La Novena de Aguinaldos 2025 continúa su desarrollo este sábado 20 de diciembre, los fieles celebran el quinto día de esta tradición religiosa, como parte del camino espiritual de preparación para la Navidad que recuerda el peregrinaje de José y María antes del nacimiento de Jesús.
Durante esta fecha, familias y comunidades se reúnen para rezar las oraciones iniciales de la novena, entonar los gozos correspondientes al quinto día y compartir villancicos tradicionales. Estas prácticas mantienen viva una costumbre transmitida por generaciones, que combina la oración comunitaria con el canto propio de la época decembrina.
La reflexión central de esta jornada se enfoca en la vida que llevaba María mientras el Niño Jesús permanecía en su seno. El texto invita a detenerse en su experiencia espiritual para comprender, en la medida de lo posible, los misterios de la Encarnación y la manera en que los creyentes están llamados a corresponder a ese acontecimiento.
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Oración para todos los días
Bondadoso Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, que les diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio.
Nosotros, en nombre de todos los mortales, te damos infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él te ofrecemos la pobreza, humildad y demás virtudes de tu Hijo humanado, suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
- Se reza tres veces el Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Inicia la novena de Aguinaldos. Foto:Oración para todos los días.
Consideración del quinto día
Ya hemos visto la vida que llevaba el Niño Jesús en el seno de su purísima Madre; veamos hoy toda la vida que llevaba también María durante el mismo espacio de tiempo. Necesidad hay de que nos detengamos en ella si queremos comprender, en cuanto es posible a nuestra limitada capacidad, los sublimes misterios de la Encarnación y el modo como hemos de corresponder a ellos.
María no cesaba de aspirar por el momento en que gozaría de esa visión beatífica terrestre: la faz de Dios encarnado. Estaba a punto de ver aquella faz humana que debía iluminar el cielo durante toda la eternidad; iba a leer el amor filial en aquellos mismos ojos cuyos rayos deberían esparcir para siempre la felicidad en millones de elegidos. Iba a ver aquel rostro todos los días, a todas horas, cada instante, durante muchos años. Iba a verle en la ignorancia aparente de la infancia, en los encantos particulares de la juventud y en la serenidad reflexiva de la edad madura.
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Haría todo lo que quisiese de aquella faz divina; podría estrecharla contra la suya con toda la libertad del amor materno; cubrir de besos los labios que deberían pronunciar la sentencia a todos los hombres; contemplarla a su gusto durante su sueño o despierta, hasta que la hubiese aprendido de memoria. ¡Cuán ardientemente deseaba ese día!
Tal era la expectativa de María: era inaudita en sí misma, mas no por eso dejaba de ser el tipo magnífico de toda la vida cristiana. No nos contentemos con admirar a Jesús residiendo en María solo por esencia, potencia y presencia.
staba a punto de ver aquella faz humana que debía iluminar el cielo durante toda la eternidad. Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2025). / EL TIEMPO
Sí, Jesús nace continuamente en nosotros y de nosotros, por las buenas obras que nos hace capaces de cumplir y por nuestra cooperación a la gracia; de manera que el alma del que se halla en gracia es un seno perpetuo de María, un Belén interior sin fin.
Después de la comunión, Jesús habita en nosotros durante algunos instantes, real y sustancialmente, como Dios y como hombre, porque el mismo Niño que estaba en María está también en el Santísimo Sacramento. ¿Qué es todo esto sino una participación de la vida de María durante esos maravillosos meses y una expectativa llena de delicias como la suya?
Oración a la Santísima Virgen
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado hijo. ¡Oh dulcísima madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que lo aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarlo y adorarle por toda la eternidad.
- Se reza tres veces el Avemaría.
La oración a la Virgen María dentro de la Novena de Aguinaldos busca pedir su intercesión Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2025). / EL TIEMPO
Oración a San José
Oh santísimo San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús, infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras que en su divina esencia le vea y le goce en el cielo.
Amén.
- Se reza el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria.
Oración completa a San José. Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2025). / EL TIEMPO
Aspiraciones para la venida del Niño (Gozos)
Dulce Jesús mío, mi niño adorado ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!
1. ¡Oh, Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh, Divino Niño, ven para enseñarnos! la prudencia que hace verdaderos sabios!
2. ¡Oh, Adonai potente que Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte el brazo!
3. ¡Oh, raíz sagrada de José que en lo alto! presenta al orbe tu fragante nardo! Dulcísimo Niño que has sido llamado Lirio de los valles, bella flor del campo.
4. ¡Llave de David que abre al desterrado! las cerradas puertas del regio palacio! ¡Sácanos, oh Niño con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!
5. ¡Oh, lumbre de Oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas, tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.
Aspiraciones para la venida del Niño Dios. Foto:GPT El Tiempo Visual, 2025. / EL TIEMPO
6. ¡Espejo sin mancha, santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño, da al mísero amparo
7. ¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, De Israel anhelo Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
8. ¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto, bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado ¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
9. ¡Ven, que ya María previene sus brazos, do su niño vean, en tiempo cercanos! ¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
10. ¡Del débil auxilio, del doliente amparo. Consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano.
11. ¡Ven ante mis ojos, de ti enamorados! ¡Bese ya tus plantas! ¡Bese ya tus manos! ¡Prosternado en tierra, te tiendo los brazos, y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
12. ¡Ven Salvador nuestro por quien suspiramos. Ven a nuestras almas, Ven, no tardes tanto!
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Oración al Niño Jesús
Acuérdate, ¡oh, dulcísimo Niño Jesús!, que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente. “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”.
Llenos de confianza en Ti, oh Jesús, que eres la misma verdad, venimos a presentarte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto.
Nos entregamos a Ti, ¡!oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y de que, en virtud de tu divina promesa, acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén.
Oración al Niño Jesús Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2025). / EL TIEMPO
Villancicos
Para acompañar el quinto día de la novena, uno de los villancicos más recomendados es “Los peces en el río”, muy popular en reuniones familiares y celebraciones comunitarias. Su letra alegre y repetitiva facilita que todos participen, y suele cantarse al final de la oración como un momento de encuentro y recogimiento compartido.
La Virgen se está peinando entre cortina y cortina; sus cabellos son de oro y el peine de plata fina. Pero mira cómo beben los peces en el río, mira cómo beben por ver al Dios nacido; beben y beben y vuelven a beber los peces en el río por ver a Dios nacer.
La Virgen está lavando y tendiendo en el romero, los angelitos cantando y el romero florecido. Pero mira cómo beben los peces en el río, mira cómo beben por ver al Dios nacido; beben y beben y vuelven a beber los peces en el río por ver a Dios nacer.
La Virgen está lavando con muy poquito jabón; se le picaron las manos, manos de mi corazón. Pero mira cómo beben los peces en el río, mira cómo beben por ver al Dios nacido; beben y beben y vuelven a beber los peces en el río por ver a Dios nacer.
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*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.

















