Desde hace algunos años, la personalización se ha convertido en un aspecto clave al momento de elegir prendas. Usar accesorios, pantalones o camisetas dejó de ser únicamente una forma de vestirse y pasó a ser una herramienta de expresión y creatividad en el día a día.
Este es el caso de las gorras, que dejaron de ser un accesorio secundario para convertirse, incluso, en una de las principales piezas de inspiración dentro de los outfits. Marcas como New Era, True o Monastery han apostado por propuestas que se alejan de lo tradicional y elevan la forma en que sus consumidores construyen su estilo.
Para entender este fenómeno, es necesario explicar cómo las tendencias han impulsado el uso de la ropa deportiva en contextos cotidianos, no solo por comodidad, sino como una declaración de estilo y personalidad.
Hace algunos meses, Images Magazine explicó que, ante la búsqueda de diseños únicos y exclusivos por parte de los consumidores, las marcas han tenido que adaptarse a estas nuevas exigencias. El uso de las prendas ya no responde necesariamente al lujo, sino que se relaciona con corrientes como el sporty prep, una fusión entre la estética universitaria clásica y elementos deportivos, que prioriza tanto la elegancia como la funcionalidad.
A esta lectura se suma Nicolás Giraldo, gerente de la marca Quest, quien señala que el athleisure, la tendencia que combina ropa deportiva con prendas casuales, seguirá vigente en 2026. De acuerdo con Giraldo, este segmento responde a un consumidor que busca versatilidad y bienestar, integrando deporte, moda y un estilo de vida activo.
Por su parte, Santiago Cifuentes, gerente de New Era para Colombia y Ecuador, explica que en el mercado actual del ‘headwear’ se observan dos tendencias. Por un lado, las gorras estructuradas de corona alta y, por otro, las siluetas sin estructura, que remiten a la estética vintage de los años 90. A esto se suman tejidos texturizados como la pana, así como gorras con bordes deshilachados o colores deslavados, que rompen con lo clásico y minimalista.
“La moda es cíclica; eso es algo que hemos visto a lo largo de la historia y responde a la naturaleza humana de sentir nostalgia por el pasado. Por eso no resulta extraño que estemos retomando modas de los años 90”, explica Cifuentes.
Cifuentes también destaca que la personalización ha adquirido un papel cada vez más relevante en la construcción de los outfits, al permitir que cada producto, en especial las gorras, se convierta en una pieza única que refleje la personalidad de quien la lleva.
Esta visión coincide con lo expresado por Hannah Clarke, vocera de Beechfield, quien explicó a Images Magazine que “las tendencias actuales muestran un crecimiento en la demanda de detalles personalizados, ya sea mediante bordados, parches o texturas únicas que hacen que una gorra o un beanie sea verdaderamente especial. Las personas quieren que su headwear refleje su personalidad”.
En línea con esta transformación, hace unas semanas, durante la apertura de una tienda de New Era, la apuesta estuvo centrada en ofrecer un módulo de personalización. Allí, los usuarios pudieron intervenir sus gorras con parches, encajes, pedrería y otros elementos, con el objetivo de transformar el producto en una pieza única.
De acuerdo con Cifuentes, la intención es que las personas piensen su vestuario como un todo, desde la cabeza hasta los pies. “Queremos que piensen su ‘outfit’ desde la gorra y que encuentren las prendas que necesitan para combinarla. Eso es crear cultura del headwear en Colombia”, concluye.
ANGIE RODRÍGUEZ – REDACCIÓN TENDENCIAS – @ANGS0614
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