.
Desde esta perspectiva, vender o donar las prendas que ya no se usan es una buena alternativa para prolongar la vida útil de las piezas y promover un consumo más responsable.
Para lograr un détox integral, la recomendación es: observar antes de eliminar para reconocer hábitos reales; soltar con intención aquello que pertenece a etapas pasadas; dar una nueva vida a las prendas en buen estado; y utilizar lo aprendido para comprar menos, pero con mayor criterio.
Esto también redefine la relación de cada persona con la moda. Se priorizan piezas versátiles y coherentes con la vida cotidiana, mientras la moda circular se integra a un estilo de vida más consciente.
“El verdadero lujo hoy es la edición. Saber qué se queda, qué se va y por qué”, concluye Jiménez.
ANGIE RODRÍGUEZ – PERIODISTA DE TENDENCIAS – @ANGS0614
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