Tras casi dos meses en estado de alerta naranja, el volcán Puracé regresó este 22 de enero de 2026 al nivel de alerta amarilla, luego de que los parámetros monitoreados mostraran una tendencia sostenida hacia la estabilidad. Así lo informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC) en un comunicado oficial, en el que precisó que la probabilidad de una erupción de gran magnitud ha disminuido.
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El Puracé, ubicado a 27 kilómetros de Popayán, en el departamento del Cauca, había elevado su nivel de alerta el 29 de noviembre de 2025 debido a un incremento inusual de su actividad. Desde entonces, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán (OVSPO) mantuvo un seguimiento continuo de múltiples variables, cuyo análisis integral permitió tomar la decisión anunciada.
Según el SGC, las emisiones de ceniza, la anomalía térmica detectada en el cráter y los procesos de desgasificación que motivaron el cambio a alerta naranja han registrado un descenso sostenido durante las últimas dos semanas.
Parámetros que muestran estabilidad
La entidad explicó que la evaluación del comportamiento del volcán no se basa en un solo indicador, sino en el análisis conjunto de distintos parámetros. “El comportamiento del volcán Puracé se evalúa a partir de múltiples variables, ya que ningún parámetro, por sí solo, permite interpretar su estado”, señaló Jaime Raigosa, coordinador del OVSPO.
El funcionario añadió que, en los últimos días, “los procesos de desgasificación, la sismicidad, las emisiones de ceniza y los demás parámetros monitoreados no evidencian una evolución significativa del sistema volcánico”.
En ese sentido, afirmó que los indicadores reflejan “una disminución general de la actividad volcánica, lo que permite retornar el volcán Puracé al estado de alerta amarilla”.En particular, desde el 6 de enero de 2026 se ha observado una reducción progresiva en la frecuencia y la energía de las emisiones de ceniza, así como una disminución en la energía sísmica asociada al movimiento de fluidos al interior del edificio volcánico. Este tipo de sismicidad, que había aumentado desde el 27 de diciembre de 2025, muestra ahora un comportamiento decreciente.
Puracé 25 de noviembre. Foto:SGC
De manera complementaria, la anomalía térmica detectada en diciembre redujo su intensidad y, desde el 12 de enero, no se han registrado nuevas detecciones. Los niveles de emisión de dióxido de azufre (SO₂) tampoco presentan incrementos significativos, y la deformación del volcán se mantiene en valores similares a los observados antes del cambio a alerta naranja.
Por qué se elevó la alerta y qué viene ahora
El SGC recordó que la alerta fue elevada a naranja el 29 de noviembre de 2025 tras registrarse al menos 22 emisiones de ceniza en un solo día, un hecho inusual para este volcán. En los días previos se presentaron columnas eruptivas que alcanzaron alturas de hasta 1.700 metros sobre la cima, junto con un incremento de la sismicidad superficial bajo el cráter, lo que indicaba mayor inestabilidad del sistema volcánico.
Durante las siete semanas en alerta naranja, se mantuvo la persistencia de emisiones de gases y ceniza, fenómenos de luminiscencia y cambios en la superficie. También se registró desgasificación continua en los volcanes Curiquinga y Piocollo, ubicados al sureste del Puracé, lo que confirmó la necesidad de un monitoreo riguroso de toda la cadena volcánica Los Coconucos.
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Aunque el retorno a alerta amarilla indica una fase de relativa estabilidad, el SGC advirtió que la actividad actual sigue siendo mayor que la registrada antes de noviembre de 2025. Por ello, se mantienen las recomendaciones y restricciones de acceso a la zona del cráter.
Volcán Puracé, en el Cauca. Foto:SGC
“El sistema volcánico hoy se encuentra en un nivel de actividad que representa una nueva fase de relativa estabilidad, distinta a la observada uno o dos años atrás”, explicó el vulcanólogo Cristian Santacoloma, quien advirtió que, si se presentan cambios rápidos o significativos, el estado de alerta podría modificarse nuevamente.
La entidad reiteró el llamado a no acercarse a los cráteres del Puracé, Piocollo y Curiquinga y recordó que, incluso en alerta amarilla, pueden presentarse fenómenos peligrosos.
REDACCIÓN CIENCIA

















