La mecánica cuántica describe un mundo microscópico lleno de paradojas. En ese ámbito, las partículas pueden existir en superposición, es decir, ocupar varios estados a la vez, definidos por una función matemática conocida como función de onda. Sin embargo, esa descripción choca con la experiencia cotidiana, donde los objetos están en un solo lugar y en un único estado. Para resolver esta tensión, la física estándar recurre a la idea de que, al medir u observar un sistema cuántico, la función de onda “colapsa” y adopta un estado definido.
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Un nuevo estudio internacional, financiado en parte por el Foundational Questions Institute (FQxI), propone llevar esta idea un paso más allá. El trabajo analiza los llamados modelos de colapso cuántico —alternativas a la teoría estándar— y muestra que podrían tener implicaciones profundas para la naturaleza del tiempo y la precisión de los relojes. Los resultados fueron publicados en Physical Review Research y sugieren, además, una forma novedosa de distinguir estos modelos de la mecánica cuántica convencional.
“Lo que hicimos fue tomar en serio la idea de que los modelos de colapso podrían estar vinculados con la gravedad”, explica Nicola Bortolotti, estudiante de doctorado del Museo y Centro de Investigación Enrico Fermi, en Roma, y autor principal del estudio. “Y entonces nos hicimos una pregunta muy concreta: ¿qué implica esto para el propio tiempo?”.
El colapso espontáneo y el tiempo
Desde la década de 1980, algunos físicos exploran modelos en los que el colapso de la función de onda ocurre de manera espontánea, independientemente de que exista o no una medición. A diferencia de las interpretaciones tradicionales de la mecánica cuántica, estas propuestas hacen predicciones concretas y, al menos en principio, comprobables experimentalmente.
Los modelos de colapso cuántico apuntan a pequeñas fluctuaciones temporales. Foto:FQxI/Gabriel Fitzpatrick (2026)
El equipo analizó dos de estos modelos. El primero es el modelo Diósi-Penrose, que desde hace años plantea una conexión directa entre la gravedad y el colapso cuántico. El segundo, conocido como Localización Espontánea Continua, fue vinculado por primera vez de forma cuantitativa con fluctuaciones gravitacionales del espacio-tiempo.
El resultado central del estudio es que, si estos modelos describen correctamente la realidad, el tiempo mismo debería presentar una incertidumbre intrínseca, extremadamente pequeña. Esto implicaría un límite fundamental —aunque minúsculo— para la precisión de cualquier reloj. “Una vez que haces el cálculo, la respuesta es clara y sorprendentemente tranquilizadora”, afirma Bortolotti.
Esa incertidumbre, subrayan los autores, está muy lejos de afectar la vida cotidiana o incluso la tecnología más avanzada. “La incertidumbre es muchos órdenes de magnitud inferior a cualquier cosa que podamos medir actualmente, por lo que no tiene consecuencias prácticas para la medición del tiempo en la vida diaria”, señala Catalina Curceanu, directora de investigación en los Laboratorios Nacionales de Frascati, en Italia. Kristian Piscicchia, coautor del trabajo, coincide: “Nuestros resultados muestran explícitamente que las tecnologías modernas de medición del tiempo no se ven afectadas”.
Pistas hacia la gravedad cuántica
La búsqueda de una teoría unificada que combine la mecánica cuántica y la gravedad es uno de los grandes desafíos de la física contemporánea. Ambas teorías funcionan con enorme precisión en sus respectivos dominios, pero tratan el tiempo de maneras muy distintas. “En la mecánica cuántica estándar, el tiempo se considera un parámetro externo y clásico, que no se ve afectado por el sistema estudiado”, explica Curceanu. En la relatividad general, en cambio, el tiempo y el espacio son dinámicos y se deforman bajo la influencia de la masa y la energía.
Esa incertidumbre, subrayan los autores, está muy lejos de afectar la vida cotidiana. Foto:iStock
Al vincular modelos de colapso cuántico con fluctuaciones gravitacionales, el nuevo trabajo sugiere conexiones ocultas entre la mecánica cuántica, la gravedad y el tiempo. Aunque no ofrece una teoría completa de gravedad cuántica, el estudio aporta indicios de que la física actual podría ser parte de un marco más amplio y profundo.
Curceanu destaca el papel de FQxI en el apoyo a ideas poco convencionales. “No hay muchas fundaciones en el mundo que respalden investigaciones sobre preguntas tan fundamentales acerca del universo, el espacio, el tiempo y la materia”, afirma. “Nuestro trabajo muestra que incluso ideas radicales sobre la mecánica cuántica pueden contrastarse con mediciones físicas precisas y que, de forma tranquilizadora, la medición del tiempo sigue siendo uno de los pilares más estables de la física moderna”.
El estudio fue apoyado parcialmente por el programa Consciousness in the Physical World de FQxI y abre una ventana a nuevas formas de pensar el tiempo, no como un telón de fondo inmutable, sino como una magnitud que podría albergar, en lo más profundo, un leve y casi imperceptible temblor cuántico.
REDACCIÓN CIENCIA

















