En el año 325 d. C., durante el Concilio de Nicea convocado por el emperador Constantino, un episodio inesperado protagonizado por el obispo Nicolás de Mira —figura que con el tiempo daría origen a la tradición de Papá Noel— alteró el tono solemne de la asamblea.
Según relata el Seminario Teológico de Virginia, Nicolás perdió la compostura frente al teólogo Arrio, cuyo planteamiento sobre la naturaleza de Jesús dividía a la iglesia primitiva.
El debate que tensó la sala
Más de 300 obispos se reunieron en Nicea para discutir uno de los temas doctrinales más complejos de la época: la relación entre Dios Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Arrio, de origen egipcio, defendía que Jesús no era igual al Padre. Sus argumentos, presentados con énfasis y detalle, fueron escuchados con atención por los presentes.
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Nicolás, sin embargo, se mostró cada vez más alterado ante lo que consideraba un ataque directo a la esencia de la fe cristiana. Mientras Arrio exponía, su molestia creció hasta que, incapaz de contenerse, cruzó la sala y lo abofeteó. La reacción dejó perplejos a los obispos, sorprendidos de ver a un colega perder el control en un contexto de tanta solemnidad.
La sanción impuesta al obispo
Llevado ante Constantino, Nicolás escuchó del emperador que la agresión era ilegal en su presencia, pero que correspondía a los propios obispos decidir el castigo. Según el relato citado por el Seminario Teológico de Virginia, los obispos despojaron a Nicolás de sus hábitos episcopales, lo encadenaron y lo enviaron a prisión, donde permanecería apartado mientras avanzaban las deliberaciones del Concilio.
Un episodio inesperado protagonizado por el obispo Nicolás de Mira. Foto:iStock
La noche en la celda
Avergonzado, Nicolás oró pidiendo perdón, aunque mantuvo firme su fe. De acuerdo con la misma institución, durante la noche experimentó una visión en la que Jesús y María se le aparecieron y le preguntaron por qué estaba encarcelado. “Por mi amor por ti”, respondió. En la visión, Jesús le entregó un Evangelio y María un omophorion, la prenda litúrgica que lo identificaba como obispo.
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Cuando el carcelero abrió la celda al amanecer, encontró las cadenas en el suelo y a Nicolás vestido nuevamente con su túnica episcopal, leyendo en silencio las Escrituras. Al conocer lo ocurrido, Constantino ordenó su liberación y Nicolás fue restituido como obispo de Mira.
La decisión del Concilio
El Concilio de Nicea, cuyos resultados coincidieron con la postura que Nicolás defendía, rechazó la doctrina de Arrio. De este encuentro surgió el Credo Niceno, fórmula que hoy continúa utilizándose en numerosas tradiciones cristianas para expresar su fe.
Cómo San Nicolás se convirtió en Papá Noel, una figura central de la cultura navideña
La transformación de San Nicolás, obispo de Mira del siglo IV, en el Papá Noel estadounidense fue un proceso gradual que entrelazó tradiciones europeas, reinterpretaciones literarias y cambios culturales en Estados Unidos. Según los relatos históricos citados por el Centro de San Nicolás, los primeros colonos europeos llevaron al Nuevo Mundo diversas costumbres vinculadas al santo, aunque estas se adaptaron con el tiempo a un contexto social y religioso diferente.
Cómo San Nicolás se convirtió en Papá Noel. Foto:iStock
Durante el siglo XIX, escritores y artistas neoyorquinos promovieron una Navidad centrada en la vida familiar, en respuesta a celebraciones populares desordenadas. En este contexto surgieron nuevas imágenes de San Nicolás adaptadas a un público infantil, como el personaje presentado en The Children’s Friend (1821), donde aparece con trineo y renos, y el poema A Visit from St. Nicholas (1823), que consolidó la figura del alegre elfo repartidor de regalos. Estas obras influyeron decisivamente en la americanización del santo.
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A mediados y finales del siglo XIX, ilustradores como Thomas Nast reforzaron la imagen de un Santa Claus corpulento, bonachón y vestido con pieles, figura que apoyaba a la Unión durante la Guerra Civil y que terminó por convertirse en un ícono cultural. A comienzos del siglo XX, artistas como N. C. Wyeth, J. C. Leyendecker y Norman Rockwell fijaron definitivamente el traje rojo ribeteado de piel. Desde 1931, las ilustraciones de Haddon Sundblom para Coca-Cola difundieron mundialmente esta representación, que terminó imponiéndose sobre la del obispo europeo.
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*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.

















