Durante siglos la fecha exacta del nacimiento del Niño Jesús ha sido un enigma para los feligreses, historiadores y biblistas, especialmente porque los datos de los evangelios presentan ciertas inconsistencias cronológicas.
Es por ello que algunos investigadores que han analizado los textos de Mateo y Lucas sugieren que el Hijo de Dios llegó al mundo durante el reinado de Herodes el Grande, a pesar de que la Iglesia Católica celebra su natalicio el 25 de diciembre.
La Biblia no especifica la fecha en la que nació Jesús. Foto:iStock
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Sin embargo, más allá de la precisión del calendario, los escritos también revelan detalles importantes sobre la humilde morada de Belén, el lugar donde José y María decidieron darle la bienvenida a Jesucristo.
De aquel escenario, el objeto que ha cobrado mayor relevancia con el paso del tiempo es la sagrada cuna en la que descansó el primogénito, fue envuelto en telas y recibió la visita de los Reyes Magos.
La cuna de Jesús está en Roma
Aunque por mucho tiempo los feligreses han pensado que el pesebre del Niño Dios estaba guardado en algún lugar de Belén, la realidad es que a finales del siglo VII, el Patriarca San Sofronio I de Jerusalén le regaló al Papa Teodoro I los restos de madera de la sagrada cuna.
Posteriormente, la estructura fue donada por el pontífice a la Basílica de Santa María Mayor, en Roma. En el año 432, el Papa Sixto III decidió hacer una “gruta de la Natividad”, similar a la que se construyó en Belén, para conservar los fragmentos.
Los restos de la sagrada cuna se encuentran en Roma. Foto:iStock
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La idea del religioso era colocar los trozos del objeto dentro de este templo para convertir la ciudad en un centro de peregrinación, con el objetivo de igualar o superar a otros lugares sagrados.
No obstante, estos pedazos de madera no son los únicos que han hecho de esta reliquia un elemento destacado para la devoción de los fieles, ya que el líder espiritual también colocó en un estuche dorado el ‘panniculum’, una pequeña tira de tela con la que María cubrió a Jesús.
Los restos de la cuna atraen muchos feligreses a la Basílica Santa María Mayor. Foto:iStock
De acuerdo con ACI Prensa, el Papa Pío IX le pidió al arquitecto romano Virginio Vespignani que creara la capilla de la confesión, ubicada bajo el altar papal, donde se encuentra el relicario, diseñado en forma de cuna con un Niño Dios recostado.
Según la agencia de noticias católica, en 2018, después de que el Papa Francisco donó parte de la reliquia a Tierra Santa, se realizaron varios estudios que confirmaron que la madera provenía de Belén y, particularmente, de la época en la que nació Jesús
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STEPHANY GUZMÁN AYALA
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
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