El cuerpo no es estático y cambia todo el tiempo, es natural que al caminar, al respirar, al cambiar de postura, algún órgano se mueva por dentro. Esto, para un oncólogo radioterápico, puede ser problemático, pues puede representar la diferencia entre acertar o fallar en un tratamiento.
Para este problema, un acelerador lineal guiado por resonancia magnética (MR-LINAC) que antes solo estaba en publicaciones científicas acaba de llegar al Centro de Prontoterapia Quirónsalud.
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Según un artículo de muyinteresante.com, con este equipo científico la idea es combinar la prontoterapia y la radioterapia adaptativa, para que sea posible ver el tumor en tiempo real durante la sesión médica. Ya no serán cálculos, ni imágenes hipotéticas. Serán, literalmente un “en vivo” de lo que ocurre dentro del cuerpo mientras se hace el examen.
¿Cómo transforma esto el tratamiento?
Este equipo fusiona la resonancia magnética con un acelerador lineal. Foto:Istock
Antes la convivencia entre una resonancia magnética y un acelerador lineal era imposible. Sus principios de funcionamiento son contrarios, pues mientras uno necesita un campo magnético de alta intensidad, el otro es un haz de radiación. Por eso, fusionarlos en una sola unidad funcional ha sido un desafío de científicos e ingenieros durante décadas.
Esta máquina es capaz de hacer tres cosas:
1. Ver el tumor en vivo : La resonancia magnética integrada actúa como un «ojo interno» que permite a los oncólogos radioterápicos ver el tumor y los tejidos circundantes en movimiento, segundo a segundo, mientras se administra la radioterapia. Esto elimina la necesidad de someter al paciente a escáneres adicionales o a dosis extra de radiación diagnóstica.
Walter Vásquez, especialista en radio-oncología, lo explica así: » es una forma de visualizar los tumores y los tejidos sanos en todo momento durante el tratamiento, con menos irradiación en tejidos sanos, menos efectos secundarios y mejor control tumoral«.
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2. Adaptar el plan en ese mismo instante: Si el tumor se mueve o cambia de forma durante la sesión, el sistema recalcula y ajusta el plan de irradiación en cuestión de segundos y sin ninguna interrupción.
3. Ser un “GPS” oncológico: Si el tumor se desplaza fuera de la zona de tratamiento programada, la máquina detiene automáticamente la emisión de radiación, reanudándola solo cuando el órgano vuelve a la posición correcta. Esto protege a los órganos sanos y abre la puerta a protocolos más intensos pero cortos.
El físico médico Alejandro Mazal explica que esta precisión abre la posibilidad de aplicar hipofraccionamiento extremo en SBRT: tratamientos más cortos, más potentes y mejor tolerados.
Los tumores que podrían beneficiarse:
Como los localizados en pulmón, hígado, páncreas o riñón, que se desplazan con la respiración o la digestión.
Para otros, como los de próstata, recto o cuello uterino, tienen una proximidad crítica a órganos y estructuras vitales, donde cada milímetro de margen es decisivo. En ambos escenarios, la capacidad de «perseguir» el tumor en tiempo real cambia la forma en la que se los trata.
El verdadero impacto
El MR-LINAC permite tratamientos más inteligentes a la vez que reduce los efectos secundarios al evitar que la radiación toque las zonas sanas. El centro médico asegura que unos 100 pacientes se beneficiarán en esta primera fase , pero la idea es llegar a 400 pacientes.
La llegada de equipos médicos como el MR-LINAC cambia el paradigma dentro de la concepción misma de radioterapia, al coincidir con la realidad inestable y cambiante del ser humano. Además, también pone a países como España en el ojo de la investigación clínica , para que mejora la atención al paciente y también la seguridad.
















