Un equipo de científicos de Estados Unidos descubrió que las bacterias intestinales pueden modificar su ADN en respuesta al consumo habitual de alimentos ultraprocesados.
El hallazgo, basado en el análisis de genomas bacterianos de distintas regiones del mundo, fue realizado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y publicado en la revista ‘Nature’. El estudio muestra cómo la dieta influye directamente en la evolución genética de los microbios que habitan el intestino humano, especialmente en sociedades industrializadas.
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Evolución acelerada en el intestino humano
Durante siglos, la evolución fue considerada un proceso lento que se desarrollaba a lo largo de millones de años. Sin embargo, la investigación revela que las bacterias intestinales pueden evolucionar en cuestión de décadas.
Los científicos observaron que ciertos microbios han incorporado genes que les permiten digerir almidones industriales, componentes habituales de los alimentos ultraprocesados modernos.
Las bacterias intestinales pueden modificar su ADN en pocas décadas Foto:iStock
Estos almidones, como la maltodextrina derivada del maíz, comenzaron a utilizarse de forma masiva a partir de la década de 1960. La rápida expansión de los genes asociados a su digestión sugiere una fuerte presión de selección natural impulsada por los cambios en la alimentación.
El estudio identificó que las bacterias intestinales evolucionan de manera distinta según el entorno. En las poblaciones industrializadas, ciertos genes relacionados con la digestión de almidones industriales alcanzaron una alta frecuencia, mientras que en regiones no industrializadas se observaron otros patrones genéticos.
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Los investigadores analizaron los genomas de cerca de 30 especies de bacterias intestinales utilizando datos globales. Detectaron que la transferencia horizontal de genes —un proceso mediante el cual las bacterias intercambian ADN entre cepas— es el mecanismo clave que explica esta rápida adaptación. Este fenómeno ya era conocido por su papel en la resistencia a los antibióticos, pero su alcance en el microbioma intestinal no había sido documentado con este nivel de detalle.
Genes compartidos en un microbioma diverso
A pesar de la gran diversidad genética entre cepas de una misma especie bacteriana, el estudio encontró fragmentos de ADN compartidos entre individuos de distintas partes del mundo. Según los autores, estos fragmentos actúan como un vínculo genético común que conecta los microbiomas humanos, incluso cuando las cepas bacterianas han divergido profundamente.
Uno de los genes más destacados se asocia con la capacidad de digerir maltodextrina y se detectó principalmente en poblaciones industrializadas, lo que refuerza la relación entre dieta moderna y evolución microbiana.
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Uno de los genes más destacados se asocia con la capacidad de digerir maltodextrina Foto:iStock
Implicaciones para la salud y futuras investigaciones
Aunque los científicos aún no pueden determinar con exactitud cómo se transfieren estos fragmentos de ADN entre personas, el hallazgo plantea nuevas preguntas sobre la interacción entre dieta, microbioma y salud. Las bacterias intestinales suelen permanecer durante años en cada individuo, lo que hace aún más relevante comprender cómo estas adaptaciones genéticas se propagan a nivel poblacional.
Los autores señalan que futuras investigaciones serán necesarias para esclarecer estos mecanismos.
Europa Press.
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de Europa Press, y contó con la revisión de la periodista y un editor.
















