En muchos hogares colombianos, la Novena de Aguinaldos no empieza con los gozos ni termina con la natilla. Comienza en el silencio que se hace antes de la primera palabra y en la memoria de un texto que se repite cada noche de diciembre. Esa oración, dicha sin cambios durante nueve días, es la que sostiene la devoción y le da sentido al encuentro.
Más allá de una costumbre heredada, la oración para todos los días cumple una función central dentro de la novena. Actúa como un punto de partida común, una plegaria que ordena la intención y permite que la fe avance con un mismo rumbo, sin importar si se reza en familia, en comunidad o de manera individual.
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El corazón que se repite cada noche
La oración para todos los días es el eje sobre el que se construye la novena. Su repetición diaria no es casual, pues permite unificar la intención espiritual de quienes participan y mantener un mismo enfoque durante las nueve jornadas, más allá de las lecturas o los gozos que varían cada día.
Este texto funciona como un ancla. Abre el espacio de recogimiento y ayuda a centrar la fe en la misma dirección, ya sea la preparación espiritual para la Navidad, la súplica por una gracia específica o el agradecimiento por los dones recibidos.
La fe se vive y se comparte en torno a la Novena de Aguinaldos. Foto:iStock
En ese sentido, no solo se reza, sino que se habita, noche tras noche. La repetición construye un ritmo en el que cada día se suma al anterior y refuerza la perseverancia, incluso cuando el cansancio o la rutina aparecen.
Nueve días, una misma espera
El sentido de los nueve días nace de una espera concreta. Antes de Pentecostés, los apóstoles y la Virgen María permanecieron reunidos en oración, sin saber exactamente cuándo ni cómo llegaría la respuesta. Solo tenían la certeza de que debían esperar juntos. Ese tiempo, marcado por la fe y la paciencia, inspira la forma de la novena.
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Por eso, la oración que se repite cada día no responde a la urgencia de obtener algo inmediato. Acompaña una confianza que se construye lentamente, cuando la fe se sostiene incluso sin señales claras ni respuestas visibles.
La Novena de Aguinaldos reúne a familias y comunidades durante diciembre. Foto:iStock
Cuando se reza en comunidad, la oración adquiere un sentido colectivo. Une a quienes participan y refuerza el carácter evangelizador de la novena, especialmente en los espacios familiares y comunitarios.
¿Cuál es la oración para todos los días?
En la Novena de Aguinaldos, la oración para todos los días se reza después de la Señal de la Cruz y antes de los gozos. Tradicionalmente, al finalizar, se rezan tres veces el Gloria al Padre.
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Oración:
“Bondadoso Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, que les diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio.
Nosotros, en nombre de todos los mortales, te damos infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él te ofrecemos la pobreza, humildad y demás virtudes de tu Hijo humanado, suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.”
La espiritualidad ocupa un lugar central en las celebraciones decembrinas. Foto:iStock
Más allá de su forma, esta oración sostiene el sentido profundo de la novena. Es un compromiso diario de fe que invita a la espera, a la humildad y a la preparación interior con la que, cada diciembre, se anuncia la Navidad.
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MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL

















