Investigadores del Centro Oncológico Kimmel de la Universidad Johns Hopkins desarrollaron una nueva terapia dirigida contra linfomas y leucemias de células T, un grupo de cánceres raros que durante años ha contado con opciones terapéuticas limitadas. El tratamiento, descrito en un estudio publicado en la revista Nature Cancer, amplía un enfoque de medicina de precisión iniciado por el mismo equipo en 2024 y promete beneficiar a cerca de la mitad de los pacientes con este tipo de enfermedades.
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La nueva terapia está diseñada para atacar de forma selectiva los cánceres de células T que expresan la variante TRBC2 del receptor de células T. Se trata de un conjugado anticuerpo-fármaco que reconoce una proteína específica en la superficie de las células tumorales y libera directamente en ellas un agente que las destruye. Con este avance, los científicos completan un “par” de herramientas terapéuticas que ahora cubre la gran mayoría de estos tumores.
Los linfomas y leucemias de células T afectan aproximadamente a 100.000 personas en el mundo cada año. Aunque su impacto es significativo, estos cánceres son poco frecuentes y científicamente complejos, lo que ha llevado a que reciban menos inversión farmacéutica que los cánceres de células B. Como consecuencia, los adultos con enfermedad recurrente presentan tasas de supervivencia a cinco años que oscilan entre el 7 % y el 38 %.
El reto de atacar el cáncer sin destruir las defensas
Uno de los principales desafíos en el tratamiento de estos tumores es que las células T cancerosas comparten muchas características con las células T normales, esenciales para combatir infecciones. “Hay una situación desafiante”, explica Suman Paul, profesor asistente de oncología y autor principal del estudio. “A diferencia de las terapias contra células B —donde eliminar tanto las células cancerosas como las sanas es tolerable—, las terapias dirigidas a células T deben preservar suficientes células T normales para que los pacientes puedan sobrevivir a las infecciones”.
Paul lo resume de forma directa: “La parte complicada es que si el medicamento mata tanto el linfoma de células T como las células T normales, entonces es muy difícil que esa persona sobreviva. Tenemos que ser cuidadosos: debe eliminar el cáncer, pero no puede eliminar por completo las células T normales”.
La clave de este equilibrio está en dos variantes genéticas mutuamente excluyentes del receptor de células T: TRBC1 y TRBC2. En personas sanas, las células T se dividen entre ambas variantes, pero cada cáncer de células T expresa solo una de ellas. Al dirigir el tratamiento únicamente contra la variante presente en el tumor, es posible preservar entre el 40 % y el 60 % de las células T normales.
Los linfomas y leucemias de células T afectan a unas 100.000 personas en el mundo cada año. Foto:iStock
En 2024, el mismo equipo reportó el desarrollo de un anticuerpo terapéutico dirigido a tumores TRBC1. Sin embargo, hasta ahora no existía una alternativa equivalente para los pacientes con tumores TRBC2, que representan aproximadamente la mitad de los casos.
Un nuevo anticuerpo completa el enfoque de precisión
En el nuevo estudio, los investigadores utilizaron una biblioteca de anticuerpos mostrados en fagos para crear JX1.1, un anticuerpo capaz de reconocer únicamente la proteína TRBC2 y no la muy similar TRBC1. “Nuestro anticuerpo fue desarrollado usando SLISY, una plataforma de nueva generación basada en secuenciación que permite identificar rápidamente candidatos a anticuerpos a partir de una biblioteca de fagos”, explica Ken Kinzler, director del Centro Ludwig.
El anticuerpo JX1.1 fue unido al fármaco citotóxico pirrolobenzodiazepina para formar el conjugado anticuerpo-fármaco. En estudios de laboratorio con líneas celulares y modelos animales, el tratamiento demostró una alta especificidad por los cánceres TRBC2, eliminando las células tumorales y provocando una regresión tumoral robusta, con toxicidad mínima. Todos los ratones tratados permanecieron libres de cáncer detectable durante los 150 días de seguimiento.
Para Paul, este avance tiene un valor conceptual y clínico claro: “El desarrollo conjunto de anticuerpos contra TRBC1 y TRBC2 ahora proporciona un ‘conjunto emparejado’ de herramientas de precisión para la gran mayoría de los pacientes con cánceres de células T”.
REDACCIÓN SALUD
















