Las festividades decembrinas suelen ser motivo de celebración, pero para las personas diagnosticadas con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) pueden representar un desafío. Este grupo de trastornos crónicos incluye dos afecciones que causan hinchazón e inflamación de los tejidos del tracto digestivo: la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn, esta última considerada una enfermedad rara.
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Quienes viven con estas patologías suelen experimentar síntomas como dolor abdominal, diarrea, sangrado rectal, cansancio extremo y pérdida de peso. Según cifras recientes, en Colombia hay 42.647 casos documentados de EII, y el 58 % corresponde a mujeres. En este contexto, la llegada de la navidad y el fin de año implica para esta población una planificación especial alrededor de la comida, con el fin de evitar descompensaciones derivadas de los excesos o del consumo de alimentos irritantes.
La EII incluye principalmente dos padecimientos: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Foto:iStock
Los especialistas insisten en que la clave no está en renunciar por completo a los platos típicos de la temporada, sino en elegirlos con cuidado. La preparación, las porciones y la composición de los platos pueden marcar la diferencia entre una celebración tranquila y un episodio de inflamación digestiva. A esto se suma la necesidad de mantener el seguimiento médico y no suspender tratamientos, incluso cuando los síntomas parezcan estar controlados.
Cinco recomendaciones clave ante la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)
Con el propósito de orientar a quienes viven con EII durante estas fechas, expertos señalan cinco recomendaciones prácticas para celebrar sin poner en riesgo la salud digestiva:
1. Evitar alimentos que ya sabe que le hacen daño.
El fin de año no es el mejor momento para experimentar con comidas nuevas o pesadas. Por el contrario, se aconseja preferir aquellas que la persona ya ha identificado como seguras y que no desencadenan molestias. Las preparaciones sencillas —a la plancha, al horno, al vapor y con poca grasa— son las más recomendadas. Si es posible, se sugiere hablar previamente con el anfitrión o con quien cocine para explicar la condición de salud y facilitar una mejor elección del menú.
2. Elegir cocciones suaves y proteínas magras.
En caso de tener opciones dentro del menú, se aconseja optar por platos hervidos, al horno o a la plancha. Como base del plato, lo más adecuado es elegir carnes magras como pollo, pavo, lomo o pescados blancos. Estos pueden combinarse con arroz blanco, papa o pasta bien cocida, además de verduras cocidas sin piel ni semillas, como zanahoria, calabacín, calabaza o judía verde. En contraste, es importante evitar fritos, embutidos grasos, salsas cremosas, comidas muy picantes y grandes cantidades de fibra insoluble, especialmente si hay síntomas activos.
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Alimentación suave y controlada es la receta para un fin de año seguro en personas con EII. Foto:iStock
3. Controlar las cantidades y evitar atracones.
Las porciones pequeñas ayudan a reducir el riesgo de molestia intestinal, por lo que es preferible evitar las comidas abundantes o los atracones típicos de la temporada. Para lograrlo, se recomienda no llegar a la cena con demasiada hambre y tomarse el tiempo de comer despacio, disfrutando cada bocado.
4. Minimizar el consumo de alcohol.
El consumo de alcohol debe limitarse al mínimo, pues puede irritar el sistema digestivo. La recomendación es priorizar el agua o infusiones suaves y, adicionalmente, reducir el consumo de bebidas con gas, que pueden generar distensión abdominal.
El consumo excesivo de alcohol puede causar daño al cerebro. Foto:iStock
5. Adaptar la dieta según el estado de la enfermedad.
Si la persona está en un momento de síntomas inflamatorios, lo más adecuado es mantener una dieta blanda basada en arroz, papa, pollo o pescado blancos y verduras cocidas suaves. En esos casos, conviene enfocarse más en el aspecto social de la celebración que en la comida. Si, por el contrario, la enfermedad está estable, se pueden probar pequeñas porciones de dulces navideños como turrón blando o mazapán, evitando postres muy grasos o con crema en exceso.
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Señales de alarma y llamado a la consulta médica
Además de estos consejos, los expertos insisten en estar atentos a señales de alarma como aumento de la diarrea, sangre en heces, fiebre o dolor abdominal intenso. Ante cualquiera de estos síntomas, es necesario consultar de inmediato al médico tratante. La anticipación y el cuidado continuo siguen siendo esenciales para mantener la calidad de vida de quienes viven con enfermedades inflamatorias intestinales.
Andrés Navarrera, Therapeutic Area Lead de Takeda Colombia, recuerda que las personas con EII pueden disfrutar las celebraciones si eligen alimentos suaves y fáciles de digerir —como pollo, pescado blanco, arroz, papas y verduras cocidas— y evitan aquellos que suelen caer pesado, como comidas grasosas, frituras, alimentos con mucha fibra o bebidas irritantes.
Navarrera subraya, además, la importancia de no suspender los tratamientos y mantener los controles médicos, dado que la alimentación por sí sola no reemplaza la atención profesional ni la medicación indicada para garantizar un fin de año saludable.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















