El cardenal Joseph Zen Ze-kiun formuló una dura intervención durante el reciente consistorio extraordinario de cardenales, en la que puso en entredicho el concepto de sinodalidad desarrollado durante el pontificado de Francisco y advirtió sobre posibles fracturas dentro de la Iglesia.
Sus declaraciones se produjeron en un contexto de debate interno y marcaron uno de los momentos más críticos del encuentro celebrado los días 7 y 8 de enero.
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Afirmó que el documento final es ambiguo y permite interpretaciones distintas según cada región. Foto:Registro Católico Nacional
El purpurado, obispo emérito de Hong Kong y de 93 años, participó en uno de los dos espacios de discusión libre del consistorio, que reunió a 170 de los 245 miembros del Colegio Cardenalicio. Se trató del primer encuentro de este órgano con el papa León XIV desde su elección. Según informó The College of Cardinals Report el 9 de enero, Zen expresó un fuerte desacuerdo con el modo en que se desarrolló el Sínodo sobre la Sinodalidad 2021-2024.
Durante su intervención, Zen cuestionó lo que consideró una marginación del colegio episcopal y rechazó la insistencia del papa Francisco en presentar la sinodalidad como una vía para “comprender el ministerio jerárquico”. En ese contexto, puso en duda la posibilidad real de que un pontífice pueda escuchar a todo el Pueblo de Dios y planteó interrogantes sobre el rol de los laicos dentro de ese concepto, así como sobre la capacidad de los obispos designados para llevar adelante un auténtico discernimiento.
“La férrea manipulación del proceso es un insulto a la dignidad de los obispos, y la continua referencia al Espíritu Santo es ridícula y casi blasfema”, afirmó el cardenal. En la misma línea, agregó: “Ellos esperan sorpresas del Espíritu Santo. ¿Qué sorpresas? ¿Que repudie lo que inspiró en la tradición bimilenaria de la Iglesia?”.
Papa León XIV en jubileo. Foto:EFE
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Cuestionamientos al documento final y a la autoridad episcopal
El cardenal también puso el foco en lo que describió como contradicciones internas del documento final del sínodo. Señaló que el texto se presentó como parte del magisterio, pero al mismo tiempo aseguró no establecer normas. Además, observó que, aunque se subrayó la unidad en la enseñanza y la práctica, se dejó abierta la posibilidad de aplicarlas según “diferentes contextos”, permitiendo que cada país o región “puede buscar soluciones más adaptadas a su cultura y sensibles a su tradición y necesidades”.
A juicio de Zen, el documento contiene “muchas expresiones ambiguas y tendenciosas”, lo que, según planteó, abre la puerta a lecturas divergentes. En ese sentido, se preguntó si el Espíritu Santo garantiza que “no surgirán interpretaciones contradictorias”.
El purpurado también se refirió a la fase posterior del proceso sinodal y a las llamadas “nuevas formas de ministerialidad”. Cuestionó si los resultados de la “experimentación y prueba” serán remitidos a la Secretaría del Sínodo y si ese organismo tendría mayor competencia que los obispos para evaluar las realidades de las distintas iglesias locales.
Zen calificó el proceso sinodal como una manipulación férrea y un insulto directo a los obispos. Foto:Registro Católico Nacional
“Si los obispos se creen más competentes, ¿no conducen las diferentes interpretaciones y decisiones a nuestra Iglesia a la misma división (fractura) que se encuentra en la Comunión Anglicana?”, preguntó.
En relación con la Iglesia Ortodoxa, Zen sostuvo que sus obispos “nunca aceptarán” lo que definió como “sinodalidad bergogliana”, al considerar que, para ellos, la sinodalidad se entiende como “la importancia del Sínodo de los Obispos”. Añadió que el papa Francisco “explotó la palabra sínodo, pero ha hecho desaparecer el Sínodo de los Obispos, una institución establecida por Pablo VI”, en aparente referencia a la reforma que otorgó a los no obispos un papel formal dentro de este organismo.
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Pese a la contundencia de estas declaraciones, la Oficina de Prensa del Vaticano y los cardenales designados para atender a los medios no hicieron mención pública de las palabras de Zen. En los comunicados difundidos tras la reunión, se aseguró que no hubo críticas al papa Francisco, aunque el cardenal Stephen Brislin reconoció la existencia de una “divergencia” de posturas y señaló que algunos participantes reclamaron mayor claridad sobre el significado de la sinodalidad.
El consistorio se desarrolló a puerta cerrada, sin acceso para la prensa, y los cardenales fueron exhortados a mantener la confidencialidad sobre los debates internos.
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en un informe de ACI Prensa.
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