La idea de un universo en expansión eterna podría estar en entredicho. Un estudio liderado por científicos surcoreanos plantea que la energía oscura, considerada durante décadas como el motor de la expansión acelerada del cosmos, estaría modificando su comportamiento.
De confirmarse, este cambio podría conducir a un escenario conocido como el “Big Crunch”, en el que la expansión se revierte y el universo colapsa sobre sí mismo.
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“El destino del universo cambiará”, afirmó a la BBC el investigador principal, el profesor Young Wook Lee, de la Universidad Yonsei, en Seúl. En términos físicos, este proceso implicaría que la energía que impulsa la expansión estaría disminuyendo, permitiendo que la gravedad domine y provoque una contracción progresiva de las galaxias hasta compactarlas.
El estudio, publicado en la revista Monthly Notices Of the Royal Astronomical Society, cuestiona modelos cosmológicos ampliamente aceptados. Según la teoría dominante, el universo se originó con el Big Bang hace unos 13.800 millones de años y, tras una fase inicial de desaceleración, comenzó a expandirse cada vez más rápido.
Este cambio de paradigma se consolidó en 1998, cuando observaciones de supernovas revelaron la existencia de la energía oscura. A partir de esos datos, se asumió que las galaxias se alejaban a un ritmo creciente y que, en un futuro extremo, el universo podría terminar desgarrado en un evento denominado “Big Rip”.
El hallazgo plantea que la expansión del universo se estaría desacelerando en la época actual. Foto:istockphoto
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Nuevas evidencias a partir de supernovas
La investigación liderada por Lee propone una interpretación distinta. “Nuestro estudio demuestra que el universo ya ha entrado en una fase de expansión desacelerada en la época actual y que la energía oscura evoluciona con el tiempo mucho más rápidamente de lo que se creía”, señaló el científico en un comunicado. “Si se confirman estos resultados, marcaría un importante cambio de paradigma en la cosmología desde el descubrimiento de la energía oscura hace 27 años”.
Para llegar a esta conclusión, el equipo analizó supernovas de tipo IA, conocidas como «candelas estándar» porque su brillo permite estimar distancias cósmicas. Tradicionalmente, una supernova más tenue se interpreta como más lejana, lo que respalda la idea de expansión acelerada.
Sin embargo, al estudiar 300 galaxias anfitrionas, los investigadores encontraron que la luminosidad de estas explosiones estaba más relacionada con la edad de las estrellas previas al estallido que con su distancia. Las supernovas originadas en estrellas más antiguas resultaron más brillantes, mientras que las asociadas a poblaciones estelares jóvenes tendieron a ser más débiles. Este hallazgo cuestiona la suposición de que la energía oscura sea constante y sugiere que podría desvanecerse con el tiempo.
El análisis se basó en supernovas tipo IA estudiadas en 300 galaxias anfitrionas. Foto:iStock
El análisis se apoyó en un nuevo modelo basado en datos del Instrumento Espectroscópico de Energía Oscura (DESI), ubicado en el desierto de Arizona. Este modelo mostró coherencia con observaciones del Fondo Cósmico de Microondas (CMB), considerado el eco del Big Bang, y con las Oscilaciones Acústicas Bariónicas (BAO), vestigios de antiguas ondas sonoras preservadas en la estructura del universo.
“Nuestro análisis muestra que el universo ya ha entrado en una fase de desaceleración hoy”, reiteró Lee.
Aun así, los científicos subrayan que un eventual colapso no representaría una amenaza inmediata. Investigadores de la Universidad de Cornell estiman que el final del universo ocurriría dentro de unos 19.500 millones de años. Para verificar los resultados, el equipo de Yonsei desarrolla una “prueba libre de evolución”, centrada en supernovas ubicadas en galaxias con edades similares.
Las respuestas definitivas podrían llegar desde el Observatorio Vera C. Rubin, en Chile, que cuenta con la cámara digital más potente del mundo y se espera que detecte alrededor de 20.000 nuevas supernovas en los próximos cinco años. Estos datos serán clave para confirmar si el universo se encamina, lentamente, hacia un “Big Crunch”.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
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