Que un vino sea elegido como el mejor de toda una denominación histórica no es un hecho menor. En 2025, la prestigiosa publicación Decanter seleccionó a Castillo Ygay 2012, de Marqués de Murrieta, como el mejor vino de Rioja entre más de 700 referencias, un reconocimiento que reafirmó su lugar en la élite mundial de la enología. A este logro se suma la calificación perfecta de 100 puntos otorgada por el crítico James Suckling, una distinción reservada solo para vinos excepcionales y con capacidad de trascender el tiempo.
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El galardón refuerza un prestigio construido a lo largo de décadas. Castillo Ygay ha sido reconocido como Mejor Vino del Mundo por Wine Spectator (cosecha 2010) y suma 15 calificaciones perfectas de críticos como Robert Parker, Decanter y Falstaff. En paralelo, la edición internacional de Forbes nombró recientemente a Marqués de Murrieta como la mejor bodega de Europa y la tercera del mundo, confirmando el liderazgo global de esta histórica casa riojana.
Este momento de consagración internacional coincide con un escenario favorable en Colombia, donde el consumo de vinos premium crece impulsado por un consumidor más informado, el auge gastronómico y la búsqueda de experiencias con mayor valor simbólico.
Sobre este contexto y el papel del vino en las fiestas de fin de año, EL TIEMPO conversó con Ángela Carvajal, Gerente Senior de Marca Vinos Premium de Dislicores, quien aprovechó para darnos recomendaciones a la hora de elegir un vino para compartir en familia en estas fechas.
¿Qué representa para la industria vitivinícola que Decanter haya elegido a Castillo Ygay 2012 como el mejor vino de Rioja entre más de 700 referencias?
Este reconocimiento representa un hito para la industria vitivinícola, no solo para Rioja, sino para el vino español en general. Que una publicación tan influyente como Decanter destaque a Castillo Ygay 2012 entre más de 700 referencias confirma el altísimo nivel de calidad, consistencia, excelencia y capacidad de envejecimiento que hoy alcanzan los grandes vinos de la región. Sumado a la calificación perfecta de 100 puntos otorgada por James Suckling, se refuerza la idea de que estamos ante un vino icónico.
¿Cómo ha evolucionado el consumo de vinos premium en Colombia?
El consumidor colombiano está cada vez más informado y curioso. Hoy no solo busca precio, sino vinos con historia, origen definido y respaldo. Crece el interés por etiquetas de alta gama, ediciones limitadas y por comprender qué hay detrás de cada botella, un proceso que ha sido impulsado por el trabajo de sommeliers, restaurantes especializados y tiendas enfocadas en vinos premium.
Desde la mirada de un sommelier, ¿qué elementos técnicos y de origen permiten identificar un vino de alta gama frente a otras referencias internacionales?
Un vino de alta gama se distingue por varios factores clave: la calidad y edad de los viñedos, el control de rendimientos, una vendimia precisa y una elaboración cuidadosa que respete el carácter del terroir. El cuidado de la uva y la madurez de la planta son fundamentales para producir vinos con mayor concentración, riqueza en taninos, polifenoles y complejidad, lo que se traduce en vinos elegantes, estructurados y con gran intensidad aromática.
Castillo Ygay 2012. Foto:Marqués de Murrieta
¿Qué papel están jugando los importadores especializados y los sommeliers en la construcción de una cultura del vino más informada en Colombia?
Cumplen un rol fundamental como puente entre las bodegas y el consumidor. No solo seleccionan vinos de alta calidad, sino que también educan y comunican su origen, su estilo y su filosofía. A través de catas, asesorías y su presencia en restaurantes y tiendas especializadas, el consumidor colombiano hoy es más curioso, informado y abierto a explorar distintas cepas, añadas, orígenes y estilos.
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De cara a la temporada de Navidad, ¿por qué el vino se ha consolidado como una opción relevante en celebraciones y reuniones familiares?
Porque el vino acompaña la mesa, invita a compartir y realza los sabores de la comida, haciendo aún más especiales los momentos en familia. Para elegir bien, es clave pensar en la ocasión y en quién lo va a disfrutar, optando por vinos equilibrados, bien conservados y con respaldo.
Más allá de las reglas de maridaje, la mejor botella es la que se adapta al gusto de quienes la comparten y convierte el momento en una experiencia memorable.
REDACCIÓN VIDA DE HOY

















