Este lunes 29 de diciembre, los afiliados de la Nueva EPS que acuden a las droguerías de Colsubsidio para reclamar sus medicamentos se encontraron con un aviso que anticipa un cambio drástico en la prestación del servicio. En un comunicado entregado en los puntos de atención, Salud Colsubsidio informó que a partir del 1 de enero de 2026 se dará cierre definitivo al servicio de dispensación de medicamentos para los usuarios de la Nueva EPS en todos sus establecimientos a nivel nacional, una decisión que marca la ruptura de una relación clave dentro de la cadena de suministro de tratamientos para millones de pacientes en Colombia.
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El mensaje dirigido a los usuarios señala que hasta el 31 de diciembre de 2025 la entrega de medicamentos se realizará de manera habitual en las sedes autorizadas, pero advierte que, una vez cumplido ese plazo, la continuidad de los tratamientos y la definición de nuevos gestores farmacéuticos quedará en manos de la Nueva EPS, de acuerdo con la normatividad vigente. Colsubsidio recomendó a los afiliados comunicarse directamente con los canales de atención de la EPS para obtener información sobre la entrega futura de sus medicamentos.
La comunicación, breve y directa, fue suficiente para encender las alarmas entre pacientes y organizaciones del sector salud. El anuncio no solo implica la salida del de uno de los mayores gestores farmacéuticos de una de las EPS con más afiliados en el país, sino que revive un conflicto que ya había estallado semanas atrás y que parecía haber encontrado una salida temporal.
Colsubsidio dejará de entregar medicamentos a Nueva EPS. Foto:Suministrada
Un antecedente reciente: el acuerdo de pago que dio un respiro
A inicios de noviembre de este año, Colsubsidio y la Nueva EPS atravesaron una situación similar. En ese momento, trascendió que la red de farmacias evaluaba suspender la entrega de medicamentos a pacientes con patologías de alto costo debido a retrasos en los pagos por parte de la EPS, una entidad que ya se encontraba intervenida por la Superintendencia de Salud.
El 5 de noviembre, Salud Colsubsidio anunció públicamente que la dispensación de medicamentos a los afiliados de la Nueva EPS continuaría con normalidad en todo el país, luego de que ambas entidades alcanzaran un nuevo acuerdo de pago. El compromiso financiero se logró tras una reunión con la agente interventora de la EPS y permitió mantener abiertos los servicios de dispensación en todos los departamentos.
En aquel momento, la posible suspensión había generado especial preocupación porque podía afectar tratamientos de alta complejidad. Entre los diagnósticos en riesgo se encontraban cáncer, diabetes, enfermedades autoinmunes, epilepsia, VIH, enfermedad renal crónica, trasplantes y fallas cardíacas, entre otros. De haberse aplicado la medida, la suspensión habría comenzado en departamentos como Boyacá, Caquetá, Casanare, Huila, Meta, Quindío, Tolima y Valle del Cauca, para luego extenderse a Antioquia, Bogotá y Cundinamarca.
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Colsubsidio explicó entonces que, tras el acuerdo alcanzado, la entrega de medicamentos continuaba “con total normalidad” y expresó su confianza en que la Nueva EPS cumpliera los compromisos establecidos “en beneficio de los usuarios”. No era la primera vez que ambas entidades recurrían a un mecanismo de este tipo. En enero de este mismo año, también se había pactado un compromiso de pago que permitió garantizar la entrega de medicamentos a cerca de 1,6 millones de afiliados en once departamentos, con el objetivo de regularizar el flujo de recursos y asegurar la sostenibilidad del servicio.
Un acuerdo financiero alcanzado en noviembre permitió evitar una suspensión inmediata. Foto:Maps / Cortesía
Sin embargo, ese alivio fue temporal. El comunicado conocido este 29 de diciembre marca un punto de quiebre definitivo. Aunque Colsubsidio aún no se ha pronunciado públicamente sobre las razones específicas que llevaron al cierre anunciado, el antecedente inmediato del acuerdo de pago de noviembre y la nueva decisión permiten inferir que los compromisos financieros no se habrían cumplido o que la deuda continuó aumentando, hasta hacer inviable la continuidad del servicio.
Meses de tensión y una relación fracturada
La secuencia de hechos sugiere que la relación entre la aseguradora y el gestor farmacéutico se fue deteriorando durante meses de tensión financiera, aumento de deudas y retrasos en el pago de cartera. El acuerdo de noviembre funcionó como un salvavidas momentáneo, pero no logró resolver el problema estructural de fondo. Con el paso de las semanas, la incertidumbre volvió a instalarse y terminó desembocando en la decisión de Colsubsidio de poner fin de manera definitiva a la dispensación de medicamentos para los afiliados de la Nueva EPS.
Este desenlace se produce en un contexto particularmente delicado para la EPS más grande del país, que desde abril de 2024 se encuentra bajo intervención de la Superintendencia de Salud. Lejos de mejorar, sus indicadores financieros han seguido deteriorándose, y a la fecha no se han presentado los indicadores financieros de los últimos dos años ante la propia Supersalud, la entidad que mantiene bajo intervención a la aseguradora. Esta falta de información ha alimentado la incertidumbre sobre cuál es la verdadera situación económica de la Nueva EPS.
El cierre definitivo anunciado por Colsubsidio evidencia el no apgo de la deuda. Foto:MAURICIO MORENO
Una crisis que viene de lejos
La actual ruptura con Colsubsidio se inscribe en una historia más amplia de deterioro financiero. La Nueva EPS nació el 1 de agosto de 2008 como una apuesta para reemplazar al Instituto de Seguros Sociales, que había sido liquidado tras acumular graves problemas en la prestación de servicios. Con el respaldo de cajas de compensación familiar como Cafam, Colsubsidio, Compensar, Comfenalco Valle, Comfenalco Antioquia y Comfandi, y con la participación del Estado a través del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, la entidad se consolidó rápidamente como la EPS más grande del país.
Durante años, la Nueva EPS creció y amplió su red de contratos, aunque ese crecimiento estuvo acompañado de deficiencias en la documentación contractual, ausencia de notas técnicas y riesgos de doble pago, según auditorías posteriores. El golpe más fuerte llegó con la pandemia de covid-19, cuando el gasto extraordinario en hospitalización, pruebas diagnósticas, medicamentos y vacunas disparó las deudas del sistema y marcó un punto de inflexión en la sostenibilidad financiera de la entidad.
En diciembre de 2022, la deuda de la Nueva EPS ascendía a $5,42 billones, con un patrimonio aún positivo. Un año después, en 2023, la deuda se duplicó hasta $11,7 billones, mientras el patrimonio cayó a $-4,95 billones, un desplome histórico. El 3 de abril de 2024, la Superintendencia de Salud decretó la intervención de la EPS, argumentando que no cumplía con los requisitos financieros mínimos para seguir operando.
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Lejos de revertir la crisis, la intervención profundizó el deterioro. En 2024, la entidad cerró con un déficit de $-6,69 billones y una deuda de $18,38 billones. Para marzo de 2025, la deuda ya alcanzaba los $21,37 billones, mientras el patrimonio negativo llegaba a $-6,25 billones. Informes posteriores de la Contraloría alertaron sobre la “inviabilidad estructural” de la EPS y señalaron que la situación había empeorado durante la intervención.
El anuncio de Colsubsidio de este lunes desató reacciones inmediatas de organizaciones de pacientes y figuras públicas. La senadora Norma Hurtado Sánchez recordó que el 16 de diciembre había advertido en la Comisión Séptima del Senado que el déficit estaba asfixiando al sistema y que la cadena de medicamentos se iba a romper, particularmente en los programas de salud de las cajas de compensación familiar. Para la congresista, la decisión de Colsubsidio “no es una sorpresa”, sino la consecuencia de no haber actuado a tiempo, y cuestionó que aún no haya claridad sobre quién asumirá la dispensación de medicamentos para los afiliados de la Nueva EPS.
Desde las organizaciones de pacientes, el tono fue aún más alarmante. La Federación Colombiana de Enfermedades Raras (Fecoer) calificó la situación como “muy grave” y advirtió que el cierre de la dispensación deja a la EPS más grande del país, con más de 11,5 millones de afiliados, sin garantías de continuidad real. La organización alertó sobre tratamientos interrumpidos y pacientes en riesgo crítico, y sostuvo que cerrar servicios no fortalece el sistema, sino que lo colapsa.
Por su parte, Pacientes Colombia habló de un “enero de terror” para los más de 11,5 millones de afiliados de la Nueva EPS, al señalar que Colsubsidio, como el operador más grande de medicamentos de la entidad, no entregará ni siquiera tratamientos básicos a partir de 2026. La organización cuestionó el destino de los recursos de la salud y denunció el no pago a la red y a los trabajadores del sector.
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La suspensión definitiva de la dispensación de medicamentos por parte de Colsubsidio no solo deja en evidencia la fragilidad financiera de la Nueva EPS, sino que expone las fallas estructurales de un sistema que no logró corregir a tiempo sus desequilibrios. El acuerdo de pago de noviembre mostró que aún había margen para soluciones transitorias, pero el anuncio de diciembre confirma que esos mecanismos ya no fueron suficientes.
Mientras los usuarios esperan definiciones claras sobre quién garantizará la continuidad de sus tratamientos a partir de 2026, el caso Colsubsidio–Nueva EPS se convierte en un símbolo de cómo meses de deudas acumuladas, pagos incumplidos y deterioro financiero terminaron rompiendo una relación clave dentro del sistema de salud en el que el gobierno insiste que la plata alcanza, pero que ni siquiera cuando es la propia Supersalud la que maneja los recursos logran dirigirse correctamente los recursos para evitar desenlaces como este.
La falta de información financiera reciente y la intervención prolongada sin resultados visibles mantienen abiertas las dudas sobre el futuro de la EPS más grande del país y sobre la capacidad del sistema para proteger, en el corto plazo, a millones de pacientes que dependen de la entrega oportuna de sus medicamentos.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















