Durante décadas, un fósil hallado en el desierto del Djurab, en Chad, ha alimentado uno de los debates más persistentes de la antropología: si Sahelanthropus tchadensis, con una antigüedad cercana a los siete millones de años, caminaba o no sobre dos piernas. De confirmarse, se trataría del ancestro humano más antiguo conocido. Ahora, un nuevo análisis ofrece lo que sus autores describen como una evidencia contundente de bipedalismo.
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El estudio, liderado por un equipo internacional de antropólogos y publicado en la revista Science Advances, se centró en un rasgo anatómico clave: el tubérculo femoral, punto de inserción del ligamento iliofemoral, el más grande y potente del cuerpo humano y fundamental para caminar erguido. Hasta ahora, esta estructura solo se había identificado en homininos, el grupo que incluye a los ancestros humanos.
Mediante el uso de tecnología 3D y comparaciones detalladas con especies actuales y fósiles, los investigadores lograron identificar este rasgo en el fémur de Sahelanthropus. Además, confirmaron la presencia de otras características anatómicas previamente asociadas al bipedalismo.
“Sahelanthropus tchadensis era esencialmente un simio bípedo, con un cerebro del tamaño del de un chimpancé, y que probablemente pasaba una parte importante de su tiempo en los árboles, buscando alimento y seguridad”, explica Scott Williams, profesor asociado del Departamento de Antropología de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio. “A pesar de su apariencia superficial, Sahelanthropus estaba adaptado a usar una postura y un desplazamiento bípedos en el suelo”.
Un fósil que reabrió el debate
Sahelanthropus tchadensis fue descubierto a comienzos de la década de 2000 por paleontólogos de la Universidad de Poitiers. En un inicio, los análisis se concentraron en su cráneo. Dos décadas después, estudios sobre otros restos del mismo hallazgo —los huesos del antebrazo (ulnas) y el fémur— reavivaron la discusión sobre si esta especie podía considerarse o no un hominino.
La investigación examinó de manera minuciosa esos huesos, en particular las ulnas y el fémur, utilizando dos enfoques principales: una comparación de múltiples rasgos con los de especies vivas y fósiles, y la morfometría geométrica en 3D, una técnica estándar que permite analizar con mayor precisión la forma de los huesos.
Cráneos, cúbitos y fémures de un chimpancé, un Sahelanthropus y un Australopithecus. Foto:ScottUniversity of Alabama Birmingham
Entre las especies fósiles utilizadas para la comparación se incluyó Australopithecus, un ancestro humano temprano conocido por el célebre esqueleto de “Lucy”, descubierto en la década de 1970 y datado entre cuatro y dos millones de años atrás.
Tres rasgos que apuntan al bipedalismo
El análisis identificó tres características que, en conjunto, refuerzan la hipótesis de que Sahelanthropus caminaba en dos piernas. La primera es la presencia del tubérculo femoral, que permite la inserción del ligamento iliofemoral y que, según los autores, solo se ha encontrado en homininos.
La segunda es una torsión natural del fémur, conocida como antetorsión femoral, dentro del rango observado en los homininos. Este rasgo ayuda a que las piernas apunten hacia adelante, facilitando la marcha. La tercera corresponde a la presencia de músculos glúteos similares a los de los primeros homininos, que estabilizan la cadera y contribuyen a mantenerse de pie, caminar y correr.
Australopitecus Foto:Brett Eloff. Cortesía Profberger y Wits University
Aunque los dos últimos rasgos ya habían sido señalados por otros científicos, el nuevo estudio confirmó su presencia mediante análisis tridimensionales más detallados. Los autores también observaron que Sahelanthropus tenía un fémur relativamente largo en comparación con su ulna, otra señal asociada al bipedalismo. Mientras los simios presentan brazos largos y piernas cortas, los homininos muestran la proporción inversa. En este caso, aunque las piernas de Sahelanthropus eran más cortas que las de los humanos modernos, se diferenciaban claramente de las de los simios y se acercaban a las de Australopithecus.
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“ Nuestro análisis de estos fósiles ofrece evidencia directa de que Sahelanthropus tchadensis podía caminar sobre dos piernas, demostrando que el bipedalismo evolucionó temprano en nuestra línea y a partir de un ancestro que se parecía más a los chimpancés y bonobos actuales”, concluye Williams.
El estudio contó con la participación de investigadores de las universidades de Washington y Chicago, así como de Chaffey College, y fue financiado por una subvención de la National Science Foundation.
REDACCIÓN CIENCIA

















